23 - Vulnerable

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En la ciudad capital, el sol comenzaba a ocultarse tras los edificios.

Atardecer que admiraba Avocato en el monte más cercano a la base de la guardia.

Quinn le había dado permiso de salir e irse, por lo que ellos dos se despidieron.

El ventrexiano no paro de agradecerle y también agradeció a la realidad por darle apoyo de la "única" persona que necesitaba.

Después de que el sol se ocultó. Avocato regreso a la nave e inicio los preparativos.

Tenía tantas ganas de regresar a su universo, de que todo regresará a la normalidad.

Y si en ese momento le hubieran preguntado si regresaría. Sin dudar, el ventrexiano diría que no.

La compuerta de la nave estaba abierta.

Avocato se subió para finalmente olvidarse de lo que ahora el describía como pesadilla.

—Espera.

Y se detuvo.

Suspiro y trato de calmar su ira naciente.

—¿Que haces aquí? —volteo para ver al chico.

—Aun no puedes irte. —respondió seguro.

El ventrexiano se sorprendió por la apariencia de Gary.

Despeinado, con ojeras muy marcadas y los ojos rojos.

—¿Por qué aún no puedo irme? —Ignoro la clara y decadente apariencia del chico —¿Por qué tú lo dices?. —bajo lentamente de la rampa. —Mira, no se que problemas tengas, tampoco se tú historia... —cada vez le costaba más guardarse su enojo —Pero te deje muy en claro desde la primera vez que no te quería cerca de mi, ayer te lo repetí y hoy estás aquí. —aumento su tono de voz —¿Que es lo que te pasa? No lo entiendo... ¿Por qué no me haces caso?... ¿¡Por qué estás aquí!?...

—¡Por qué te amo!. —grito Gary con todas sus fuerzas sin quitar la mirada al ventrexiano.

Aquél grito que dejó eco por el lugar, dio paso a un silencio abrumador.

Avocato se quedó sin palabras.

Por alguna extraña razón, sus sentimientos cayeron hasta el suelo como si el grito hubiera desgarrado todo lo que el consideraba, estaba haciendo bien.

Se acercó un poco y luego Gary río.

—No...

El ventrexiano se detuvo.

—Yo no te amo a ti. —el chico bajo la mirada. —Yo amo a mi Avocato que perdí... No a ti.

Palabras que rompían el corazón del ventrexiano al mismo tiempo que se odiaba por no poder evitar aquellos golpes.

—Yo no te amo a ti, que intentaste matarme. Yo no te amo a ti, el que me lanzó un maldito reloj de pilas y el que no pudo entender que solo quería ayudar a pesar de lo que me pasará.

Avocato no quería seguir escuchando.

No podía.

—Nada de lo que dices me interesa. —Trato de sonar firme.

—¡Por supuesto que no te interesa!... —grito nuevamente Gary. —por eso no eres ni la mitad del Avocato que yo ame.

Ahora, el que bajo la mirada fue el ventrexiano, pues no quería mostrar su vulnerabilidad. —¿Solo a eso viniste? ¿A reprocharme cosas que poco me interesan?.

—No. —respondió el chico para sorpresa de Avocato. —No vengo a eso. —saco su dispositivo de comunicación y seleccionó una opción, después suspiro. —Ayer me dijiste asesino de tu hijo.

Esta vez, Gary logró captar toda la atención de Avocato.

—Tal vez... Tu único error fue creer que me conocías Avocato... —Prosiguió Gary —Por qué tú no me conoces. Y yo no sé que problemas tengas. Yo tampoco se tú historia, pero por lo menos aquí, Avocato antes de sacrificarse, me pidió un favor.

Los latidos del ventrexiano se aceleraron.

Gary trataba de no quebrarse. —Y ese favor, yo decidí tomarlo como promesa. Por eso digo que no me conoces. Por qué yo jamás rompo promesas.

El ventrexiano estuvo a punto de responder, pero escucho pasos justo detrás de él.

—¿Papa?.

Y esta vez, el quién se paralizó fue Avocato.

—¿Papa... Acaso?.

Avocato, sin poder resistir más sus lágrimas, dio la vuelta y se encontró con una parte muy importante de su vida que el creía desaparecida para siempre.

—Si eres tú...

—Hijo...

Pequeño Cato, con todas sus fuerzas fue contra Avocato para darle el mejor abrazo de su vida.

—No puedo creerlo papa. —empezo a sollozar ligeramente Pequeño Cato.

—Yo... Yo tampoco.

Y por todas esas veces que el comandante Gary le dijo que jamás volvería a ver a su hijo.

Por esas veces que se lo repitió a la misma Quinn.

Por todo el sufrimiento que había tenido.

Ahora, Avocato volvía a sonreír. No era una sonrisa fingida, tampoco forzada. Era una real.

Y era tan extraño estar consciente de que aquel Pequeño  Cato no era el de su universo, pero aún así podía sentir que si lo era.

—¿Te contaron lo de los universos?.

—Si, pero al carajo con eso. —respondio sin despegarse de su pecho Pequeño Cato.

Las preguntas comenzaron a inundar la mente de Avocato.

—Se supone que... Gary. —volteo un poco para preguntarle algo. Pero observó que el ya no se encontraba en el lugar.

Se había ido.

—¡Por cierto! —Pequeño Cato se separó de su padre para limpiarse las lágrimas —Yo sé que no estuve aquí, pero créeme que Gary me cuido muy bien. Todo lo que hice después fue decisión mía, así que... por cualquier cosa, no te enojes con el. En todo caso, te deberías de enojar conmigo.

Avocato emitió una pequeña risa —No puedo enojarme contigo. —admitió —Lo que pasa es que... Quinn en una plática me dijo que tú en este universo... No existías.

—¿Eso fue lo que dijo?— sonrió extrañado Pequeño Cato. —Bueno, conociéndola, aprendí que no puedes confiar en ella y no por que sea mala, generalmente siempre quiere proteger a los que ama o a la propia Guardia.

—Claro... —Avocato lo pensó.

Y comenzaba a perderse entre su consciente, pero fue interrumpido por otro brazo de su hijo.

—Gary me dijo que hoy te vas.

—Si... —la emoción que tenía de regresar, se había esfumado.

—Bueno... Me hubiera gustado estar mucho más tiempo contigo, papá.

—A mi también, hijo.

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Holiwis piwis

El capítulo ;u;

Amigos, no se ustedes pero ver el primer episodio de final space con KVN de vuelta a la vida y no Avo BB me partió el alma.

Estamos entrando a la etapa mediana del fic tal vez.

Espero que les haya gustado uwu.

Nos leemos pronto.

Bai.

Hasta El Último Día II: Ecos Y Ruidos (Gary x Avocato): Capítulo 23 (37), Temporada 2.

Ecos Y Ruidos (Gary x Avocato)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora