Naruto
Los primeros recuerdos que tengo de mi niñez fueron en el orfanato donde crecí. En realidad era un niño problema que hacía demasiadas travesuras para llamar la atención, pero fui afortunado, justo cuando ya se había perdido la esperanza de una adopción por mi avanzada edad (A los 12 años ya se es muy tarde para que alguien te quiera en su familia), llegó una pareja mayor que me aceptaron con todo y mi rebeldía. De allí en adelante mi vida mejoró hasta que él murió y fue cuando decidí enlistarme en las fuerzas especiales. Aún la vieja Tsunade me llama una vez al mes para asegurarse de que estoy comiendo decentemente, de que ahora si me baño cada día y de que apenas pueda iré a verla.
Pero ahora estoy listo para la verdad que me ha estado carcomiendo desde que me enfrenté a Madara.
Naruto: Hábleme de mis padres
El viejo se sonríe, de esa forma particular que hacen las personas de edad cuando están recordando su pasado.
Hiruzen: Tus padres... Creo que la forma precisa para describirlos es la palabra adorables. Los conocí cuando eran apenas unos jóvenes, se enamoraron desde que estaban en la secundaria y desde allí jamás se separaron –Me revuelvo inquieto en la silla jugando con mis dedos tratando de mantener a raya la ansiedad que me invade con cada palabra– Cuando Minato le pidió a Kushina que se casaran para ninguno de los que éramos cercanos fue una sorpresa, luego él se propuso a salir adelante con su nuevo hogar, se esforzó el doble en la pequeña empresa que tenía, pero lamentablemente no fue inmune a la crisis económica que se sucedió.
La expresión del viejo cambió, miraba al suelo realmente acongojado, creo que verdaderamente los estimaba.
Hiruzen: Le tocó vender prácticamente la mitad de la empresa a un socio capitalista que apareció de la nada quedando casi como un empleado de ese tipo. Aun así él no se rindió y más cuando Kushina le dijo que iban a tener un bebé. Nunca lo había visto más feliz, recuerdo que ese día se emborrachó hasta quedar hecho un trapo y lo único que repetía cada cinco minutos era que haría lo que fuera por su esposa y su hijo. Por eso...
Naruto: Por eso, ¿Qué?
Estábamos tan idos en esa conversación que no nos percatamos en que momento la esposa del "viejo" llegó a su lado, puso sus manos en los hombros tratando de ayudarlo a continuar con la historia y en signo de protección.
Biwako: Por eso cuando decidieron de un día para otro desaparecer fue todo muy extraño, más con el embarazo avanzado de Kushina –Hiruzen levantó una mano para acariciar la de su esposa en el hombro– A las dos de la mañana de ese diez de octubre nos despertó una llamada, era Minato diciéndonos que Kushina iba a dar a luz y no podían ir a un hospital, así que me rogó que fuéramos a buscarlos y que yo, a pesar de no ejercer hace muchos años, atendiera el parto. Tu madre fue muy valiente a pesar del dolor y las condiciones
Ahora era la voz de Biwako la que se perdió estrangulada por el dolor. El anciano me miró a los ojos con la tristeza nublando su vista.
Hiruzen: Cuando nos pidieron que te escondiéramos en el orfanato... fue la decisión más dura que alguna vez hubieran tomado, pero realmente pensaron que era la única forma de protegerte
Naruto: ¿Protegerme de qué exactamente? ¿O de quién?
Biwako: Del antiguo socio de tu padre, un hombre terrible llamado Madara Uchiha
Apreté mis puños al punto de dejarlos blancos, así que esa era la conexión. Aunque trato de procesar lo que debieron pensar mis padres es difícil entender en qué mundo dejar a un bebé para huir lejos era una buena opción.
Naruto: Así que sólo me dejaron y se escondieron de Madara –Susurro bajo, amargado, mirando el suelo–
Biwako: ¿Quién dijo eso?
Levanto mi rostro con el ceño fruncido
Biwako: Kushina y Minato compraron tu vida entregando las suyas a cambio. No sabemos dónde se encuentran ni que hacen pero si sé que jamás te olvidaron.
Hiruzen: Cálmate vieja
Biwako: No, el muchacho tiene que saber lo duro que ha sido esto para ellos –Dice mirando a su esposo pero luego clava su mirada seria en mí– Kushina como fuera llamaba cada año, cada 10 de octubre, para saber cómo estabas. Ella simplemente decía que ellos estaban bien pero sé que tuvieron que vender sus almas al mismo diablo para que este te dejara tener una vida, así que si los juzgas por eso...
De pronto la anciana paró de hablar, se puso pálida, colocó una mano en su pecho, Hiruzen se levantó y la sostuvo en sus brazos. Yo también me levanté de un golpe.
Hiruzen: Tranquilízate, por favor, eso te hace daño
Sarutobi la sentó donde antes estaba él, suavemente. Ella trató de componerse y cuando por fin logró volver a respirar normalmente me volvió a mirar.
Biwako: Cuando fuiste adoptado y Kushina llamó en tu cumpleaños su voz se rompió en llanto por la emoción de saber que tenías por fin un hogar y la frustración de jamás conocerte, muchacho. Ellos no... no te han olvidado ni un solo día de sus vidas –Biwako suspira largo y tristemente– y yo me imagino que han sido los rehenes y títeres de Uchiha todos estos años.
Un sollozo de parte de la vieja Biwako me dijo que esto es sólo parte del sufrimiento que han tenido mis padres.
Mis padres... Qué extraña suena esa palabra, por primera vez sé que la puedo decir sin resentimiento.
Mis padres, Minato y Kushina, me protegieron de la mejor forma que pudieron, aún ahora lo hacen, entiendo por qué me sacó de combate cuando me enfrenté a Madara, todo tiene sentido.
Y ahora es mi turno de devolverles el favor.
Me sonrío en serio al pensar en Minato y Kushina vivos, les ha tocado duro, no saben cuanto pero al menos están vivos.
Los quierooooo.
Nos leemos a la próxima!!!
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La Voluntad de Fuego
Fanfiction"El País del Viento quedó atrás pero el mal sigue cerniéndose sobre nosotros. Los interrogantes nos ahogan en la oscuridad y aunque todo parece complicado siempre hay una luz de esperanza. Estamos vivos y eso significa que mañana volveremos a pelea...