Capítulo catorce ✔

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-No – dijo Emily negando frenéticamente con la cabeza.

-Sí – dijo Arianna mientras le tendía el paquetito.

-No – volvió a negar Emily.

-¡Que sí! – se exasperó Arianna.

-¡No! ¡No puedo permitir otro problema más en mi vida! – Se quejó Emily cruzándose de brazos – Hace unas semanas que todo viene bien, no necesito otro problema.

-¡Emily no le digas problema! – se quejó Arianna mirándola mal – Y por más que lo ignores esto va a seguir ahí, al menos por un tiempo.

-No puedo permitir un suceso así ahora – dijo Emily cansada, preocupada y triste, al tiempo que se pasaba una mano por su cara - ¿te imaginas como van a reaccionar mis padres? ¿Qué voy a hacer con mi vida?

-Esas son preguntas que juntas las vamos a ir contestando con el tiempo Em – dijo Arianna acariciando suavemente la mano de su amiga – pero estudias medicina, y sabes que todos los síntomas concuerdan, así como también sabes lo importante de la detección precoz del embarazo – Emily sintió como se le paraban todos los vellos de su cuerpo al escuchar esa última palabra.

Emily hacía un mes que se había reconciliado con Liam, hacía un mes que iba de casa en casa, para pisar lo menos posible la suya, hacía dos semanas que tenía un retraso junto con cansancio excesivo y cambios de humor. Si bien siempre con Liam se cuidaron sabía que la posibilidad de embarazo podía estar, aunque quería creer que todo se debía al constante estrés que vivía su vida, no podía imaginar traer una nueva vida a este mundo bajo estas circunstancias, cuando no tenía un hogar verdadero, no trabajaba, ni siquiera tenía estabilidad emocional, ¿Qué clase de vida le daría a su hijo?

-Em, siempre voy a estar con vos – le dijo Arianna acariciándole la pierna, para después abrazarla con fuerzas – ahora necesitas hacerte el test ¿sí? – dijo separándose para tenderle una vez más el test de embarazo que había comprado, Emily lo tomó con manos temblorosas y fue caminando hacia el baño.

Después de hacer todo lo que decían las instrucciones se sentó en el piso del baño a esperar, con su espalda apoyada en la puerta y su mirada perdida en algún lugar del baño.

-Em ¿Quieres que entre con vos? – le pregunto Arianna del otro lado de la puerta.

-Estoy bien – susurró, aunque claramente no estaba nada bien, su cabeza no dejaba de maquinar ni un solo segundo sobre esa supuesta nueva vida que estaba creciendo bajo su piel. ¿Cómo le diría a Liam que estaban esperando un hijo? Si bien se querían y cada vez estaban mejor, ellos hacía pocos meses se conocían, ¿qué dirían sus padres? Estaba segura que no lo iban a aceptar bajo ninguna circunstancia, ¿qué haría con su vida después que sus padres la echen de su casa? No tenía a dónde ir, y claro está que la posibilidad de irse a una habitación del campus universitario de Harvard se descartaba con un bebé en camino.

Suspiró e intentó dejar esas ideas de lado, para poder concentrarse en el aparatito que le diría si bajo su piel estaba creciendo una nueva vida o no. Tomó el test en su mano y cerró los ojos por unos minutos mientras intentaba calmar su respiración y sus pensamientos, para después de un largo suspiro mirar el aparatito.

-Dos rayitas – susurró para sí misma mientras una catarata de lágrimas descendía por sus ojos, iba a ser mamá, con su vida tan desordenada como estaba en este momento iba a ser mamá. Cerró los ojos por unos segundos más y volvió a mirar el test, esas dos rayitas seguían ahí y sentía como todo en su vida se iba cayendo de a poco. Sus padres pensaban que ella estaba con Austin, mientras que en realidad él era gay y estaba planeando abrir una empresa en Boston donde él sería el dueño de su vida, donde viviría feliz con sus hermanos y su novio; mientras que ella en realidad estaba con Liam, el cual era empleado de la empresa de sus padres, el cual estaba segurísima que se quedaría sin trabajo una vez que sus padres se enterasen que el hijo que llevaba en su vientre era de él.

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