14.- Los Primeros Viajes de los Soberanos 1ra parte

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Brais

Durante casi medio ciclo de hari nos dedicamos explorar nuestras tierras, y preferimos no llamar demasiado la atención, nuestro dacu'i iniciaba a ser conocido pero por petición nuestra no estaba permitido señalarse a las familias vecinas donde Amaia y yo nos encontrábamos, habíamos iniciado la construcción de un pequeño nido, con solo un tercio del tamaño que los de nuestras familias, y llenamos este con gran cantidad de semillas para empezar a preparar un nido autosustentable.

Finalmente habíamos acordado, con la ayuda de mi familia fechas de reunión, con las familias que rodeaban nuestras tierras, la primera a la que fuimos a visitar fue la familia Quiashi, vecino de Aidiki al sudeste, lejos de los infiniqui, y vecinos sureños de los Imaki.

Los Quiashi eran una familia pequeña y su nido no controlaba grandes tierras, por eso Amaia y yo los habíamos escogido para ser los primeros a los que ofreceríamos unirse, al ser solo 6 adultos era menos probable que decidieran matarnos.

Durante los últimos ciclos de Anak habíamos preferido no acercanos a las fronteras, por miedo a algún ataque por la enemistad que había con los infiniqui, que al haber tenido 5 muertes ya no eran inmunes a ataques, aunque en teoría nuestro dacu'i era la mayor fuerza de la región, que se formara una alianza en nuestra contra era posible, y ya que nuestro dacu'i no tenía tribalidades firmes, grupos sin territorio podían vernos como un buen blanco.

Gina nos guiaría, pues gracias a Amaia, Gina se había vuelto nuestra representante en territorios vecinos, y había logrado negociar nuestra presentación con nuestros vecinos.

Llegamos a la frontera con los Quiashi y el líder de la familia nos esperaba, los Quiashi eran de temer, pues al ser solo 6 adultos eran una familia que tenía fama de ser buenos peleadores.

—Mejel, le presento a Brais y Amaia, nuestros jóvenes Soberanos —nos presento Gina agachando su cabeza ante él.

—Asi que ustedes son los misteriosos fundadores de Soberia —habló—. Normalmente a los nuevos líderes les conviene mostrarse ante sus vecinos, para formar tribalidades lo más pronto posible —recordó.

—Lo siento jefe Mejel, fue mi culpa, tenía algo de miedo —habló Amaia, agachando su cabeza, como si yo no hubiera tenido miedo igual.

—Creó que también fui culpable de eso —añadí actuando de igual manera.

—Bueno, no se preocupen tanto, su embajadora sabe bien hacer su trabajo, ahora vamos al nido, escuche que tienen una interesante propuesta —Amaia asintió con algo de timidez.

Mejel voló adelante nosotros lado a lado justo atrás de él y según dijo, para protegernos Gina volaba atrás.

Llegamos hasta el nido tras un vuelo de solo 20 mecuts, casi planeando, o sea, yendo a baja velocidad, este era como cualquier otro, amplio y con una hermosa arboleda a un lado, la familia entera estaba ahí, además de los padres y madres de la familia, habían varios jóvenes, entre lso que estaban 3 que rondaban nuestra edad, pocos ciclos más o menos, y 7 que parecían menores de los 14 ciclos.

Al aterrizar inclinamos nuestras cabezas en muestra de respeto —. Asi que ustedes son los que declararon el dacu'i —mencionó uno de los adultos.

—Asi es —respondí con voz temblorosa, incluso con mi percepción del futuro cercano, el miedo no se me quitaba, sentía que en cualquier momento podían decidir matarnos.

—Asi es Majim, ellos son Brais y Amaia nuestros soberanos ambos imusjaris jóvenes —habló por nosotros Gina, que a diferencia de nosotros que habíamos actuado por un impulso de defender nuestra amistad, ella si tenía la actitud de una líder desde joven.

—¿Segura de que no eres tu la soberana y ellos tu pantalla de poder? —cuestionó dirigiéndose esta vez hacia ella que estaba atrás de nosotros.

—Si así fuera nos hubiera obligado a salir desde el principio, en lugar de esperar 8 ciclos de Anak —respondió rápidamente Amaia, tomando la iniciativa—. Realmente no dudo de su capacidad como líder y por eso le pedí que se encargará de guiar nuestra comunicación con las familias vecinas, mientras preparábamos algo que nos permitirá mejorar la unidad del dacu'i a largo plazo.

—¿Qué tipo de proyecto sería ese? —pregunto, parecía alguién con actitud más fuerte que Mejel, pero no podía estar seguro.

—Una plantación, no muy grande, pero que servirá como inició, para nuestro plan de organizar un plan de crianza de presas.

—¿Crianza de presas? —pregunto obviamente sin comprender, era obvio que Gina no lo mencionaria, pues ella no tenía fe en nuestro plan.

—Es una idea para aumentar la productividad de los territorios, de esa forma podrán vivir más familias en un área más pequeña —volvió a hablar Amaia.

—Claro, no va a ser fácil, pero si funciona cada territorio podrá tener 6 familias o más habitando en él —concluí.

—Supongo que si vienen aquí es porque quieren unir más familias a su intento de dacu'i —habló esta vez Mejel y Majim retrocedió.

—Si es que están dispuestos a unirse —habló Amaia, esta vez con más cautela de lo que habíamos hablado hasta el momento.

Las tradiciones antiguas nos decían que la palabra de un imusjari debía entenderse como sagrada, una orden a seguir, pero Amaia y yo no queríamos eso, queríamos que quiénes se unieran a nosotros, lo hicieran sabiendo que podían escoger no hacerlo, según Gina eso era falta de carácter, y en múltiples ocasiones nos había dicho, que los primeros imusjaris nunca hubieran podido unir el gran dacu'i con nuestra actitud tan sumisa, pero para eso la teníamos a ella, para dar el toqué de fortaleza que el dacu'i necesitaba.

—Bueno, ya que nos están invitando a esto, tendremos que hablarlo todos —explicó y los 6 se apartaron en ese momento los jóvenes se acercaron a nosotros con curiosidad.

Los Primeros SoberanosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora