#8: Gajes del oficio

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- ¿Ocurre algo?

Silencio.

- ¿Cherry-San?

Más silencio.

- ¡Haz caso cuando te hablan, niña!- el bastón de Recovery Girl chocó contra mi cabeza, sacándome del trance, y mientras me quejaba por el golpe ella me miró frunciendo los labios-. ¿Pasa algo?

- Es que no esperaba encontrarme a Sho... A Todoroki aquí- le enseñé la ficha que estaba leyendo, la de aquel niño de cabello y ojos bicolor que tanto había llorado cuando dejé de trabajar con Endeavor-. Lo conocí cuando era muy pequeño, al fin y al cabo han pasado diez años ya. 

- A juzgar por la cara que has puesto no es eso lo que te ha sorprendido- adivinó la anciana.

- Estaba claro que iba a venir a la U.A., pero es que su información... Me duele leer todo esto, no es el mismo angelito que no quería que me fuese de su lado, le prometí que iría a verlo y no pude porque terminé en la SFA. Parece tan resentido con el mundo...

- Su padre no es lo que se dice "cariñoso", le exige demasiado.

- Lo sé, yo estuve en esa familia un tiempo. Ahora están en el entrenamiento con All Might, ¿no?- pregunté después de consultar la hora en el reloj de la pequeña enfermería. Ella asintió-. Bueno, supongo que intentaré pillarlo por banda a la salida.

- No sé si sea buena idea, cariño- suspiró-. Ese chico ya no es el pequeño que te quería como a una más de la familia, recién hoy es el segundo día de clases, tal vez es mejor que no te vea todavía.

- Sé lo que hago, Recovery, además no podría hacerme daño. 

- Yo solo te advierto, los estudiantes aún se están acostumbrando a este nuevo ambiente, darle semejante impresión para bien o para mal puede ser estresante para él. 

- Te contaré algo- sonreí, recordando viejos tiempos-. A veces, cuando su madre estaba ocupada, Todoroki tendía a estar cerca de mí, me decía que mi aroma a cerezas era muy relajante. Si estaba nervioso, asustado o enfadado, le bastaba con sentir mi olor y poco a poco se calmaba, me he dado cuenta de que los niños confían primero en mí por la esencia ya que se tranquilizan, no es como en los adultos que directamente sienten que pueden fiarse de mis palabras y acciones. Él fue el primero que me dio esa pista, y el primero que me hizo pensar en lo mucho que me gustaría ser madre algún día. Aunque ahora tenga quince años sigue siendo un chico muy joven, puedo amortiguar el impacto de verme con mi aroma.

- No tiene mucha base científica pero pareces saber de lo que hablas.

- En la SFA solía quedarme en las secciones de cuidados infantiles por ese motivo, por mucho miedo que sintiesen los pequeños les bastaba con inhalar a mi alrededor y se serenaban, con todos fue un éxito y sé que incluso con adolescentes como los estudiantes de esta academia puede funcionar, tal vez con menos rapidez pero funcionará. 

- De todas formas ve con cautela.

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Sabía que era ridículo reaccionar así dentro de la misma institución, pero si algo había quedado grabado a fuego en mi mente después de seis años de servicio en un lugar tan despiadado como los peores países de África era la desconfianza, allí no podía fiarme ni de mi sombra cuando debía salir a la lucha. Hasta ellos dos pusieron posición de ataque al verme tan alterada, y los tres acabamos suspirando cuando nos dimos cuenta del error.

- Lo siento, son costumbres que he cogido- sonreí algo culpable, deshaciendo mi campo antes de que volviese a empujarlos lejos de mí. 

- Son buenos reflejos- fueron las primeras palabras del profesor y héroe profesional Snipe, acompañado de Ectoplasm.

La metáfora del escorpión (BNHA)Where stories live. Discover now