-Estoy segura de que nuestro acuerdo será muy prospero, las negociaciones van por muy buen camino y personalmente me siento muy segura con la inversión que voy a realizar porque confío en que trabajo con personas responsables –comentó la representante alemana que lideraba la mesa, era una de las personas mas poderosas pues heredo de su padre todo un emporio internacional y lo manejaba como si tuviese al menos 100 años de experiencia, nadie diría que es una mujer de tan solo 30 años.
-Así será, estamos planeando hasta el más mínimo detalle, no hay forma en que algo se nos salga de control –comentó el español quien, para sorpresa de todos, ese día no puso objeción a ninguno de los temas tratados durante ese día.
-Ese hombre es un tanto odioso –dijo Clarise cuando la reunión termino y ambos se dirigían al auto, ya quería llegar a casa para deshacerse de esa ropa y comer algo, el encuentro duro 4 horas y gracias al español no pidieron mas que un vaso con agua porque según él la comida podría distraer o incluso condicionar sus opiniones, lo cual es un tanto ridículo, pero el cansancio no le permitió a nadie contrargumentar sus palabras.
-¿Un tanto? Es una persona realmente despreciable, pero como empresario es uno de los mejores así que lo necesitamos –por ello Enrique evitaba tratarlo tanto como le era posible y solo para casos como ese en el que no le quedaba más opción le dirigía la palabra.
-Bueno, por lo menos por hoy ya terminó y mañana tenemos libre así que podremos prepararnos para el próximo encuentro.
Subieron al auto y el empresario arrancó, prefirió guardar silencio o terminaría poniéndose en evidencia y aun no era el momento. El clima estaba fresco por lo que no morirían de calor ni necesitarían abrigos, era el mejor momento para el clima francés y ella lo aprovecho al ponerse aquel vestido color azul que tenía transparencia en medio de sus senos y en toda la espalda, además que se ajustaba a sus curvas y la falda llegaba a la mitad del muslo, tacones a juego y una pequeña cartera en la que no llevaba más que lo necesario. Su jefe tenía un traje gris y camisa negra, le encanto ver que antes de salir puso un pañuelo en su bolsillo delantero derecho del mismo tono de su vestido, era como si llevara algo de ella cerca de su pecho, Gabriel nunca hizo eso en ninguna de las muchas reuniones a las que asistieron juntos.
-¿A dónde vamos? –pregunto la joven al ser consciente de que el camino que tomaron no era el mismo que los llevaba a casa.
-Quiero mostrarte un lugar que es muy hermoso, Francia tiene unos paisajes mucho mejores que la misma torre Eiffel –su acompañante sintió cierta desconfianza, no le gustaba la idea de ir a Dios sabe dónde solo con él, pero decidió confiar, después de todo era su jefe y hasta el momento no hay mostrando señales de estar loco.
Manejaron durante varios minutos hasta que llegaron a un restaurante en cada mesa estaba dividida por lo que nadie podía ver nada, cada espacio estaba decorado, las paredes llenas de flores y césped, el suelo era como traído de un siglo atrás dándole al lugar un toque rustico y tenían una vista por el Sena, el sol reflejado en el agua y el cielo azul de fondo eran simplemente perfecto, era uno de los paisajes mas hermosos que había visto en su vida. Cuando los llevaron hasta su mesa solo había una silla larga frente a una mesa de madera con unas flores en su centro.
-¿Te gusta? –pregunto Enrique emocionado al ver como el rostro de la dama se iluminaba en cuanto seguían caminando por el lugar.
-¿A quién podría no gustarle? Es realmente increíble –él le ofreció la mano y la llevo hasta la mesa.
-Bueno pues me alegra mucho que te guste, espero que lo disfrutes –tomaron asiento el uno junto al otro y pidieron un poco vino mientras esperaban la comida, Enrique de inmediato llamó a su conductor para que fuera a recogerlos.
-¿Y cual es la razón de que me hayas traído a este lugar? Porque, aunque esta hermoso, es inevitable no pesar en que fue lo que motivó todo esto –dijo tomando su copa y cercándola a sus labios, inspiro su aroma y sonrió, en cuanto lo probo supo que era uno de los mejores, estaba delicioso, hacia mucho tiempo que no se sentaba a disfrutar de un buen vino, entre las preocupaciones y la falta de dinero en los últimos días no tuvo tanto tiempo libre como le hubiese gustado.
-Porque tengo un deseo y ansío cumplirlo, pero antes necesito que me prometas que no saldrás corriendo ni actuaras extraño –sus palabras la llenaron de desconfianza, eran demasiado misteriosas, pero la curiosidad era mayor.
-Ok lo prometo –apenas si le dio tiempo para terminar de hacerle la promesa cuando él ya tenia su rostro entre sus manos y tras una pequeña sonrisa acerco sus labios a los suyos. El primero acercamiento se limito a un beso casto de esos que se dan los niños en medio de su inocencia, pero no le dio tiempo a recuperarse de la sorpresa cuando volvió a besarla; hizo una delicada presión hasta que sus labios cedieron abriéndole paso a la lengua del intruso y Enrique sin limite alguno exploro su boca con todo el placer del mundo. Clarise siendo consciente de todo lo que sucedía enrollo sus brazos alrededor de su cuello y sus manos se aferraban al cabello a la vez que acariciaba su perfecta barba; temblaba de pies a cabeza y sentía que un fuego interior empezaba a consumirla de a poco de una forma lenta y muy placentera, aquello era algo que nunca sintió con Sebastien, con él apenas si se habían dado un par de besos que se consideren como tal y no como un simple acercamiento por guardar las apariencias ante las cámaras, el problema es que lo estaba sintiendo con quien menos debería.
***
HOLA! DE VERDAD NO SABEN COMO LAMENTO LA DEMORA, ESTE MES ME PASO DE TODO, ME ENFERME, TERMINE SEMESTRE, HICE UN PEQUEÑO VIAJE, EL TRABAJO, PERO LO IMPORTANTE ES QUE YA VOLVÍ Y CON LA INTENCIÓN DE QUEDARME.
ESPERO QUE LO DISFRUTEN.
NO OLVIDEN DEJARME SUS VOTOS Y COMENTARIOS.
FER
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Entregándome al amor -CAPÍTULOS DE MUESTRA
RomanceTrilogía los tres mosqueteros parte 3 A veces el amor empieza donde menos de lo imaginas, puede que sea en un arrogante y grosero millonario que quiere tener el mundo entero a sus pies o en una dulce y sencilla joven que quiere salvar a sus padres d...
