Esa noche Liam casi no pudo dormir, le dolía toda la situación, le dolía no poder ser feliz con la chica que tanto quería, esa que se había vuelto una parte tan importante de su vida. Sabía perfectamente que Emily no podía hacer nada ante la situación, sabía que sus padres eran los culpables de todo esto, pero haber visto esas fotos de ellos dos juntos riendo, abrazándose, cenando a orillas del Hudson lo había destruido, por más que Emily le asegure que con Austin no tenían nada, ver eso le había hecho pensar que tal vez si tenían algo o lo podían llegar a tener en un futuro, Austin y Emily podían moverse por toda la ciudad con total libertad, mientras ellos dos estaban recluidos al apartamento de Liam.
Sin darse cuenta lágrimas descendían de su mejilla, ¿alguna vez tendría suerte con las mujeres? Parecía que estaba destinado a estar solo en este mundo, y rió amargamente ante ese pensamiento que se cruzó por su cabeza. ¿Alguna vez podría estar con Emily en libertad? Suspiró, porque no sabía qué hacer, sabía que no se merecía una relación así, con un futuro tan incierto como el de ellos dos, pero también sabía que no podía arrancar de su cabeza a su chiquita, sus ojos grises que siempre lograban dejarlo hipnotizado, su risa que siempre lo contagiaba, sus locas ideas, su amor por el helado de menta granizada y dulce de leche con nuez (ese mismo que ahora él estaba comiendo), todo su ser completo. ¿Qué es lo que haría de ahora en adelante? Sin lugar a dudas necesitaba hablarlo con alguien, ¿pero con quién? ¿A quién iba a contarle que salía con la hija de su jefe a la cual le querían arreglar su matrimonio? La vida era una mismísima mierda.
A las 6 de la mañana el despertador de Liam sonó y éste lo apagó de mal humor, había logrado dormir dos horas y a muy duras penas, toda la noche estuvo pensando en esa castaña que tan loco lo volvía y en su futuro junto, si es que había uno. Pensó en mil y un finales, juntos o separados, y había llegado a una única conclusión: que estaba hecho un lío y no sabía qué hacer con su vida.
Se levantó con todo el pesar del mundo, fue al baño a darse una ducha para ver si lograba despabilarse un poco y de paso tal vez el agua se llevaría con ella todos sus pesares, pero claramente esa ducha no logró ninguna de las dos cosas. Después de cambiarse, aprontó su desayuno, el cual consistía en mucho café y luego emprendió camino hacia su trabajo, era la primera vez que no tenía ganas de ir a la empresa, no quería cruzarse con ningún Harrington. A Jackson y a Addison porque gracias a ellos su relación estaba en el limbo, tenía ganas de gritarles en la cara a ambos que hagan su vida y dejen vivir a sus hijos, pero claramente eso nunca lo haría, sería hundirse a sí mismo; por otro lado estaba Noah que no pinchaba ni cortaba, solo se preocupaba por ir a la empresa aunque iba cada pocas semanas, hacer su trabajo e irse lo más rápido posible, ahora que Liam pensaba nunca había escuchado a Emily hablar de él, solo en una ocasión y para decir que él era el hijo perfecto para sus padres, ¿cómo un hermano no iba a defender a su hermanita? Él era capaz de matar y morir por sus hermanos; y por último estaba ella, Emily, que por obvias razones no quería ver, porque si la veía no sabía si iba a aguantar mucho antes de tirarse a sus brazos y decirle que todo estaba bien, aunque nada estaba bien para él.
Cuando llegó a la empresa saludó a todos cordialmente como lo hacía siempre, aunque pocas ganas tenía de hacerlo, realmente quería estar en cualquier parte del mundo menos ahí. Cuando llegó a su puesto de trabajo se decidió a trabajar lo más rápido posible, intentando concentrarse solo en los papeles que ya habían dejado sobre su escritorio, no quería pensar en más nada, no quería pensar en Emily y todo lo que ella conllevaba.
Emily abrió sus ojos a las diez de la mañana porque su celular no paraba de sonar, estiró todo su cuerpo y sintió como dolía cada uno de sus músculos, su cabeza la sentía palpitar de tanto que le dolía y en su mejilla derecha sentía un ardor insoportable. Como pudo estiró su mano y vio que era una llamada de Arianna, seguro estaba preocupada porque no había ido a la universidad, por eso atendió la llamada, no quería hablar con nadie, pero tampoco quería que su amiga se preocupe innecesariamente.
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Nueva vida
Romance[Editando] Ser parte de la familia Harrington es tener todo y nada a la vez. Ser empleado de la familia Harrington es ser paciente y discreto. Ser un Harrington significa saber aparentar felicidad y sentirse roto por dentro. Ser empleado de un Ha...
