C A P Í T U L O 30.
SKYLAR BANNERMAN.
Siempre imaginé muchas veces cómo sería besar a Alex Bruce, pero ninguna de esas imaginaciones se compara con la sensación que siento en este momento.
He deseado tanto un beso de su boca que ya no puedo contenerme más.
Rodeo con mis manos su cuello y lo apego más a mí, embriagándome de él. Alex pasa su brazo por mi cintura y mis piernas tiemblan, por un segundo me desconecto de todo a mi alrededor.
Su lengua se abre paso en mi boca y la mía roza con la suya. El sabor de su boca es una mezcla paradisíaca de chicle de menta y licor. Es dulce, y adictivo.
Mis dedos juegan con las hebras de su cabello y ladeo la cabeza para ir por más, mis ojos se mantienen totalmente cerrados, disfrutando de besarlo por primera vez.
Las mariposas en mi panza es como si bailaran de felicidad.
Alex separa su boca de la mía y respiro hondo, anclando mis brazos a su espalda. Siento que en cualquier momento puedo desfallecer. Sus labios mojados bajan por mi barbilla hasta llegar a mi oreja y mi piel se pone de gallina cuando su respiración pesada me golpea. —Los días sin ti han sido un martirio, Skylar.
Muerdo mi labio inferior y acaricio parte de su nuca con mis uñas. Alex se endereza un poco y con las yemas de sus dedos recorre mi mejilla.
—Los míos tampoco han sido buenos...
Me toma de la barbilla y me hace levantar la mirada. Lo que encuentro en sus ojos me desarma, su pupila está dilatada y hay un sentimiento que no sé la manera de cómo expresar, pero ver sus ojos me recuerda al mar, por la tranquilidad y la paz.
—Yo de verdad te quiero —confiesa en un murmullo, tragando saliva.
—¿Para qué? —pregunto, sintiendo mi corazón llenarse de ilusión.
Sus labios se presionan en mi boca y me acomoda los cabellos sueltos.
—Para mi vida, o para toda una vida.
Sus palabras hacen que sonría.
Era lo que tanto anhelaba, oír esas palabras.
Un relámpago en el cielo nos hace desviar la atención, y ambos miramos al cielo, pareciera que en cualquier momento va a llover.
—Mejor vamos adentro antes de que llueva, ¿no? —inquiere, separándose de mí por unos cortos centímetros.
Parpadeo desconcertada y asiento, trato por caminar, pero el dolor en mis pies es algo que ya no puedo soportar más y hago una mueca.
—Me molestan mis tacones —me quejo, aplanando mis labios. Alex sonríe y se arrodilla frente a mí.
—No te preocupes por eso —él hace que eleve mi pie derecho y me retira el tacón, inmediatamente me relajo, coloco mis manos sobre sus hombros para sostenerme y continúa con el otro pie y me lo quita también, una vez que los tacones están fuera de mí los toma a ambos y me carga con su brazo libre, sorprendiéndome.
—Ahora si vámonos, hermosa —un chillido escapa de mi boca sin poderlo retener y Alex me lleva al interior de su casa. Rodeo su cuello para no caer y él pega su mejilla contra la mía y me da un rápido beso.
ESTÁS LEYENDO
Quiero Amarte
RomansaAlex Bruce Schwarzengger: bromista, coqueto, romántico... Y también idiota. A Skylar Bannerman le encanta, sí, desde hace cuatro meses. ¿El problema? Alex tiene una novia, llamada Carrie, como la película de terror y para el colmo también es rubia...
