Capítulo XVI.

319 37 204
                                        

Capítulo XVI. - Niño.

A pesar de todo... sigue siendo un niño.

El castaño estaba ingresando a un edificio a paso lento, un poco nervioso de ver a todas las personas que estaban ahí, tanto eso como el ambiente que lo tenía tenso y un poco asustado por no saber exactamente a dónde debía ir.

Al menos hasta ver a un hombre quien lo saludó y llamó, por lo que, aliviado se acercó y tras hablar un poco, fueron hasta una puerta donde, tras darle algunas indicaciones, lo dejó entrar.

―Hola, Xehanort.

Vio allí al chico de cabellos albinos, sentado en una silla al lado de una biblioteca, leyendo un libro.

Esa imagen se le hizo nostálgica.

―Sora, viniste...― sonrió de forma leve, cerrando el libro y dejándolo de lado.

―Te dije que vendría a verte... aunque tuvo que pasar un mes primero, lo siento.

―Tonto, no tienes que disculparte...

Ambos rieron un poco, solo antes de que el castaño se acercara y tomara asiento a un lado, aunque siempre manteniendo una cierta distancia prudente.

Comenzaron a hablar de forma tranquila, temas triviales... cosas que hacían olvidar que estaban un reformatorio, que hacía poco más de un mes había... ocurrido todo.

Parecían solo un par de amigos, incluso, un par de hermanos...

―Sora... yo... realmente lo siento.

―¿Hum?

―Lo siento por todo... si tan solo...

―Detente, por favor.

―Sora... ah... tienes razón, no tengo derecho a disculparme por lo que te hice, ¿no?

―No, no es eso.

El albino miró al chico, curioso, aunque antes de cuestionar, éste siguió hablando.

―No tienes que disculparte... porque no estoy enojado contigo.

―¿Qué? Sora...

―No fue culpa tuya... Xehanort... tú no eres alguien malo, solo... fuiste criado por alguien malo.

―Eso no quita el hecho de que te hice cosas horribles... deberías odiarme.

―Pero no lo hago.― sonrió de formas leve, jugando un poco con sus dedos.

A pesar de todo... siempre fuiste tú el que me cuidaba... cuando recién llegué, por ejemplo, tenía tanto miedo de incluso hablar con otras personas... de no ser por ti quizá aún no podría salir de mi habitación...

O cuando me enfermaba, siempre estuviste ahí. Cuando alguien me molestaba, eras tú quien me defendía porque yo no podía hacerlo.

Cuando ibas a trabajar solo para comprar algo que me faltaba... me ayudaste a estudiar para incluso conseguir una beca y poder asistir por una vez a un instituto.

You're perfectDonde viven las historias. Descúbrelo ahora