Lo peor que puede ocurrirle a un sirviente de la casa de un señor feudal es despertar enfermo porque a diferencia de otro, no puede darse el lujo de quedarse en casa a reponer fuerzas. Lamentablemente el compañero de Mikasa, quien siempre fue débil de salud despertó con la frente hirviendo y el pulso débil, el cansancio, la carga extrema de trabajo, la mala alimentación y una infección por tétanos estaban acabando con él.
-Armin tienes que levantarte, el señor vendrá por ti.
-No puedo moverme, siento que... voy a morir.
-¿Acaso no te da miedo?
-Me matará él de todas formas, ahora sólo quiero morir en silencio.
-No, vas a recuperarte, quédate hoy a descansar, yo haré tus tareas.
-¿Quién hará las tuyas?
-Me las arreglaré pero no te mueras, no me dejes, te lo ruego.
-Reza por mí al Señor de la Luz... tal vez me escuche esta vez.
La joven doncella hizo una oración antes de marcharse y como prometió hizo parte de las tareas de su compañero, usó su sombrero para evitar ser vista por el señor feudal. Para el medio día sus manos ardían, su espalda pesaba y sentía tanta sed, hacer las tareas de dos no era sencillo y el día no estaba cerca de terminar pero prefería soportarlo a perder a su único compañero.
Tuvo que dejar las herramientas para volver a la cocina y preparar la cena de la familia que había salido a la capital. Cuando el atardecer cayó, el señor de la casa revisó todo y decepcionado miró a Mikasa con rudeza, ella simplemente trago saliva al ver que el hombre la llamaba con una cara rígida y una vez en el patio trasero de la casa las manos de ese hombre se enredaron en sus mechones, golpeó su estómago y le escupió en la cara, la joven no lloró como veces anteriores simplemente resistió hasta que su amo se cansó de golpearla.
-¿Dónde está el otro?
-Ha regresado de trabajar.
-No entregó los pedidos.
Los ojos de la chica se quedaron abiertos, había olvidado que era día de entrega y ese era motivo suficiente para hervir la sangre de su amo.
-¿Saben cuán mal han dejado mi reputación? ¿Cuánto dinero perdí?
-No... señor.
-Que va a entender una mocosa como tú que no sabe ni contar.
El hombre la dejó en el suelo y apresuró el paso hacia el cuarto de la servidumbre para hacer pagar su descuido. Mikasa adolorida fue tras él casi suplicando que se detuviera pero nada evitó que aquel hombre llegara a dónde Armin estaba al borde de su vida, la infección había avanzado considerablemente pero nadie piensa en los sirvientes.
El hombre enfurecido lo sacó de la cama y comenzó a golpearlo ignorando por completo su estado, se quito el cinturón y comenzó a azotarlo con crueldad hasta que las heridas sangraban. Y por un sólo momento Mikasa olvidó la regla más importante que su mentora le enseñó, se lanzó en contra de su amo y mordió su mano para que dejara de golpear a su compañero, sabía que en su estado seguramente moriría así que prefirió ser ella quien pagara los platos rotos.
Ella estaba en el suelo lista para recibir su castigo, viendo el cinturón derramando sangre a punto de golpear su cara con brutalidad, ella cerró los ojos y espero un golpe que nunca recibió sólo una gota de sangre cayó sobre su mejilla, Armin había parado el golpe poniéndose en el medio.
-Armin... no...
El niño recibió cada golpe sin borrar su sonrisa para tratar de aliviar un poco el miedo de su compañera, su amo se cansó y se retiró, finalmente Armin se dejó caer mientras su compañera rápidamente sacó el material para limpiar las heridas de él pero sólo pudo tolerar esa noche antes de caer muerto. La chica ahogada en dolor depósito un beso en su frente con lágrimas en los ojos y escapó de aquella casa para nunca volver, la siguiente en morir a golpes sería ella si se quedaba ahí, ofender a su amo era un grave delito y se pagaba con la humillación.
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LOVE & WAR
Hayran KurguLa guerra destruye todo a su paso llevándose consigo las esperanzas de las víctimas, en la frontera del reino de Paradis una pequeña niña vive los horrores que harán que su corazón caiga al abismo y en el futuro, cuando el último heredero a la coron...
