Sana era una chica misteriosa que le encantaba vestir con abrigos aún en verano, su forma de ser era un tanto misteriosa. Dahyun sabía que le traería problemas en su vida y no se equivoco.
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La noche anterior en dónde sus cuerpos y sus sentimientos se volvieron a encontrar había sido lo mejor de su vida. No solo se habían dado ese beso, se dieron muchos más y Sana de camino a casa nunca soltó su mano de Dahyun. Sana la había traído a su hogar por que insistió mucho en no dejarla ir sola, tardaron mucho en buscar un taxi que quisiera llevarlas por lo mojadas que estaban por la lluvia. Se despidieron con un pequeño y tierno beso, la menor le insistió a sana que podía quedarse pero no acepto por que debía volver.
Ahora, Dahyun estaba postrada en cama por que había pescado un resfriado, todas sus amigas la habían llenado de mensajes preguntando lo que había sucedido. Todos vendrían a verla más tarde luego de terminar con sus clases, ya que no quería que por ella faltaran y no es como si tuviera demasiado enferma.
Tomo unas pastillas que fue a comprar en la mañana con todo y su dolor de cabeza, las necesitaba y no estaba su madre para que la cuidará. Luego de llegar a su hogar tomo un baño por que la calentura empezaba a invadir su cuerpo y el estar sola, solo lo complicaría más.
Luego de intentar mandarle un mensaje a Sana recordó que no le había pedido ni siquiera su número, no entendía como se le pudo pasar algo tan importante, estaba demasiado feliz que no pensaba en pequeños detalles como lo era pedirle su número.
Un mensaje le llego, eran de sus amigas que ya se encontraban yendo a la casa de la menor para que estuviera pendiente y no tardaran esperándola a que se dignara abrir. Cuándo escucho el sonido de su timbre con mucho cuidado se bajo de su cama para ir abrirles la puerta que al parecen Nayeon no quería dejar de presionar el timbre. Apenas abrió la puerta sus amigas saltaron para abrazarla, todas estaban encima de ella y quería quedarse así unos minutos.
—Solo Dubu se resfría luego de tener una noche larga de sexo—Bufó la más bajita del grupo, logrando que todas rieran y que Dahyun se sonrojara.
—No hicimos eso—Respondió a la defensiva, sus mejillas se ponían con un pequeño rubor.
Todas reían al ver la cara muy roja de Dahyun que tenía ganas de golpear a Chaeyoung por decir algo así.
—No debes de tener pena de contarnos esas cosas, somos amigas después de todo—Se defendió Nayeon quién quería saber el chisme.
—Creó que la única que tiene algo que contar aquí, eres tú unnie—Se burlo Dahyun.
Miraban a la coneja interrogativamente por que también tendría que explicar como sucedieron las cosas para que estuviera con Momo, era algo que no se imaginaban. Subieron a su cuarto para que estuvieran más cómodas y llevaron unos platos de su cocina para poder poner la comida que habían llevado para que almorzaran mientras platicaban.
—¿Y bien como sucedió?—Pregunto Dahyun quién comía muy a gusto su ramen.
—Todo empezó el día de la fiesta, ella fue la que me rescató, pues ese día lo hicimos—Dijo apenada.