Punto de vista: Albus Potter.
Scorpius actuaba raro.
No como antes, no como ese enojo seco que se arrastraba en sus gestos. Esto era... distante, pero diferente.
Había una especie de torpeza nueva en él.
Ya no pasaba tanto tiempo con Rose. De hecho, casi no los veían juntos. A veces los encontraba charlando en los pasillos, pero sus voces eran bajas, casi resignadas. Scorpius no sonreía. Y ella lo miraba sin la ternura o las sonrisitas tontas de antes.
Lo que más me desconcertaba era que no regresaba a la Sala Común de Gryffindor. Ni para las fiestas, ni para estudiar, ni siquiera comía en su mesa. Ahora se quedaba en la mesa de Slytherin, y se la pasaba en las mazmorras, como si de pronto ese espacio oscuro, frío y con aroma a humedad fuera de su único refugio.
Comencé a preguntarme si es que acaso habían terminado.
Ese pensamiento me dejó una sensación agridulce en la boca.
Porque aunque lo hubiera esperado por tanto tiempo... Ahora solo detestaba ver a Scorp tan solo, aunque a veces compartía con algunos amigos del club de astronomía.
Lo más extraño de todo eran los momentos compartidos en nuestra habitación. Porque aunque la mayor parte del tiempo lo ignoraba, a veces lo veía reaccionar... raro.
Como esa noche que salí del baño con la toalla ajustada a la cintura. Me pasé una mano por el cabello húmedo, intentando apartarlo de mis ojos. Todavía tenía calor en la piel por el vapor, y caminé descalzo hasta mi baúl, sin prestar demasiada atención.
Mi cuerpo no era nada impresionante, o eso pensaba yo. No tenía la musculatura marcada de James, ni esa presencia que parecía natural. Yo era más... promedio. Tenía los hombros anchos, un poco de curvas en los costados, algo de definición en los abdominales, aunque también un pequeño porcentaje de grasa que se negaba a irse incluso con mis salidas a trotar habituales. No me consideraba apuesto, en lo absoluto.
Pero cuando levante la vista, lo vi.
Scorpius estaba a punto de entrar, con un libro en la mano, y se detuvo en seco.
Me miró.
Solo un segundo.
Luego se puso rojo, se dio media vuelta y literalmente huyó del cuarto.
Cerró la puerta detrás de él tan rápido que la corriente de aire apagó una de las velas junto a mi cama.
Desde entonces, comencé a notarlo más. Cómo se entorpecía cada vez que yo entraba, cómo fingía que buscaba cosas en su baúl solo para no cruzar mirada conmigo. A veces, incluso se metía en la cama antes de que yo llegara, como si así pudiera evitar compartir el mismo aire que yo. Todo el tiempo con un sonrojo en las mejillas. Casi con timidez.
Y a pesar de la tensión, del orgullo herido, del enojo que todavía no entendía del todo...
Me descubrí esperándolo.
Esperando alguna señal.
Un gesto. Una palabra.
Porque algo en él había cambiado.
Y, maldita sea, yo quería saber qué era.
***
Hacía tiempo que Joseph había dejado de seguirme.
Me di cuenta una mañana, al salir apurado de Runas Antiguas con los brazos cargados de pergaminos. Ya no estaba en las escaleras, ni debajo de las mesas, ni acechando en las esquinas del pasillo con esos ojos amarillos como lámparas encendidas. El gato de Lily simplemente... había desaparecido de mi rutina.
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MARCAS EN LA PIEL © - Scorbus
FanfictionVERSION MEJORADA DE "ANSIEDAD". . Morí un martes. O al menos, todo empezó ese día. No me mires así, no es drama barato: yo sé cuándo algo empieza a pudrirse. A veces es por su olor, otras veces es su silencio... esta vez, fue la forma en que Scorpiu...
