Capitulo XXIV. Nervios

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NATLIA's POV

- No. He dicho que, no que.- Nuevamente me interrumpía.- Silencio.- Finalmente dije a secas.

- Señorita Lacunza.- Escuche como mi secretaria abría la puerta.- El Señor Brooke sigue insistiendo.- Dijo con medio cuerpo dentro.

- Alejandro.- Dije sin dejar de mirar a Emily señalandole que esperase y continue con la llamada.- Los papeles deberían de haber estado en mi poder a primera hora y no volveré a tolerar otra incompetencia tuya, por tu bien necesito esa carpeta antes del medio día en mi escritorio.

- Señorita.- Volvió a repetir Emily.

- Ahora tengo asuntos que precisan mi atención, que tenga buen ida.- Termine la llamada y gire por completo mi silla hacia la joven.- Pásamelo, y gracias Emily.

Y asi pase toda la mañana entre llamadas y reuniones, los miércoles eran días pesados en la empresa y anoche no había dormido lo suficiente, cosa que ya me estaba dejando sus consecuencias.

Decidí tomar un descanso y salí al balcón de mi oficina. La vista era lo que más me encantaba de este lugar, había mandado diseñar la misma de tal forma que las paredes eran de cristal y pudiese ver todo el panorama de la ciudad a mis pies.

Cogi el móvil y decidí llamar a Alba. La extrañaba y no había vuelto a hablar con ella desde el domingo, no porque no quisiese pero luego de dejarla en su casa esa noche debía aclarar mis pensamientos al igual que ella, fueron unos días agotadores aquí dentro y tampoco es que haya tenido mucho tiempo de ocio para hablar con ella.

- Hola?.- Escuche su voz al otro lado de la linea y fue imposible no sonreír.- Hola?.- Volvió a repetir y acto seguido escuche un pequeño ruido.- Nat?

- Hola cariño.

- Hola.- Dijo esta vez con un tono mas suave y dulce.- Como has estado?

- He estado bien.- Comente.- Han sido unos días pesados, recién ahora tengo un poco tiempo libre.

- Estas tomando suficiente agua?.- Solté una risita por su forma de cuidarme.- No te rías Nat, es en serio!

- Si si.- Dije cesando la risa.- Que tal tu?.

Alba comenzó a contarme un poco sobre su inicio de semana, como le habían asignado un nuevo maestro de Historia del Arte Contemporánea y estaba emocionada por los proyectos del mismo, tanto así que no dejaba de hablar un segundo.

Yo mientras jugueteaba con mi mechero, a veces reía con las ocurrencias que soltaba y otras solo la escuchaba.

- Señorita Lacunza.- Escuche como me llamaban y me gire para encontrarme de nuevo con Emily.- Le dejo en su escritorio estos documentos.- Aviso y yo asentí con una sonrisa amable.

- Lo siento cariño.- Dije nuevamente dirigiéndome a Alba.

- No, no lo sientas.- Dejó escapar una risita nerviosa y yo fruncí el ceño.- Ya te he robado mucho tiempo hoy.

- No digas eso.- Sentencie automáticamente.- Quieres ir a cenar esta noche?

- Tengo planes.- Al escuchar eso no pude evitar suspirar.- Contigo.- Dijo luego de un silencio que casi me devora.

- No hacia falta jugar de esa manera con mis sentimientos.- Le dije jugando y ella hizo un sonido con la lengua.

- Tengo un mejor plan.- Levante la ceja preguntándome cual seria esta.- Me apetece hacerte la cena, que te parece?

- Oh pues.- Me quede en blanco por unos segundos hasta que reaccione.- Claro, si, me encanta la idea.

- Vale, te espero en mi casa a las nueve.- Comencé a asentir como boba como si ella pudiese verme.

Lagun - AlbaliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora