Sana era una chica misteriosa que le encantaba vestir con abrigos aún en verano, su forma de ser era un tanto misteriosa. Dahyun sabía que le traería problemas en su vida y no se equivoco.
Capítulos de 2000 palabras en adelante.
Ya esta publicada la...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
En una zona muy lejana de seúl había una enorme casa en la que pocas personas tenían acceso, no solo por que era una zona peligrosa, si no también por todos le temían a la dueña del lugar. Era conocida por ser cruel hasta con animales, niños y mujeres, todo lo que le estorbaba lo eliminaba y cuándo le pagaban por hacerlo también lo hacía por diversión. No ella misma lo hacía exactamente para eso tenía a lo que ella llamaba sus marionetas.
Bae era una chica de 27 años que solía vivir en un orfanato de seúl, ahí descubrió la crueldad de las personas con personas indefensas como ella. Logro muchas cosas por sus propios méritos, tuvo ayuda de un buen hombre que se aprovechaba de ella, al final se deshizo de el y conservo toda su fortuna con la que pudo comenzar.
Tenía 5 personas favoritas eran los que consideraban más peligrosos, nunca pensó que entre sus favoritos estuviera las dos chicas que Zhou le había vendido por las buenas. La que le daba mucha curiosidad era Sana mejor conocida como Minatozaki por no demostrar empatia con las demás personas más que con ella misma.
Al principio fue rebelde pero luego de muchos castigos entendió que era mejor obedecer que estar en su contra. Las había mandado a recolectar información ya que esa noche tenían un trabajo importante que debían completar, la primera en llegar fue sana como lo tenía previsto.
— ¿Que traes? — Dijo la mujer sentada enfrente de un gran escritorio. Su oficina era grande con una biblioteca que cualquiera que amara la lectura amaría.
— Habrá una fiesta de universitarios, es una fiesta solo de mujeres...—Le entrego una foto con el nombre y fotos de las que lo estaban organizando.
— Las chicas son bonitas, creó que será una buena cosecha esta noche. Buen trabajo como siempre— Se levanto de su silla para quedar enfrente de Sana— Sigue así mi chica— Le susurro en su oído. La verdad era que estaba interesada de otra manera en Sana pero siempre era rechazada.
— Si eso es todo, entonces me retiro— Dijo indiferente y es que ahora sana era fría. Al no recibir respuesta solamente se marcho para ir directo a su habitación. Todos vivían ahí, ella compartía cuarto con Momo su aún mejor amiga. Aprovecho que no había llegado para tomar un baño rápido y dormir un poco que estaba muy cansada.
Al terminar de bañarse se tiro en su cama mirando al techo, se quedo dormida luego de unos minutos. Escuchaba ruidos en su habitación sabía que Momo ya había llegado, siempre era ruidosa.
— Hasta que te levantas, llevo aquí dos horas pero no despertabas— Se bufó la japonesa de su mejor amiga.
— Estaba cansada, hoy iremos hacer un trabajo por lo que quería dormir un poco para luego irme a entrenar.
— Tus nudillos están un poco lastimados ¿Que sucedió?— Pregunto curiosa Momo. Sabía que su amiga tenía el habito de seguir a Dahyun con el pretexto de que no le pasara nada— ¿Viste algo que no te gusto esa vez?