Capítulo 11

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Silvia.

Facundo nos mira tensando la mandíbula, me mira de pies a cabeza y me siento incómoda.
Silvia- ¿Que hace aquí?
Digo fría, ya que se esta tomando demasiadas atribuciones, no es nada mio, no puede venir cuando se le de la gana y besarme o mirarme como lo hace ahora. Carlos esta a tres segundos de reaccionar enojado. Se acerca a mi oído.
Carlos- ¿es el doctorcito?
Silvia- si... ¿Y bien... Que quiere?... Pensé que le había quedado claro.
Facundo- lo siento, no sabía que...
Al fin habló, su voz suena nerviosa, temblorosa.
Silvia- ¿cómo es que entró?
Facundo- ... Lo siento.
Frunci el entrecejo y mire a Carlos. Él entendió mi incomodidad, empezó a hablar mientras en mi mente sólo tenía una palabra.

Miedo.

Carlos- supongo que sabe donde es la salida... Le pido que se mantenga lejos de Silvia, ella es mi novia y no esta libre.
Facundo se fue con los puños cerrados, sus nudillos estaban blancos y eso hizo que el miedo creciera en mi.
Carlos se aseguró que esté fuera de casa mientras hablaba con Franco yo sólo pienso en como entró a mi casa, porque siempre aparece donde yo voy, este hombre no esta bien.
Carlos- Silvia...
Escucho, me espanto al oírlo ya que no lo vi entrar, Carlos se acerca y me abraza.
Silvia- ¿Ellos dejaron que entre a casa?
Carlos- no, no lo vieron.
Mi preocupación fue notoria, el besó mi frente y me tomó del rostro.
Carlos- Silvia, ¿que sucede?
Silvia- tengo miedo Carlos... Pero que bueno que ya estas aquí.
Carlos- yo te voy a proteger... No estas sola amor.
Silvia- ¿cómo entró?... Apareció en el antro cuando yo fui, en el hospital el me atendió, y ya vino antes. Fue cuando me besó, le di una bofetada y le dije que no vuelva... Carlos ese hombre esta muy mal.
Carlos- mañana hablamos con el director del hospital, pondremos más seguridad, pero lo importante es que no estarás sola.
Silvia- gracias amor... ¿Podemos continuar nuestro encuentro hermoso?
Carlos- si, cambia esa carita que prometo hacer todo para cuidar de ti y de Dylan.
Silvia- Te amo.
Carlos- Te amo.
Caminé hasta la cocina, abrí el pedido, es pizza, puse a calentarla mientras Carlos se acerca y me besa en labios. Me atrae a su cuerpo notando que no llevo sujetador, se separa sonriendome.
Silvia- ¿que?
Carlos- nada... Eres hermosa.
Silvia- eso ya lo sé.
Carlos- cuanta modestia.
Silvia- no se trata de eso... Es honestidad jaja.
Rio mientras saco la pizza del horno, pongo en la mesa de la cocina platos y copas. Nos sentamos frente a frente, el sirve porciones para ambos mientras sirvo vino, doy un mordisco haciendo un gesto de satisfacción.
Silvia- mmm ya tenía hambre... ¡Esto está delicioso!
Carlos- la verdad es que si... Extrañaba comer estas cosas.
Silvia- sé de que hablas, la comida de prisión es tan distinta y los sabores no son tan buenos.
Carlos- tienes razón.
Continuamos comiendo mientras me habla de su amigo Víctor, ese si es un amigo pienso mientras me rio por como ese hombre actuó cuando Carlos insinuó que nuestro besó fue un error.
Silvia- que interesante amigo... Creo que el tuvo mucho que ver en que dejarás esa actitud estúpida. ¿verdad?
Carlos- tienes toda la razón.
Silvia- podemos ir a visitarlo así me lo presentas.
Carlos- Claro que si... Brindemos.
Levanto mi copa al mismo tiempo que él.
Silvia- brindó por el Amor en todas sus expresiones, por la Unión y la fortaleza.
Carlos- brindó por todo lo que dijiste y por ti, eres una mujer increíblemente amorosa, eres la mujer más hermosa y no lo digo sólo físicamente sino que tu alma es hermosa. Te amo.
Eso me hizo emocionar, chocamos las copas mirándonos a los ojos, sonreimos y luego bebimos el vino.
Terminamos la pizza, limpiamos mientras Carlos me molestaba haciéndome cosquillas, al terminar, el se sentó y yo me senté en sus piernas.
Carlos- Te ves preciosa con la camisa que me compre.
Silvia- me encanta tener tu perfume en mi piel... Soñé tantas veces con tenerte asi conmigo, ¿esto es real?
Carlos- si por supuesto, ¿quieres que te lo demustre?
Su voz es ronca y sensual. Carlos besa mi cuello pasando levemente su lengua lo cual provoca que mi excitación empiece a despertar.
Silvia- si... Demuestrame que no es un sueño.
Carlos acaricia mi pierna subiendo cada vez más, sus caricias son suaves y mi cuerpo se estremece. Sus dedos rozan mi entrepierna, nota que no llevó bragas y me mira sonriente.
Silvia- te llevaste mis bragas Ferrito, tu te lo buscaste.
Sonreí pícara mientras el bulto de su pantalón crecía bajo mis nalgas. Sus dedos trazan círculos sobre mi clítoris y de mis labios salen gemidos bajos.
Se levanta para después cargarme y subirme a la mesada de la cocina, abre mis piernas y nuevamente acaricia mi sexo.
Silvia- oh por Di...
Me calló con un beso, sus labios son cálidos nuestros alientos se mezclan, gimo sobre sus labios, de pronto me penetra con dos dedos, lo hace lento mientras con su dedo pulgar estimula mi clítoris, hago mi cabeza para atrás y en ese momento besa mi cuello baja dejando un beso en cada seno.
Silvia- Carlos... Eres el mejor.
Sin pensar de mis bocas salen gemidos en forma de palabras, cierro los ojos un momento mientras mis manos se apoyan en la mesa.
Carlos- ¿aún crees que es un sueño?
Silvia- me estás convenciendo pero aún no estoy tan segura.
Jadeo cuando su boca esta en mi entrepierna, su lengua hace círculos en ese punto tan sensible, me palpita y siento un calor intenso en mi sexo. Succiona, juega con su lengua mientras me penetra más rápido, mi frente suda haciendo que mi cabello se pegue en mi frente.
Silvia- Dios! Carlos... Lo hacen tan malditamente bien. Umm.
Carlos sabe que pronto acabaré, continúa metiendo sus dedos en mi vagina, y con sus labios succiona de una forma exquisita mi clítoris, cuando mi cuerpo se contrae, suelto un gemido alto pronunciado su nombre.
Silvia- Carlos... Oh por Dios!
Mi respiración es agitada, sin poder evitarlo cierro las piernas pero el vuelve a abrirlas bebiendo todo de mi, su lengua vuelve a jugar y succionar mi punto débil. Aún sufro los espasmos del orgasmo que tuve cuando mi cuerpo me avisa que viene otro en camino.
Silvia- aah... Ferro...
Sus dedos me abandonan, como también sus labios, me siento mientras Carlos me toma del rostro y me besa suavemente. Sus labios son mágicos, únicos, hermosos. Nos separamos para mirarnos y sonreír.
Silvia- eso fue genial.
Carlos- ¿aún crees que es un sueño?
Silvia- pude comprobar que es real... Y vaya de que manera. ¡Madre mia!
Nos reímos mientras me bajo de la mesada, miro la hora es 23 horas, mis ojos están algo cansados, mi cuerpo aún tiembla por los orgasmos que tuve, siento que me voy a caer en cualquier momento pero unos brazos fuertes me abrazan.
Carlos- ¿nos vamos a bañar amor?
Silvia- si, claro.
Me carga en sus brazos y me lleva al baño de mi habitación. Me baja a el piso y me quito la camisa, él se quita el boxer, puedo ver su pene que aún esta duro y erecto. Muerdo mi labio inferior.
Carlos- no hagas eso Silvia.
Silvia- ¿yo que hice?
Carlos- Te mordiste el labio de una manera sexy y eso me prende.
Silvia- jaja discúlpame Ferrito, tengo sueño mi amor.
Carlos- ven.
Extiende su brazo para invitarme a su lado, abre la ducha mientras espera a que la temperatura del agua sea la ideal, me toma de la cintura y no puedo evitar estremecerme.
El agua cae sobre mi piel, es relajante, de pronto siento que Carlos coloca shampoo a mi cabello, masajea mi cuero cabelludo mientras cierro los ojos sonriendo, después el agua quita todo el jabón de mi cabello. Luego soy yo la que masajea la cabeza de él, de vez en cuando beso sus labios, son una tentación. Con la excusa de pasar jabón por nuestros cuerpos nos acariciamos sin pudor, jugamos a provocarnos hasta que terminamos de bañarnos. Me colocó una bata, él se envuelve en una toalla, salimos del baño y camino a buscar mi pijama.
Carlos- Silv... ¿Te puedo pedir algo?
Silvia- me cantaría hacer el amor pero tengo sueño. Mañana tenemos todo el día.
Carlos- esta bien, algo de eso había pero no... ¿Podemos dormir desnudos? Aah ¿puedo dormir contigo?
Silvia- si a las dos cosas... Somos pareja y ahora más que nunca quiero tenerte a mi lado.
Bostezo sin poder evitarlo, Carlos sonríe mientras nos recostamos en la cama, me acomodo en su pecho cerrando mis ojos al instante, él besa mi cabello que esta algo húmedo, su corazón late tranquilo, entre dormida hablo.
Silvia- Buenas noches Amor.
Carlos- Buenas noches preciosa.
Carlos me abraza fuerte, me cubre con una sábana, su respiración es pausada, acaricia mi brazo con la punta de sus dedos. Me siento en una nube, me siento en paz y así me duermo profundamente.

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Contigo Quiero estar, NavarroFerro (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora