El día lunes había llegado tan lento y monótono como cualquier otro lunes.
En la escuela fue fecha de entrega de los proyectos para el certamen de Clara Ruiseñor.
Matinette entregó su hoja y la de Adrien, pero sin atreverse a leer lo que el rubio escribió.
La mayoría estaba ansioso y confiado en sus escritos, deseando ganar y obtener el reconocimiento de la artista.
El resto de la jornada fue igual a cualquier día, con la única y sutil diferencia de que Lila apenas llamó la atención ese día, tratando de parecer lo más desapercibida posible, tanteando que tanto sabía el resto del incidente con Marinette.
De regreso a casa, la azabache se dedicó a hacer sus deberes y dejar todo listo para el siguiente día. Aunque le hacía mucha ilusión su cita con el rubio, San Valentín solía ser una fecha fecunda para Howk Moth, así que planeaba estar alerta durante todo ese día.
No se percato de que a poco después del atardecer, una sombra negra espiaba hacía su habitación por una de sus ventanas, ni que luego de comprobar que ella estaba dentro, subió a la terraza y golpeo en el borde de la ventana que servía de acceso al dormitorio.
Marinette se sobresalto pero de inmediato fue a abrir y comprobar quien era su visitante.
Con una sonrisa le dio autorización para entrar.
-Hola Chat, no noté que ya estaba anocheciendo- sonrió la joven.
- Hola Princesa, yo sí te note distraída así que no me sorprende. - sonrió Chat.
- Qué te tenía tan concentrada?- preguntó el héroe enfundado en traje de gato negro.
- Es mañana... Pensaba que quizá no es buen día para una cita, Howk Moth siempre se aporvecha de fechas así. ..- explicó.
- Pero, no es algo seguro, vamos Princesa, ya habíamos quedado de salir juntos mañana...- dijo con un puchero el joven.
- Ok, ok, no romperé el compromiso, pero estaré alerta.- cedió la joven azabache.
-Ven, sientate en el divan mientras voy por algo que comer- indicó.
Chat obediente se sento y esperó ilusionado, los padres de Marinette y ella misma cocinaban muy bien.
La joven volvió con crossants, macarrons y dos tazas de chocolate caliente, aparte de un par de galletas y dos trocitos de queso.
- Eso se ve delicioso- señaló Chat.
- También traje algo para Tikki y Plagg...-
Chat arrugó el ceño, aún estaba molesto con su Kwami, pero quizá era buena instancia para que se disculpara con todo el problema que causó a Marinette y su familia.
- No sé si Plagg merezca tantas atenciones, pero por ti princesa, creo que te daré el gusto- y con un guiño susurro -fuera garras- quitando su transformación.
Marinette miró sonrojada como ahora era Adrien quien la miraba con una sonrisa en vez de Chat, pero no alcanzó a articular palabra alguna antes de sentir el abrazado en la cara de un pequeño Kwami negro.
- Princesa de los quesos, perdón! No fue mi intención causarte problemas, todo fue culpa de mi barriguita vacía, que me obligó a buscar comida por mí mismo, y al llegar a la bodega y ver tanto delicioso queso no me pude resistir!- Plagg estaba dando su mejor esfuerzo disculpandose.
Marinette sonrió enternecida y tomó al kwami entre sus manos y le beso la mejilla.
- Calma Plagg, fue culpa de los dos, debí ser más responsable y levantarme temprano a darles desayuno, y tu debiste controlarte y no ser tan goloso! - le sonrió. - pero me alegra que estés bien de tu indigestión -
- Princesa eres un encanto! Por eso no me arrepiento de haber retado al rubio tonto, sabía que por sí mismo y su ceguera no notaría lo que Fu, Tikki y yo notamos desde el inició; que eres la mejor chica y Ladybug de todos los tiempos!- exclamó el Kwami.
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El Reto de Plagg.
Fiksi PenggemarMarinette Dupain Cheng al fin se decide y le declara sus sentimientos a través de una carta a su amor platónico, Adrien Agreste. No todo será fácil, en especial cuando sus alter egos como héroes y un Kwami goloso estén involucrados. Dedicado con to...
