Capítulo 14

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Carlos.

Me siento en la cama, toda la habitación tiene su perfume, trato de pensar en algo que no sea referido a ella, mis pensamientos son interrumpidos por el sonido de su teléfono, suena varias veces, lo tomó en las manos y en la pantalla puedo leer esos mensajes que van llegando.

Número desconocido:

"Me encantó verte en el antro."

"Ese vestido se te ve perfecto."

"Fue un placer inmenso verte llegar."

"Tus labios son dulces al igual que tú."

"No voy a dejar de luchar por ti."

"Por cierto soy Facundo."

"Silvia me encantas."

Mi sangre hierve, cierro mis puños y evito golpear la pared, camino de aún lado a otro totalmente celoso, furioso, de pronto se abre la puerta, ella entra feliz pero al verme su sonrisa se borra.
Silvia- ¿qué ocurre?
La miro serio, entrego su teléfono y empieza a leer, frunce el ceño, me mira y se acerca pero me alejo.
Silvia- amor...
Carlos- ¿le diste tu número?
Silvia- claro que no Carlos... No tengo idea de como lo consiguió. Ese hombre me asusta... No te enojes conmigo.
Me lo pide con dulzura, me derrito cuando acaricia mi mejilla, ella no tiene la culpa de mis celos, tampoco de que ese doctor la acose.
Carlos- discúlpame... Siento celos, enojo, lo quiero matar.
Silvia- no vas a matar a nadie Ferro... Si lo haces volverás a la cárcel, no quiero separarme de ti jamás.
Ella guarda su teléfono, besa mis labios y luego toma mi mano. Caminamos juntos, cuando llegamos todos voltean a verme.
Silvia- Familia Carlos volvió y esta libre de toda acusación.
Grita feliz, su sonrisa irradia alegría, sus ojos brillan de una forma hermosa, todos se levantan y me abrazan. Con el pasar de los minuto preguntan cosas que no respondo, para mi suerte llega mi heroína a salvarme.
Silvia- déjenlo en paz... Primero a comer porque se enfría la comida.
Veo a un Dylan adolescente, es muy parecido a su madre, su misma sonrisa, me abraza y agradece nuevamente. No se cansa de hacerlo.
Silvia empuja levemente a Ana mientras rien.
Después nos encontramos almorzando, Silvia y yo estamos en cada punta de la mesa. Ella sonríe y hace un gesto que me dice "ni modo" mientras levanta los hombros. Mario y Jime me hacen preguntas mientras los demás esperan mi respuestas.
Emma- mamá.
Jimena parece ignorarla, lo cual me parece extraño ya que noto la tensión entre ellas. Emma mira el plato jugando con la comida, todos tienen con quien hablar mientras ella está callada sin comer. La niña sube la mirada y sonríe, miro a quien se dirige y veo a mi hermosa mujer.

Silvia.

Emma esta muy rara, la observo está ausente, no come, no habla, todos parecen no notarla, con un gesto le digo que se acerque. Lo hace, se sienta a mi lado.
Silvia- mi corazón, tienes que comer, no puedes estar sin comer.
Emma- me ignora tía.
Silvia- no sé que sucede, pero aún así necesito que comas. Te ves débil.
Emma- de todos modos ellos no lo notan, no comí durante días, ósea sólo comí algunas frutas.
Cruzo mis brazos, la miro enfadada y ella baja la mirada. La tomo de las mejillas con suavidad para que me mire a los ojos.
Silvia- a mi me importas mucho corazón... Vamos come conmigo.
Emma- tía... ¿por qué tu no fuiste Mi madre?... Me imagino siendo tu hija, sería hermoso, tienes un carácter fuerte pero a la vez eres dulce y tierna.
Sus palabras me enternecen y a la vez me preocupa. Que es lo que la lleva a pensar de esa forma, de plano todo esta mal entre ellos, sus ojitos estan tristes. La abrazo y beso su cabello.
Silvia- no tengo respuesta para eso, pero por algo la vida nos juntó... No seré tu mamá pero te adoro, tu madre te ama.
Emma- lo dudo.
Silvia- tu eres como una hija para mi... Te adoro y siempre lo haré. Por eso quiero que estes bien, come mi amor.
Emma- esta bien... Pero si tu lo haces conmigo.
Silvia- esta bien... ¿Sabes?... Quiero que esta semana te quedes en casa, ¿que dices?
Emma- me encantaría.
Silvia- Bien, yo hablo con tus padres.
Emma- te aseguró que aceptarán encantados.
Silvia- Mi chiquita preciosa.
Con mi tenedor le doy un poco de comida en su boca, ella ríe y come. Lo sigo haciendo mientras Dylan sonríe y levanta su pulgar en señal de "bien".
Silvia- corazón... Vamos.
Emma- ¿a dónde vamos?
Silvia- a dar un paseo.
Emma- genial.
Sonríe, nos levantamos y caminamos, el único que nos presta atención es Carlos que no nos quita la mirada de encima, salimos hasta mi coche, decido manejar yo.
Silvia- Diego puedes ir en el otro coche por si sucede algo.
Manejo sin saber donde podremos ir, Emma me observa todo el tiempo.
Emma- ¿Por qué lo hiciste?
Silvia- porque se que lo necesitabas, veo que estas mal, triste... Podemos ir a un parque o donde quieras.
Emma- vamos por un helado.
Silvia- esta bien corazón.
De pronto suena mi teléfono, una y otra vez, son mensajes y temo saber que pueden ser de Facundo. Ignoro eso, sigo el camino hasta llegar a un hermoso lugar donde no hay muchas personas lo cual es perfecto. Bajamos juntas, camino tomando de su mano hasta llegar a una mesa donde podemos quedarnos. Una mujer llega amablemente nos dice que deseamos tomar. Pido algo sin saber mucho.
Silvia- quiero que el helado este en una copa.
Emma ríe, la mujer también entonces sigo ignorando eso.
Silvia- de dos sabores Chocolate y vainilla con salsa de frutos rojos.
Emma- yo quiero todo lo que ella dijo.
La mujer se va, Emma sonríe, yo levanto ambas cejas y suspiro para luego mirarla fijamente.
Silvia- no vengo hace bastante tiempo... Ya olvide que sabores existen, supongo que hay nuevos ¿cierto?
Ella asiente, mientras la mujer nos deja nuestro pedido, pruebo y al instante hago un gesto de satisfacción.
Silvia- mmm delicioso... ¿Como me perdí de esto?
Emma- pues... No lo sé.
En silencio tomamos el helado, quiero dejar que ella sola hablé si asi lo desea.
Emma- gracias.
Silvia- ¿por qué?
Emma- por preocuparte por mi, tendrías que estar con mi padrino ya que no se ven hace mucho tiempo, sin embargo estas aquí conmigo. Yo lo valoro mucho.
Silvia- no me agradezcas, me preocupo porque te amo corazón, con respecto a Carlos el lo entiende.
Emma- ¿Ya no te duele lo que te dijo?
Silvia- las palabras duelen mucho, quedan en la mente y resurgen en algunas ocasiones.
Emma- ¿cómo hiciste para olvidar y estar tan bien con él?
Silvia- no lo olvidé, aún me duelen, aún siento temor a que vuelva a suceder... Sin embargo trato de entregar todo de mi, si en un futuro el quiere alejarse al menos yo lo habré dado todo.
Emma- ¿en ese momento no dolerá?
Silvia- siempre dolerá pero ese dolor pasará... Además siempre, o la mayoría de las veces hay alguien que esta para nosotros. Así como yo lo estaré para ti.
Ella baja la mirada, por suerte terminamos el helado pero aún seguimos sentadas.
Emma- escuché a mamá hablar con una amiga...
Silvia- ¿que fue lo que escuchaste?
Emma- ella dijo que al principio no quería tenerme...
La niña empezó a llorar, me acerque a abrazarla y ella continuó.
Emma- después dijo que intento ser una mamá perfecta pero que ahora ya no me tolera... Mi mamá no me quiere.
Su llanto es desolador, llora y un nudo se forma en mi garganta.
Silvia- corazón lo siento mucho... Yo te amo bonita, me tienes a mi cuando me necesites.
Emma- te alejaras cuando te enteres que...
Dijo hipando, luego se calló, frunci las cejas y levante su cabeza así me mira a los ojos.
Silvia- ¿de que me tengo que enterar?
Emma- mamá siempre estuvo enamorada de mi padrino, lo escuché... Dice que ahora luchará por él. No quería decirte tía, lo sé hace un tiempo pero no puedo ser cómplice de algo así, ustedes se aman y no me gustaría que se separen.
Mi mente aún no procesaba lo que acabo de escuchar, la primera vez que la conocí me dio celos el abrazo que le dio a Carlos pero lo ignore, todo el tiempo fue amable conmigo, con mi hijo, todo eso fue mentira. No puede quererme si esta enamorada de mi pareja, me tiene que odiar ya que Carlos tiene ojos sólo para mi, o al menos eso pienso yo.
Emma me mira sin decir nada esos ojos azules que tanto me gustan estan apagados, sin ningún brillo, se que ella no tiene culpa alguna.
Silvia- corazón tu no tienes la culpa... No me voy a alejar por lo que tu madre haga o deje de hacer, nuestro cariño es sincero y tu mamá no tiene nada que ver.
Emma- ¿estas segura?
Dice mientras continúa llorando y un mechón de cabello rubio cubre su rostro. Agarró el mechón y lo dejó detrás de su oreja mientras sonrio.
Silvia- muy segura... Y ya no llores más que me haces llorar a mi.
Emma- te amo tía.
Silvia- yo también preciosa... ¿Quien va a cumplir 11 años?
Emma- lo recordaste!
Silvia- claro, aún tengo memoria.
Ambas reímos, pago y debemos volver a casa. En el camino ella me mira y sólo sonríe.
Silvia- ¿a caso parezco un payaso?
Emma- no... Sólo contigo soy feliz.
Silvia- me alegra saber eso... Así como te adoro también puedo obligarte a comer, no me tienes contenta con eso de no comer... Eres una niña que necesita alimentarse bien, aprovecha que puedes comer dulces, comida llena de grasa, bueno no tanto... Si es necesario seré dura contigo.
Emma- esta bien... Trataré de hacer todo lo que me digas.
Silvia- perfecto.
Llegamos a casa encontrando a Leo, el marido de Ana, en el jardín con Zaira su pequeña hija, Ana esta cruzada de brazos mirando a Carlos y Jimena. Dylan se acerca a mi y me pregunta.
Dylan- ¿mami puedo ver junto a Emma una peli en mi recámara?
Silvia- si, elijan que veremos en la noche.
Emma- esta bien. Gracias.
Silvia- los quiero...
Ana- ¿y a mi?
Silvia- a ti te amo.
Ana- me dejaste Sil... ¿por qué?
Silvia- Emma se sentía mal.
Ana- ¿no te parece que ella lo está acariciando mucho?
Jimena esta de la mano con Carlos, apoya su cabeza en hombro de él mientras rie.

Eres una estúpida Silvia, ¿cómo no te diste cuenta?

Ana- asi estuvo todo el tiempo, pero mira ahora.
Carlos lentamente se separa disimulando servirse jugo, me mira y no puedo evitar sentirme molesta.
Ana- está incómodo... No quiere ser grosero.
Silvia- aay que considerado.
Digo con ironía, ella trata de calmarme sin tener éxito, camino hasta el jardín.
Ana- Silvia calmate.
Silvia- no puedo... Emma escuchó cuando Jimena confesó que siempre estuvo enamorada de Carlos, dice que ahora luchará por él.
Ana se sorprende pero al instante cambia su gesto haciéndome saber que lo sospechaba.
Silvia- Ana lo sabías y no me dijiste nada.
Ana- sospechaba pero no tenía pruebas... Si te lo decía no ibas a creerme. Discúlpame.
Silvia- no.
Estoy enojada, hago silencio porque Ana no tiene que aguantar mi mal humor, podría decir cosas de las cuales posiblemente me arrepentiria. Mi teléfono suena esta vez veo la pantalla viendo el mismo número que hace un rato.

"Amo cada gesto que haces"

"Amo tus gestos cuando sientes placer"

"Tu desnudez es un arte"

Mi respiración se dificulta, mis piernas se debilitan cuando me doy cuenta que me espía, que invadió mi privacidad de una manera perversa.

"Quisiera acariciar tu piel suave nuevamente"

"Tus curvas son el único camino que deseo recorrer"

"Prepárate que pronto el único que te acaricie seré yo."

Me da un mareo y los brazos de Ana me sostienen. Escucho su voz muy lejana.
Ana- Leo llevala por la puerta trasera.
Luego no escucho y no siento nada más.

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Holaaa!
Aquí un capítulo más, no tengo un día en concreto para actualizar ya que no siempre tengo Internet.
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Contigo Quiero estar, NavarroFerro (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora