Simón
Simón reflexionó mucho sobre lo que representaba estar a punto de terminar el instituto. Hasta ese momento, toda su vida se había resumido a su escuela: sus objetivos, sus amistades, sus problemas, sus victorias. Incluso se atrevería a decir que se sentía más a gusto allí que en su propia casa, nunca volvería a sentir esa seguridad de ver los mismos rostros, rodearse de la misma gente, gente que no buscaba arruinarlo a nivel personal y que simplemente intentaba crecer, al igual que él. Pensó en el comfort de estar en el aula durante un día de lluvia, la humedad en las mesas y el cabello pegándose contra su cráneo. Pensó en los eternos actos escolares y lo divertido y tedioso que era participar en ellos. Pensó en cada pequeño momento que se había sentido como estar en la cima del mundo o cayendo en picada hacia el abismo y que después de todo no había sido más que un pequeño momento en su vida escolar, pero que en ese momento se había sentido como algo increíblemente enorme, abrasador.
Entendió también que era una etapa que estaba a punto de terminar y que otra comenzaría, sea cual fuese, y que no había nada que pudiera haber para evitarlo.
Pasó sus últimos días de clases rindiendo exámenes, conversando por los pasillos con sus amigos, escapando de las clases que menos le gustaban, juntándose en la casa del bosque por las tardes y cenando con la Vanesa y su madre las noches que no pasaba con Bianca. Había tardado dieciocho años pero al fin había encontrado esa chispa de emoción por el futuro que siempre había estado esperando que se encendiera.
Por algún motivo, Simón no se sorprendió cuando ganaron la competencia. Quizás es por que, en su mente, no existía ninguna posibilidad de que no lo hicieran. Sus amigos habían hecho informes sobre hongos, sobre largos de cabello, sobre la exposición de un huevo al sol, planos de distintas locaciones del pueblo a lo largo de los meses, pero nada se igualaba a lo que ellos habían hecho. Nada se igualaba al impacto de lo que habían hecho. Habían tomado una casa en el bosque en ruinas y habían explotado su potencial, habían trabajado en equipo para hacerlo y él sabía que debía verse el cariño que habían puesto en ella. Se podía ver en las mantas y almohadones que habían puesto para trabajar más cómodos, en las marcas de sus dedos en la pintura, en el piano ahora impecable, en las tazas de café, en los snacks y en todos los detalles de las imágenes que mostraban el tiempo y el esfuerzo que les había consumido ese proyecto y como los había forzado a pasar tiempo juntos, a entenderse y, por ende, a sufrir también una transformación. Terminaron el proyecto con una foto exterior de la cabaña donde podía verse el cartel en el que habían tallado sus iniciales y toda la clase había festejado la victoria con ellos. Porque si, Simón también había estado ahí para festejar. La familia de Tadeo había retirado la orden de restricción tres días antes del anuncio y él había vuelto a reunirse con sus compañeros, aunque el otro brillaba por su ausencia en las clases.
Vanesa lloraba, emocionada y Bianca le palmeaba la espalda con cierta incomodidad ya que probablemente esa había sido la mayor atención que había recibido por el resto de la clase desde que había llegado al instituto. Simón aceptó saludos y felicitaciones y todo el mundo le preguntó qué haría con el dinero, qué pasaría ahora, pero no podía pensarlo. Solo podía pensar en sus dos amigas y en lo que habían logrado juntos, en el pequeño pedacito de su esfuerzo que habían logrado dejar en el pueblo.
Las cosas podrían cambiar y ellos podrían irse pero la casa en el bosque aún seguiría allí.
Y mientras la casa permaneciera, ellos también lo harían.
☀️☀️☀️
La fiesta de graduación fue un caos inevitable al cual el trío debió asistir de todas maneras. La ceremonia en el instituto estuvo llena de vestidos y trajes elegantes, de lágrimas, de festejos, de chistes. Vanesa incluso ganó un premio por tener el mejor promedio, cosa que no sorprendió a nadie, pero que celebraron de todas maneras.
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Los últimos días de juventud
RomanceSi de ellos dependiera, Bianca, Simon y Vanesa nunca hubieran intercambiado una palabra entre ellos en toda su vida. Pero cuando su profesora de Arte los obliga a hacer un proyecto grupal que podría definir su calificación final, no les queda otra o...