Paz, solamente paz era lo que sentía Emily mientras estaba abrazada al torso desnudo de Liam, con sus piernas entrelazadas a las de él. Una paz infinita que nunca en sus 24 años de vida había sentido, no lograba entender si ese sentimiento era real o si su imaginación le estaba jugando una mala pasada, ¿Acaso aquello era solo un sueño? Inconscientemente se llevó una mano a su brazo para pellizcarse, pero no fue necesario, su hijo se movió dentro de ella para hacerle entender que eso no era un sueño, así que con una sonrisa llevó su mano a la panza, donde se encontró también con la mano de Liam.
-No puedo creer que todo esto haya terminado – susurró Emily.
-Ahora si vamos a vivir en paz, los tres – dijo Liam sonriéndole.
-Por ahora vamos a ser tres, quiero tener muchos hijos Liam – le exigió Emily y Liam sonrió feliz.
-Espero que después que nazca este pequeñín sigas con la misma idea.
-¡Por supuesto que sí! Vamos a tener una familia enorme, los domingos cuando nos juntemos todos a almorzar la casa va a estar llena de chiquillos.
-Espero que así sea muñeca – Liam le sonrió con amor, para después dejarle un beso en la frente.
Después de varias semanas se había llevado a cabo el juicio, y hoy en día Jack, Jackson, Ava y Addison estaban tras las rejas, por múltiples estafas, extorsión y amenazas, ya todos podían respirar en paz, un enorme peso se había desprendido de sus cuerpos.
-Falta poquito para que el pequeño nazca – dijo con una sonrisa enorme Liam – Estoy muy feliz, pero a la vez muy asustado.
-Yo también tengo miedo, pero sé que chocolatito va a estar bien, tiene unos padres luchadores y que tienen mucho amor para dar, así que no le va a faltar nada, aprenderemos a ser padres sobre la marcha – dijo alzando un hombro y Liam le sonrió.
-Sabias palabras de mí mujer – la besó con amor, con toda la delicadeza que podía, la besó con ganas de demostrarle todo ese amor que le tenía, la besó como si tuvieran todo el tiempo del mundo, porque lo tenían. Beso que fue interrumpido por un golpe en la puerta.
-¿Se puede? – ambos escucharon la gruesa voz de Noah del otro lado.
-Pasa hermanito – le contestó Emily risueña, mientras Liam bufaba.
-Deberían dejar la puerta abierta – dijo Noah frunciendo el ceño mientras se adentraba a la habitación de Liam y Emily.
-Eres consiente que ya hemos tenido sexo ¿no? Está embarazada – dijo obvio Liam.
-Nadie te habló – le dijo Noah mirándolo mal, haciendo reír a Emily.
-¿A qué venías Noah? – le preguntó con dulzura Emily.
-Venía a decirles que se apronten que tenemos que ir al ginecólogo, quiero ver a mi sobrino.
-Ya nos levantamos – le dijo Emily sonriéndole, desde el juicio lo único que hacía era sonreír. El juicio había sido el día anterior, y Noah había decidido quedarse un día más junto a Mila para poder acompañarlos a la consulta con el ginecólogo, ya después se iría nuevamente a Los Ángeles, donde su empresa lo estaba esperando después de casi un mes de ausentarse.
Cuando Liam y Emily estuvieron prontos se subieron al auto del primero con la compañía de Noah y Mila, ella también quería conocer a su sobrino antes de volver a su ciudad.
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Nueva vida
Romance[Editando] Ser parte de la familia Harrington es tener todo y nada a la vez. Ser empleado de la familia Harrington es ser paciente y discreto. Ser un Harrington significa saber aparentar felicidad y sentirse roto por dentro. Ser empleado de un Ha...
