CAPÍTULO 15 "OBJETIVO"

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Por la mañana, el demonio con piel de mujer se levanta y encuentra los objetos sobre su mano, dentro de su pecho todo lo que siente es vacío y pena por aquel que la mira como el ser más delicado en el mundo, aquel que dedica palabras dulces sin imaginar si quiera sus más profundas intenciones y también siente un extraño dolor que provoca la duda naciente sobre su conciencia.

¿Estará bien vertir toda su venganza e ira sobre él?

Confundida y sin entender lo que la guiaba camino por los pasillos siguiendo las instrucciones fijadas hasta llegar a ese lugar y encontrarlo a él.

Él mantenía un gesto amable, relajado y sin mancha de maldad sobre sus ojos. Todo lo que había en él era pureza y ella lo sabía de sobra, tenía aquello de lo que carecería toda la eternidad aunque exterminara a la familia real y los portadores de la bendición de la luz.

-Sabía que vendrías sólo tú podrías entender el código.

Ella no lo captó al instante pero al escuchar aquellas palabras cayó en la cuenta de que el entendimiento de esas líneas de instrucciones eran resultado del conocimiento que tiene de él. Prestando atención a sus conversaciones para encontrar una forma de destruirlo sólo obtuvo conocerlo a profundidad mejor que nadie.

En la habitación solitaria apartada de todo, los dos amantes se acercaron para buscar la unión en una abrazo.

-Quiero amar cada parte de ti y darte la misma atención que recibo.
-Perdón por presionarte a eso...
-No hay nada que perdonar, mi dulce Mikasa... cuando suceda será especial mientras tanto permite que te conozca para saber como ser el hombre que necesitas.

El miedo la invadió, ella no podía ser honesta o todo se vendría abajo todo su plan. Con ese temor en su mente resurgió aquella pregunta. ¿Estará bien destruir al único que la ama?

-Claro... tenemos tiempo para eso antes de la boda. ¿No?
-¿De verdad? - sus ojos se iluminaron - me haces tan feliz.

Beso aquellos labios tensos por la incertidumbre y llenos de pena.

-Ven, mi querida Mikasa... este día será nuestro.

Pasearon como simples mortales por los lugares más bellos del reino mientras conversaban y compartían caricias. Él sabía ser un caballero, sabía hacerla sentir como la más dichosa por tener a un enamorado fiel, algo que nunca antes pensó tener.

Cuando la noche cayó y la luz de luna bañaba sus pieles ambos miraban las estrellas tomados de la mano en la altura de la torre solitaria donde se habían encontrado ese mismo día.

-Puedes quedarte esa llave, este podría ser nuestro lugar- busco sus ojos - quiero ver las estrellas contigo por siempre.

Ella busco su beso para ocultarse en su mentira y sin embargo para él todo ello era un mágico momento.

-Tengo algo más para ti.
-Levi me llenas de regalos... es demasiado.
-Todos son con mi amor, por favor déjame consentirte.
-No tienes remedio.
-Tú me has convertido en esto, cierra los ojos.
-No...

La besó y ella cedió al instante bajando su guardia.

- Desde que te conocí, todo mi mundo se puso a tus pies, mi felicidad te has vuelto tú y sólo tú, todo lo que has hecho por mí ha formado estos sentimientos por ti. No podría dudar sobre esto... te amo y estoy dispuesto a ser todo lo que necesites. Y si te sientes igual... ¿Quisieras ser mi reina?

El anillo esperaba en sus manos esperando la respuesta de ella que aceptó después de un loco vaivén de emociones pero al final nada de eso importaba porque en su ser el rencor arrastrado por años no ha sido redimido.

Las estrellas fueron testigo de la perdición del hijo de Luz por el demonio que aún tambalea por cobrar su vida para recuperar su tranquilidad.






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