9.- El Dacu'i de Soberia

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Brais

Al llegar a casa vi que mi familia estaba preparando tinte de figalla, ese tinte servía para borrar otros hacia que se desprendiera la tinta de nuestra piel—. Es tu familia, te dejaré hablar a ti —me dijo Amaia, parecía una disculpa por haberme estado interrumpiendo todo el tiempo con los infiniqui.

—¿Qué ocurre aquí? —pregunté al aterrizar, elevando mi cabeza para poder mirar a los ojos a mis tíos, mi tío Agli vino hacia mi.

—Hoy se fundo un Dacu'i, estás servían desde siempre para recordarnos que estábamos separados, si usaremos marcas a partir de ahora, solo serán las que los soberanos nos otorguen —habló inclinándose ante nosotros yo retrocedí.

—Solo hemos unido dos familias, para que el Dacu'i sobreviva y para lograr la unión en paz absoluta que Amaia y yo queremos, necesitaremos unir a más familias.

—Con haber convencido a una familia, hubiera sido suficiente para empezar, ustedes convencieron a dos en pocas dilianis, aunque haya sido por accidente —respondió volviendo a su postura de caminata —. Los infiniqui tenían muchos enemigos, no todos ellos aceptarán unirse.

—Entonces quedarán fuera, no pensamos forzar a ninguna familia a unirse.

—No me refiero solo a que no se unan, me refiero a que tal vez nos ataquen, si haremos esto tenemos que unir a las familias como si fueran solo una, dispuestas a protegerse mutuamente.

—Un símbolo de unidad.

—Exacto, algo que les recuerde que deben pelear juntos si es necesario.

—Eso es fácil —habló Amaia, mientras usaba su garra para dibujar algo en el suelo—. Miren es fácil, solo es cuestión de unir los símbolos de Dacu'i y algunos de los símbolos de Soberia, y así tenemos el símbolo que nos representará —explicó terminando su tercer diseño—¿Qué opinan?

—Elegante, simple me parece que quedará bien —respondió mi tío—¿Dormiran acá o en el nido de los infiniqui?

—Nosotros... —inicié a decir al notar que ya estaba por anochecer.

—Por qué tendríamos que dormir ambos en uno solo —pregunto Amaia.

—Son los soberanos, aunque no sean pareja es preferible que esten bien comunicados, dormir en el mismo nido es conveniente aunque no sea juntos —explicó.

—Y por eso hay que crear un gran nido central que a donde todos puedan ir a buscarnos si nos necesitan —añadí—. No importa si dormimos en lados opuestos, lo importante es que los habitantes del Dacu'i sepan donde encontrarnos.

—¿Un nido solo para ustedes dos? —pregunto obviamente señalando a un romance.

—Un nido grande, donde todos los que quieran puedan ir, así además serviría para que los jóvenes puedan conocer a los miembros de otras familias del Dacu'i —respondió Amaia obviamente incómoda, algo que sin duda no hacíamos era vernos como una pareja.

—Si ustedes lo dicen —respondió mientras volvía a la labor de ayudar a borrar las viejas marcas Aidiki.

Amaia y yo caminamos hasta un lugar apartado del nido para acostarnos.

—Brais, mañana nos haremos pintar las marcas del Dacu'i yo por los Aidiki y tu por los Infiniqui —todo su cuerpo se estremeció —Asi les demostraremos confianza.

—Necesitaremos una marca para señalar que somos los soberanos también —indiqué.

—Eso lo pensaremos mañana temprano.

—Asi que esta es la infiniqui con la que te metiste —mencionó una voz fácil de identificar.

—Ya te dije que somos solo amigos Gina —le respondí volteando a verla.

—Una amiga especial supongo, no todas las amistades derivan en que se desate una guerra y menos aún que se funde un Dacu'i, para ser sincera sería el tercer Dacu'i sobre el que escucho.

—¿Tercero? —pregunto Amaia.

—Asi es mi soberana, los otros son el Gran Dacu'i de las leyendas antiguas y el segundo, un rumor que escuché de un Ulk hace poco menos de un ciclo que mencionó que algunas familias emegreris se habían unido y autodeclarado como tal muy lejos al este.

—¿Qué tan lejos?

—Me dijo que él no lo había visto con sus propios ojos, pero si lo que el Ulk que a él se lo contó había sido preciso, sería 700 a 750 datidunks de distancia rumbo al noreste.

—Eso es demasiado lejos, seguro que ese otro Ulk tampoco lo vio con sus propios ojos —mencioné girando mi rostros para ignorarlas.

—Que pesimista, aunque sea a 1728 datidunks deberías verlo como algo bueno, unir a todo el mundo no será fácil, entre más lo intenten más fácil será.

Los Primeros SoberanosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora