Después de esa pelea empezamos a ignorarnos por completo.
En el dormitorio compartido apenas parecíamos convivir: no nos hablábamos, no nos mirábamos, cada uno hacía lo suyo como si el otro no existiera. Era incómodo, pero también extrañamente fácil.
Mentiría si dijera que eso no me dejaba con un humor de mierda.
Y como si no fuera suficiente, el maldito gato de Lily había decidido seguirme como una sombra.
Joseph aparecía en todas partes: a la salida de las clases, al pie de mi cama, hasta en la biblioteca. Al principio pensé que ella lo había entrenado para fastidiarme, pero dudaba que tuviera tanto tiempo libre.
Lo peor es que el animal era demasiado listo. No interrumpía, no maullaba de más, no se atravesaba en los pasillos. Era incluso agradable... salvo cuando estaba Elara. Entonces se transformaba en un demonio.
Cada vez que se me acercaba, Joseph gruñía. Incluso intentó morderla un día, saliendo de Defensa Contras las Artes Oscuras.
—¡Largo! —le grité, apuntándole con un Aguamenti. El chorro de agua lo empapó por completo. Retrocedió con las orejas gachas, se fue corriendo... y a los cinco minutos ya estaba de vuelta, siguiéndome como si nada.
—Está enamorado de ti —dijo Elara, riéndose detrás de su bufanda. Caminaba a varios pasos de mi, para que Joseph no decidiera volverse loco de nuevo—. O quiza cree que estoy poseída.
—Podrían ser las dos cosas.
Ella bufó, divertida.
—Cuando haces chistes como ese, recuerdo que eres hermano de James.
Me incline y le metí un codazo.
***
El sabado siguiente comenzo la temporada de Quidditch. El primer partido era entre Hufflepuff y Gryffindor. No podia perdermelo.
Esa mañana salí solo hacia el estadio, hacia un frio de la mierda pero me negaba a regresar por una bufanda, no queria perderme ni un solo segundo del encuentro.
Ya casi en la entrada, unos pasos apurados me alcanzaron.
—¡Albus!— Voltee.
Era Elara, con su abrigo azul ondeando como si llevara una capa de duelo.
—¿Vas al partido?
Asentí.
—¿Puedo ir contigo?
—¿No odias a James? —pregunté, medio en broma.
—Por supuesto—respondió sin pensarlo—.Solo quiero ver si los hurones consiguen derribarlo.
Me reí y seguimos caminando juntos.
Cuando entramos al estadio, subimos a las gradas poco antes de que empezara el partido. El cielo estaba despejado, pero una brisa helada bajaba de las montañas. Elara llevaba guantes de lana y una bufanda de Ravenclaw que le cubría media cara. Yo, en cambio, solo había traído mi capa de Slytherin, y ya me estaba arrepintiendo.
Buscamos un sitio lejos del bullicio de los Gryffindor, pero no tanto como para perder vista del campo. Aunque, en mi caso, eso daba igual.
La verdad era que no veía bien desde hacía un año. Leer el pizarrón desde el fondo del aula ya era un suplicio; distinguir jugadores en una escoba, imposible. Pero me negaba a usar anteojos. No quería parecerme más a Harry Potter. Ya cargaba con su apellido, sus ojos y su maldito pelo rebelde. No necesitaba otro recordatorio.
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MARCAS EN LA PIEL © - Scorbus
FanfictionVERSION MEJORADA DE "ANSIEDAD". . Morí un martes. O al menos, todo empezó ese día. No me mires así, no es drama barato: yo sé cuándo algo empieza a pudrirse. A veces es por su olor, otras veces es su silencio... esta vez, fue la forma en que Scorpiu...
