CÁPITULO SIETE.

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POV: Scorpius Malfoy

La música era tan fuerte que no podía pensar. No es que quisiera pensar, tampoco.

La sala común de Gryffindor parecía una caldera hirviendo de estudiantes apretujados, risas demasiado altas, botellas de hidromiel circulando entre manos ajenas y el zumbido pegajoso de una canción muggle que no conocía. Habían ganado el primer partido, claro. Eso era todo lo que importaba.

Rose estaba brillando como siempre: despeinada, con una bufanda carmesí mal anudada, y una copa en la mano, sonriendo a todos como si el mundo no pesara.

Yo estaba allí. Pero no pertenecía.

Ni siquiera sabía por qué había ido. Tal vez porque todos los demás esperaban que lo hiciera. Tal vez porque fingir normalidad era más fácil que estar solo en la sala de Slytherin, escuchando cómo mis pensamientos me mordían las costillas.

Mi vista se perdía entre las cabezas. Buscaba algo. O alguien.

Albus.

No lo decía en voz alta.

Ni siquiera para mí.

Pero desde que empezó el curso, o desde que dejó de escribirme... había algo en mí que no se calmaba. No podía estudiar tranquilo, ni dormir del todo.

Y aunque me molestaba ver a Elara tan cerca de él, incluso aunque me dolía verla llenando los espacios que alguna vez ocupé... parte de mí se sentía aliviado de que Albus no estuviera del todo solo.

O al menos eso me decía cada vez que lo veía con ella.

Era consciente de que me estaba mintiendo a mi mismo, aunque sea un poco, también evitaba pensar en eso.

Mi copa estaba vacía, pero no estaba borracho. Tengo una buena tolerancia al alcohol.

Crucé entre un grupo de alumnos de cuarto, esquivé a un par de Hufflepuff que bailaban sobre los sillones, y justo cuando estaba por girar hacia una esquina... lo vi.

Estaba en el fondo del salón. En un sillón.

Y ella también.

Tenía la cabeza apoyada en su hombro. Incluso le acariciaba el cuello con la nariz.

Me tense.

Albus dijo algo. Ella sonrio, cerca de él, demasiado cerca.

Y luego lo besó.

Así. De frente.

Como si fuera normal.

Como si fuera algo de todos los días.

Algo dentro de mí se contrajo. Como si me hubieran dado un golpe seco en el estómago.

Pense que quiza, Albus se apartaría, pero no lo hizo. Los vi solo por un segundo, porque no podía soportarlo.

Él parecia estar tranquilo, dejando que ella guiara el beso, aunque sin corresponder del todo.

Pense que quiza, ella habia sido su primer beso, y eso me enfermaba.

No me quedé para ver más. Me di la vuelta antes de que nadie notara mi cara y bajé las escaleras con pasos firmes, aunque todo mi cuerpo gritaba que fuera hacia allí y los separará de un tirón.

—¿Scorpius? —La voz de Rose me frenó cuando salí a los pasillos, a unos metros de la puerta de Gryffindor. Tenia las mejillas sonrojadas por la bebida—. ¿A dónde vas? La música recién empieza a ser buena.

Me giré sin decir nada. Tenía el corazón en la garganta. Sentía los ojos cristalinos.

Ella frunció el ceño, parecía preocupada.

MARCAS EN LA PIEL © - ScorbusHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora