Cuando abrí los ojos, lo primero que sentí fue un vacío.
Me incorporé de golpe, o al menos lo intenté. Me dolia el cuerpo como si no me perteneciera, y el estómago se me dio vuelta al segundo.
Maldije entre dientes. Esa maldita poción tranquilizante. Siempre me dejaba así: desorientado, como si me hubieran arrancado de otro plano y arrojado de golpe de vuelta al mundo.
No sabía cuánto tiempo había pasado. Si era de día o de noche. El ambiente estaba en penumbra, pero no era del todo natural: había una lámpara flotando al fondo, derramando una luz tenue sobre los cortinados a medio correr. Olía a eucalipto, a pociones mezcladas y a una calma falsa que se sentía como una trampa.
Me llevé una mano a la frente, sudada. Sentía la boca pastosa. Las sienes me palpitaban. A mis pies, estaba Joseph, acurrucado en un rincón.
—¿Ya despertaste? —la voz suave de Lily me sacó del limbo.
Me giré y la vi sentada a un lado de la cama, con los codos sobre las rodillas y la mirada preocupada. A su lado, Rose me ofrecía una taza tibia.
—Té de manzanilla. Para el susto —dijo, sin bromas por primera vez en mucho tiempo. Negué, todavia sentia nauseas por la poción.
—¿Dónde está papá? —pregunté, ronco.
—Fuera del castillo —respondió Lily, suave—. Está esperando refuerzos del Ministerio. No se fue solo. Están rastreando el perímetro con aurores especializados. Pidió que descansaras. Dijo que necesitabas estar bien. Dormiste unas cuantas horas.
Queria gritar de la frustracion.
—¿Y Scorpius? —mi voz casi se rompió—. ¿Hay alguna señal?
Ninguna respondió.
Lily me tomó la mano, apretándola.
El silencio que siguió fue demasiado largo.
Rose fue quien lo dijo:
—Albus... Elara también desapareció.
La habitación giró.
—¿Qué...? —Las palabras se me quedaron atrapadas en la garganta.
Me levanté de un salto, tambaleándome.
—No puede ser —susurré—. No puede ser que se la hayan llevado también. Ella... ella sabía algo. Ella...
Lily se levantó conmigo, intentando sostenerme por los hombros. Sentí el suave pelaje de Joseph contra mis piernas. Me abstuve de patearlo.
—Al, tranquilízate. Por favor.
Pero no podía. Todo el cuerpo me vibraba, como si estuviera al borde de desarmarme.
Fue Rose quien se acercó con decisión, me tomó del brazo con fuerza.
—Albus, escucha. Tenemos un plan. No estamos sin rumbo. ¿Me oíste?
Me giré hacia ella, aún confundido.
—¿A dónde vamos? ¿Qué... qué plan?
—A la habitación de Elara —dijo con firmeza—. Lily y yo creemos que dejó algo atrás. Algo que nos puede ayudar a encontrarla.
—¿Y cómo vamos a entrar? —pregunté, aún sin aliento—. No podemos acceder a las habitaciones de Ravenclaw así como así.
Rose miró a Lily por un segundo, y luego respondió:
—Conseguimos ayuda.
La puerta de la enfermería se abrio, recostado contra el marco de la puerta, estaba Tony.
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MARCAS EN LA PIEL © - Scorbus
FanficVERSION MEJORADA DE "ANSIEDAD". . Morí un martes. O al menos, todo empezó ese día. No me mires así, no es drama barato: yo sé cuándo algo empieza a pudrirse. A veces es por su olor, otras veces es su silencio... esta vez, fue la forma en que Scorpiu...
