Cap 15†

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Abrí los ojos lentamente, desde la cama observaba las gotas de lluvia estamparse contra la ventana, giré mi cabeza y ahí estaba el.

Era extraño que no se hubiera levantado ya.

Con un poco de esfuerzo traté de levantarme, pero nuevamente los dolores en mi parte intima y en mis costillas se hicieron presentes.

-¿Estás bien?- lo escuché preguntar -te ayudaré-.

-No, Catriél no es necesar...- y otra ves el maldito dolor en las costillas no me permitió terminar la frase.

-Vamos- se puso de pie y me ayudó a levantarme para después llevarme al baño- te buscaré ropa.

Lo miré y solo suspiré, ¿Por qué veo tristeza donde no la hay?, a él no le importa cómo me encuentre.

Después de unos minutos entró con la ropa, y en ese tiempo me bañé lo mas rápido posible, ignorando los dolores pude terminar. Me miró sorprendido por lo rápido que me bañé, él iba a hablar pero al final no lo hizo, dejó mi ropa en el pequeño estante y procedí a vestirme.

La ropa era cómoda, era un abrigo de lana acompañado de unos pantalones color negro, realmente no sé como se llama esa tela pero es suave y cómoda, al colocarme el abrigo nuevamente sentí ese dolor, ¿Es normal que sucedan tan a menudo?...

Al salir del baño, a como pude me senté en una silla que daba directo a la ventana dejándome observar la lluvia y el bosque.

 Catriél entró y se agachó a un lado de la silla, lo observe y él bajó la cabeza...

-¿Qué pasa?- dije en voz baja y subiendo mis piernas a la silla-.

-Pedí que te trajeran el desayuno, por favor come-.

Asentí y volví mi mirada al bosque, estoy tan cansada de estar aquí, de estar con él, estoy cansada de él.

-¿Cuánto tiempo más estaré aquí?- pregunte sin verlo.

-Siempre, nunca te irás de mi lado Ámbar. Te dije que eres mía, eres mi mujer-.

Cada palabra que salía de su boca era como una daga para mi pecho, cerré los ojos para evitar que las lagrimas salieran, ya he llorado mucho. Tragué saliva y tratando de controlar mi respiración me dispuse a recordar algunos momentos lindos de mi vida.

Él se puso de pie y se dirigió al baño, después de unos minutos alguien entró a la habitación, era una chica, me miró y puso una sonrisa burlona. Llevaba consigo la bandeja donde traía la comida. Esta niña debe tener dieciocho o diecisiete.

-¿Tu eres la nueva de Catriél?- dijo poniendo la bandeja en la mesa que esta en la habitación -vaya, tiene gustos raros-.

En otras circunstancias probablemente ella estuviera en el suelo y yo encima de ella tomándola del cabello y golpeándola como una salvaje.

-¿Ahora al señor también le gustan mudas?-.

-Ay ya cállate pendeja- solté sin mas -sabes, no te llevo conociendo ni dos minutos y ya chinchas más que una puta mosca. A ver idiota ¿De verdad crees que quiero estar aquí? Cualquier persona con dos dedos de frente y con sano juicio saldría corriendo de este lugar- la miré y ella solo me observaba con un gesto sorprendido, así que proseguí -Sabes nena, aquí la señora soy yo. Así que no te pongas en ese plan, mejor discúlpate porque si le digo a Catriél lo que me dijiste te echará de inmediato, claro, si no es que te mata antes-.

-Uy sí, perdón señora por ofenderle y ya no le quito su tiempo que puede aprovechar limpiando ya que por eso lleva esa ropa puesta, mientras yo desayuno y me quedo sentada haciendo lo que se me plazca-.

-Rebeca, ¿Quién te nombró señora de aquí?- habló Catriél, genial, lo que faltaba -yo no voy a echar a Ámbar, ella es mi mujer y más vale que veas tu lugar aquí- dijo dirigiéndose a Rebeca -porque no eres más que una sirvienta-.

-Pero señor...

-¡¿Qué acaso no entendiste?!- solo cerré los ojos al escuchar su grito -¡lárgate de inmediato y discúlpate con mi mujer! ¡si te vuelvo a oír hablando de ella la que morirá serás tu!-.

Miré a Rebeca y en sus ojos podía ver el odio mas puro e inmenso que he visto en mi vida. Esta niña es pelinegra, un poco morena, es hermosa la perra, si ella muere por Catriél ¿Por qué Catriél no se queda con ella? ¿Por que en vez de estar con alguien que lo ama esta con alguien que lo odia?

-Perdón señora, espero y me disculpe- sin más salió de la habitación y Catriél solo me miró.

-Tranquila, ella no es nada mío, solo lo hicimos un par de veces pero no lo hago desde que estoy contigo-.

-Tampoco es como me importe, ojalá te enamores de ella y a mi me mates o me dejes libre. Ha estas alturas cualquier opción es buena- pensé.

Le sonreí y su expresión cambió completamente, lejos de estar serio y molesto puedo jurar que su cara parecía de paz y tranquilidad.

-Traeré el desayuno y comeré contigo- dijo y salió.

Suspire lo mas hondo que pude y me puse de pie cosa que causó un poco de dolor en mi parte íntima, me dirigí a la mesa donde se encontraba mi comida, consistía en una ensalada de frutas con unos hot cakes y un vaso de jugo. Me senté y decidí esperarlo, hoy está tranquilo y no quiero alterarlo.

Después de unos minutos entró con una bandeja de comida, tomo asiento al lado mío y comenzamos a comer.

-¿Hoy no estas ocupado trabajando o algo así?- pregunté llevando un bocado a mi boca.

-No, ya he firmado los papeles, las entregas llegaron bien, hoy y probablemente mañana esté libre ¿Por qué?-

-Por nada, solo preguntaba ¿Tienes mascotas?-

-No, ¿Que animales te gustan?-

-Mmm... los gatos, lobos y los fénec-

-¿Que es un fénec?- preguntó mientras comía-

-Es como un zorro del desierto, son muy lindos-

-¿Y cuál te gustaría tener?.

-Por supuesto que un lobo blanco, pero un cachorro- dije en broma y riendo un poco, pude ver que en su cara también había una sonrisa-

-Adoro cuando sonríes- dijo acercándose y dejando un beso en mis labios -te amo Ámbar-

-Pues tu concepto de amor y el mio son completamente distintos cariño- pensé.

Le sonreí y no pude hacer más que solo dejarle un beso en la mejilla, pude ver su sonrisa, se me va a pudrir la boca por andar besando cualquier cosa, pero como no lo amo solo le tuve que dar un beso.

Que puto asco, tomé otro bocado sin que tocara mis labios, inmediatamente tomé mi servilleta limpiando su saliva de mis labios simulando que solo me limpiaba la miel de los hot cakes, tomé un sorbo de agua y seguí comiendo.

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Atte: Ary y Mercy

©️ Corrección y edición: Mercy Martell

Tú Mi Obsesión, Tu Eres MiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora