El demonio infiltrado en el palacio real relajaba sus cansados ojos en la habitación después de un largo día ocultando su verdadera identidad de todos sus supuestos enemigos, aquellos ojos que reflejan el poder demoníaco que corre por sus venas y guía a su perturbada mente.
-¿A dónde vas?- dice tras ver en la penumbra al joven rey y lo sigue para descubrir lo que impide su descanso.
En la sala de entrenamiento, Levi está en absoluta calma sosteniendo la espada definitiva con la que cumplirá su deber divino. Mikasa observa con desprecio el objeto fabricado con la piel de su semejante demoníaco y después dirije su mirada al portador para apreciar lo que muy pronto sus encantos podrán destruir.
Él guarda la espada y se queda en silencio en medio de la sala, el demonio aburrido decide romper con esa atmósfera.
-¿Qué haces aquí Mikasa?- abre los ojos - creí que ya estarías dormida.
-Oh... me has descubierto antes- se sienta a su lado- no podía dormir.
-¿Extrañas tu reino?
-Un poco.
-Me gusta que estés aquí pero entenderé si quieres irte.
-No seas tan exagerado, sólo necesito acostumbrarme supongo.
-Lo siento.
-Ay Levi... cambiembos de tema. ¿Qué es esto?
-La espada que Petra fabricó para mí, es la espada con la que peleare por mi reino. Hace muchos años los demonios entraron a nuestro reino y cobraron la vida de miles de personas en una sola noche. Lo supe cuando crecí, lo escuché de otras personas y de Petra, ella vivió toda esa tragedia y perdió a su hermano mayor, mi padre está muerto y la salud de mi madre es delicada también a causa de los demonios, son seres que deben ser exterminados.
-Estás decidido.
-Es mi deber, la guerra es necesaria para acabar con la tragedia que nos persigue desde entonces. No quiero que nadie vuelva a ser alimento de la oscuridad.
-Guerra... ¿Esa es tu única solución?
Él se quedó en silencio meditando su respuesta mientras que Mikasa contenía su rabia. Ella fue víctima del caos que la guerra provocó muchos años atrás pero a diferencia de ellos, no fue salvada por la figura divina que ellos tanto alaban.
-Sí, ese fue el destino trazado para mí, si debo pelear por el reino que amo, lo haré.
-¿Destino?
-Mikasa- la tomó de la mano - recibí la bendición del Señor de la Luz para pelear en su nombre, no fue sólo casualidad. He pasado cada día viviendo para servir a ese destino.
-Levi...
Ella se posó encima de él y acercó sus labios a su cuello para luego susurrar en su oído.
-Eres admirable pero también debes atender a tus propios deseos... no me hagas pensar que sólo eres un arma, así que, dime. ¿Quién eres sin esa espada y esa corona? ¿Qué es lo que más quieres en el fondo?
-Lo único en mi vida que causa anhelo sin tener que relacionarse con mi deber... eres tú- acarició con ternura su mejilla- estabas totalmente fuera de los planes.
Levi estaba conmovido y confundido tras el cuestionamiento de Mikasa, había seguido una vida sirviendo y luchando por otros. No le importaba nada además de ser el rey justo que todos esperaban, el caballero poderoso que levantaría en gloria el nombre de la Luz. Nunca nadie se había atrevido a profundizar con él.
-Mikasa... ¿Qué ves en mí?
Estaba preocupado por la impresión que había dejado sobre ella.
-Al hombre del que me he enamorado, proteges a otros sin pensar nunca en ti... yo quiero protegerte a ti.
-¿Por qué?
-No me lo creerías pero he esperado tanto tiempo por ti.
Las dulces palabras del demonio cumplían la función de encantar al inocente joven que ya no podría detener su amor por ella pero todas y cada una, eran mentiras.
-Gracias... gracias por estar aquí.
Ella le dio refugio en pecho y lo continuó sumergiendo en su mentira.
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LOVE & WAR
FanfictionLa guerra destruye todo a su paso llevándose consigo las esperanzas de las víctimas, en la frontera del reino de Paradis una pequeña niña vive los horrores que harán que su corazón caiga al abismo y en el futuro, cuando el último heredero a la coron...
