No es que no me guste Rose, Solo desearía que no estuviera siempre.
Había algo profundamente insoportable en la forma en la que se reía cuando Scorpius hacía ese gesto con la nariz. Ese leve fruncir involuntario, como si algo le oliera mal, aunque sólo estuviera concentrado en el inicio de una película.
Estábamos en el cine muggle —una de esas tradiciones absurdas que mi madre adoraba para mantenernos "conectados con el mundo no mágico"— y yo solo quería desaparecer en el terciopelo rojo de las butacas.
La película de romance que habia elegido Rose, era una tortura suave, como una picadura que no se cura del todo. No por la historia. Sino por ellos.
Scorpius y Rose, justo a mi lado, apretados como si estuvieran fundiéndose. Ella con su risa nasal. Él con sus ojos sólo para ella. Y yo... yo siendo el tercero. Siempre el tercero.
"Voy al baño", murmuré, más para mí que para ellos. Ni me escucharon.
Caminé por el pasillo a oscuras, tratando de respirar. No porque me molestara la película, sino porque no soportaba seguir siendo testigo de algo que dolía sin derecho a doler.
Fue ahí, en el pequeño pasillo iluminado por luces de emergencia, donde la conocí.
Percibí su magia antes de verla.
—¿Escapando del drama romántico? —dijo una voz aguda a mi izquierda.
Me giré, medio sorprendido, y ahí estaba ella. Eladora Greenfield — una Ravenclaw de mi año—. Apoyada contra la pared, con un vaso de gaseosa a medio terminar en la mano, mirándome como si ya me conociera.
—Más bien escapando de las demostraciones públicas de afecto —respondí, cruzándome de brazos.
Ella sonrió.
—Buena elección. Aunque, para ser honesta, A todos los chicos de los que me enamore es una de mis películas favoritas. La vi como cuatro veces.
—Eso me explica mucho de ti—solté, antes de pensarlo demasiado.
Ella se rió de nuevo.
—¿Qué explica exactamente? ¿Que tengo mal gusto o que soy cursi?
—Ambas —dije, con una pequeña sonrisa que no sabía que podía permitirme.
Y así empezó.
Hablamos todo lo que duraba la película. De cine, de madres divorciadas, de culturas cruzadas. Me habló de su madre, una nacida de muggles que le mostraba películas como quien entrega magia verdadera. Yo le hablé de Ginny, de lo mal que cocina y de lo bien que grita cuando se enoja. De lo que significa crecer bajo un apellido que no elegiste.
Y no me enamoré.
Eso quiero dejarlo claro.
No me enamoré de Elara.
Ni de ninguna chica, de hecho.
No después de Delphini.
Pero fue agradable. Y eso ya era decir mucho.
Cuando Scorpius y Rose salieron tomados de la mano, Elara corrió a abrazar a Rose como si fueran amigas desde siempre. Se rieron, se dijeron cosas que no escuché. Scorpius me miró, y por un segundo frunció una ceja. Una pregunta muda.
Yo negué con la cabeza. No sé por qué. Ni sé qué estaba negando.
Solo supe que algo cambió.
Desde el otro lado del pasillo, alguien nos observaba.
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MARCAS EN LA PIEL © - Scorbus
FanfictionVERSION MEJORADA DE "ANSIEDAD". . Morí un martes. O al menos, todo empezó ese día. No me mires así, no es drama barato: yo sé cuándo algo empieza a pudrirse. A veces es por su olor, otras veces es su silencio... esta vez, fue la forma en que Scorpiu...
