Capitulo 21

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Silvia.

Nuevamente empieza nuestra rutina diaria, Carlos aún no quiere incorporarse a la empresa así que sigo al mando de ella yo sola, Dylan y Emma ya estan en el colegio. en este momento me estoy poniendo el cinturon, elegí una camisa blanca, una falda que marca mis curvas y unos tacones negros. 

Carlos me mira sin pronunciar palabra, al terminar con mi ropa empiezo a maquillarme mientras siento su mirada que llega a incomodarme pero en este momento decido ignorarlo. Miro mi reflejo en el espejo mientras me elogio internamente, camino en busca de mi bolso, cuando estoy apunto de salir de mi habitación Carlos me atrapa con sus brazos fuertes haciendo que su nariz se pierda entre mi cuello y mi hombro.
Carlos- te amo preciosa.
Silvia- yo también te amo Ferrito.
Sin pronunciar más palabras besa mis labios, luego baja con besos cortos hasta mi cuello bajando cada vez más, sé a donde quiere llegar entonces me separo de él.
Silvia- se a donde pretendes llegar... Lo siento pero ahora debería estar reunida con el señor Ramirez, luego debo supervisar la construccion de la Fundacion aprovechando mi visita me quedo con los niños.
Carlos- eso suena muy cansador.
Silvia- si, de todos modos esos niños son super lindos... por cierto, tu tendrías que empezar a trabajar.
Carlos- lo sé, empiezo mañana.
Silvia- ¿Es enserio?
Carlos- si.
Silvia- que bueno porque el miércoles viajo a Monterrey y tu tienes que quedarte a cargo de la empresa.
Carlos- ¿yo?
Silvia- sii... Tu. Tú eres el vicepresidente de la empresa.
Carlos- tengo miedo.
Silvia- Carlos Ferro ¿con miedo?... No lo creo.
Solté una carcajada, él volvió a abrazarme esta vez con más fuerza que provocó que me quitara un poco el aire.
Silvia- me estas dejando sin aire Ferrito.
Carlos- no quiero dejarte ir.
Silvia- tienes que dejarme porque alguien tiene que trabajar.
Me burlo de él, fue mala idea ya que el empieza a hacerme cosquillas haciendo que en toda la casa solo se escuche mi risa. Trato de zafar de su agarre pero sus brazos son mas fuertes, intento correr pero no hago más que fracasar en el intento.
Silvia- Ya! Suéltame...
Mi telefono empieza a sonar, con mucho esferzo contesto sin mirar, Carlos aún me tiene entre sus brazos.
Silvia- ¿Bueno?... Si... Dile que me espere por favor... Ahorita mismo salgo para la empresa... Si, estoy bien.
Vuelvo a guardar el teléfono en la bolsa, apoyo mis manos en el pecho de Carlos, estos estan duros porque esta haciendo fuerza para retenerme a su lado, intento alejarlo pero se empeña como niño chiquito a que me quede con él.
Silvia- Ya comportate Carlos... Suéltame de una maldita vez.
Grito con furia, me suelta sin decirme nada, me arreglo la ropa, el maquillaje y camino despidiendome de él desde lejos. Subo a al coche, Franco será mi chofer hoy.

Al llegar a la empresa entro directamente a mi oficina encontrandome con el Señor Ramirez.
Silvia- diculpeme... Buen Día. Como ya perdió mucho tiempo esperandome mejor nos vamos directo a ver si el trabajo que hicimos es de su agrado.
Ramirez- me parece perfecto.
Ambos subimos al mismo carro, en el camino hablamos de como fue la construcción, de los materiales y demás. Al llegar el señor miro todo con un absoluto silencio que me provocó nervios.
Silvia- ¿y bien?
Ramirez- es increible lo que hicieron y en tan poco tiempo.
Silvia- Entonces ¿le gusta?
Ramirez- me encanta... Es tal y como mi esposa me lo describió, por lo que veo escucha muy bien Señora Navarro.
Silvia- siempre se debe escuchar a los clientes... Me alegra tanto que le haya gustado. Cuando esten listos pueden habitar en ella.
Ramirez- Estoy muy satisfecho... Si le parece volvamos a la empresa y terminamos con el pago.
Silvia- me parece bien.
Volvimos a la empresa, media hora más para firmar unos papales que confirmaban que nuestro trato finalizo. Nos despedimos y rápidamente partí rumbo a la Fundación. Allí di un paseo por cada área con la seguridad que se requiere cuando hay una construcción, pasé una hora exacta caminando, luego paso horas jugando, cantando, bailando y escuchando a todos los niños que se acercan a mi como también las mujeres, ellos me invitan a almorzar así que no pude decirle que no.

Contigo Quiero estar, NavarroFerro (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora