Capítulo 28

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Carlos.


Llevó a Silvia hasta el garage de nuestra casa, ella se sorprende al ver mi antiguo auto negro, sonríe y se queda pensando quizás en cuando la llevé por primera vez a la cita con el médico. Ella empieza a llorar de la emoción y la abrazo pegando mi nariz en su cabello.

Carlos- quise que recordaremos viejos tiempos pero jamás quise que lloraras. Perdón mi amor.

Silvia voltea a mirarme, sus lágrimas recorren su mejilla y con mis dedos limpio cada lágrima mientras ella cierra los ojos. Luego me deja ver esos preciosos ojos verdes y sonríe.

Silvia- te amo tanto... Siempre te ame y no lo supe ver.

Carlos- me hace feliz escuchar eso, yo te hice mucho daño pero aún así estas aquí. Te amo mi reina.

Silvia- vámonos de una vez. Quiero abrazarte y darte miles de besos.

Carlos- vamos. ¿quieres saber a donde vamos?

Silvia- no. Sé que será un lugar hermoso.

Carlos- ¿como lo sabes?

Silvia- si estoy contigo cualquier lugar es hermoso.

Carlos- eres una linda.

Abro la puerta del auto para Silvia, rodeo el carro y subo para manejar yo mismo, antes me quito mi saco que me incomoda. Salimos y en el camino hablamos de la hermosa boda que tuvimos.

Silvia- la vi Carlos.

De pronto ella se pone sería y cruza sus brazos haciendo que sus senos se vean más grandes y redondos, al darse cuenta que la miro rodea los ojos.

Silvia- Carlos prestame atención... Deja de mirarme los senos.

Esta enojada, se cubre con mi saco. Miro al frente y continuo manejando, ya pasó 15 minutos pero aún faltan otros 15 minutos para llegar.

Carlos- ¿te refieres a Paula?

Silvia- si.

Carlos- no importa... Ya somos marido y mujer.

Silvia- ¿y si nos vienen siguiendo?

Carlos- me ofendes Silv.

Silvia- ¿por que lo dices?

Carlos- porque ya lo había pensado y tranquila que todo esta planeado.

Silvia- ¿me explicas?

Carlos- pero antes dime que no te enojaste conmigo.

Silvia- esa mujer me pone de mal humor porque la conozco... Pero ya pasó, no es importante.

Acaricio su pierna sobre la tela del vestido, mientras le explicó que Franco y Diego nos siguen para checar que nadie nos persiga, Silvia se quita los broches de la cabeza y su cabello cae sobre sus hombros. Observó el camino pero por segundos mi mirada se desvía del camino y observó a Silvia que tiene sus manos en su espalda tratando de bajar el cierre, cuando vuelvo a mirarla veo su gesto de alivio mientras sólo pienso en hacerle el amor.

Contigo Quiero estar, NavarroFerro (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora