Capitulo treinta y cinco.

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Entre nubes negras y rayos, estaba perdida Sana

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Entre nubes negras y rayos, estaba perdida Sana. Cada día se odiaba más, odiaba todo lo que era. Hasta ella misma se daba asco de recordar todas las atrocidades que hizo en el pasado, quería huir de todo y de todos, eso la atormentaba cada vez que dormía. Se levanto para ir al baño luego de tener la misma pesadilla en dónde sus padres la abandonaron, eso todavía la perseguía. Fue por un vaso de agua luego, su garganta estaba seca y no quería fumar un cigarro.

  — Veo que ya estas despierta— Bae entro por la puerta. Llevaba solo una manta que cubría su cuerpo que estaba solo en ropa interior que dejaba todo a la imaginación. 

  — No estoy de humor, no ahora. Por favor, solo vete— Pidió amable Sana quien se encontraba vulnerable. 

— ¿Por qué?— Bae se quito la manta que cubría su cuerpo para seducir a Sana. Una persona vulnerable y en su estado era más fácil de que cayera, y era lo que tanto había esperado— Yo te puedo hacer sentir mejor.

Tenía esa mirada ida en su rostro, Sana no estaba bien, sentía que cada vez su cordura se iba perdiendo. Acepto la mano de Bae, quería sentirse bien y no pensar en todo eso que la atormentaba. La llevo a su enorme habitación que se encontraba en la parte de arriba de esa mansión. Empujo a Sana en su cama se subió encima de ella, no parecía poner ninguna resistencia, solo veía como Bae movía sus caderas con lentitud encima de ella. Se levanto solo un poco para desposar de su camisa a la japonesa dejándola solo en su bra. 

Veía su cuerpo con detalle, veía las marcas que tenía y los tatuajes que adornaban su cuerpo. Aún tenía aquel tatuaje de los Zhou pero un poco más arriba de sus costillas había uno un poco más peculiar que al acercarse un poco pudo leer con determinación, era un nombre...

—¡Kim Dahyun! Que interesante nombre para una chicaDijo irónica. Jugaba con sus dedos al rededor del tatuaje que tenía sana cerca de las costillas— ¿Como es esa chica? Debe ser alguien especial para que sigas enamorada de ella.

Sana no se movía, solo escuchaba y al ver acercarse a su rostro con intensiones de besarla no le importo. La besaba, no quería mover los labios pero al sentir su lengua de su jefa lo correspondió, era un beso lleno de lujuria sin algún sentimiento.

Bae no la quería, solo le interesaba por que siempre la rechazaba. El beso se intensifico, sentía las manos de Bae recorrer su cuerpo, jalar su cabellera y sus labios siendo mordidos por la misma. Sana no quería, pero tampoco tenía fuerzas para detenerla.

  — ¡Ya basta!— Gritó Sana empujándola haciéndola caer al suelo.

  — Vaya, me preguntaba cuándo dejarías de dar lástima— Dijo irónica. Se levanto del suelo sacudiéndose solo un poco. Vinieron a defenderla pero al tocar la puerta pidió que se fueran, no quería que nadie las molestará— ¡Eres patética! No creí que lo fueras a esos extremos... creí que eras más inteligente— Tomo asiento en su cama, Sana estaba cerca de la puerta ahora— Nunca debes entregarte a una persona de esa manera, eres fuerte pero tienes una debilidad que te hundirá, si no es que ya lo hizo.

LET ME IN (SAIDA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora