Su nacimiento marcó un antes y un después para los habitantes de su nación, había nacido bajo la bendición del Señor de la Luz y con un futuro tan brillante como la corona que lo esperaba. Jamás padeció ningún tipo de carencia durante su niñez, era amado por sus padres y por muchos más, sin embargo sobre sus hombros cargaba una gran responsabilidad.
A los ocho años comenzó su preparación para ser el monarca justo y poderoso en el que se debería convertir. Pasó días estudiando y cambió sus juguetes para blandir una espada a la perfección.
Creció y se convirtió en un hombre admirado por todos, fuerte, bondadoso, valiente, inteligente y comprometido a proteger a su reino como su padre lo hubiese querido.
-Siguiente.
No había contrincante que pudiese soportar más de dos minutos de combate. Desde su juventud dominó el arte de la esgrima, combinado con su fuerza y agilidad lo volvía intocable para cualquier oponente, a menudo aquel joven acompañaba a sus tropas y se adentraba a los terrenos más hostiles en los alrededores de su reino para comprobar su propia valía y resistencia. La bendición que recibió le permitía enfrentarse a las bestias más temidas por los humanos y obtener la victoria sin recibir ningún rasguño. Para él nunca fue difícil ningún enfrentamiento.
Superó a sus mentores y se volvió el símbolo que guiaba a su ejército del mismo modo que hacía sentir seguros a sus devotos.
Y aunque su corazón frecuentemente pedía salir a explorar más allá de lo conocido su deber lo contenía en el reino que debía proteger.
-Levi... ¿Estás bien?
-Sí, madre.
-¿Sigues molesto?
-No... sólo pensaba en... nada.
-No puedo permitir que sigas exponiendote a los peligros, nuestros caballeros pueden hacerse cargo.
-Jamás he sangrado, jamás he sido derrotado... pero sé que allá afuera podrían existir peores enemigos.
-Los hay pero no seremos nosotros quienes inicien una guerra.
-Lo sé simplemente pensé que extender nuestras tierras serían lo mejor para nuestro reino. Mi padre lo hizo de ese modo y los reyes antes de él.
-No lo niego, en realidad siempre ha sido así pero quiero que sea diferente contigo, el reino tiene todo lo que podría necesitar. Los demonios no se han acercado a estas tierras desde hace mucho tiempo.
El joven se quedó en silencio mientras su madre lo miraba preocupada.
-Sí, tienes razón.
-Hijo... por favor entiende eso. La guerra no es un juego.
-Sí, me disculpo. Aunque... nuestro reino aún no recibe justicia por lo que pasó.
-Nuestras tropas lo tienen controlado, los demonios se mantienen alejados de nuestro reino.
-Pero muchos han muerto por mantener la paz, yo puedo acabar con ellos para siempre... ese es mi destino.
-Lo sé pero yo no estoy dispuesta a perderte... ser rey es más que proclamar guerras, debes procurar el futuro.
-Lo haré.
Creció fuerte, amado y venerado por todos, aceptó su destino y tomó completa responsabilidad de todo por amor a su madre y su reino pero incluso un hombre tan generoso puede guardar recentimiento en su corazón.
-Majestad...
-Mi espada.
-Respecto a eso... su madre ordenó que usted no tocara ningún arma hasta que se levante su castigo.
-Tsk... entiendo.
Levi había ignorado su horario por seguir a los caballeros en su última expedición. Había fallado en sus obligaciones como monarca y eso hizo enfadar a la reina.
-Uff sólo son ensayos... lo aprendí bien la primera vez.
En unos meses Levi tendría la edad adecuada para recibir la corona y con ello absoluta responsabilidad en las decisiones sobre su reino. Sin embargo todos esperarían una ceremonia perfecta para ese día y por lo tanto que su próximo rey sea impecable como siempre.
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LOVE & WAR
Fiksi PenggemarLa guerra destruye todo a su paso llevándose consigo las esperanzas de las víctimas, en la frontera del reino de Paradis una pequeña niña vive los horrores que harán que su corazón caiga al abismo y en el futuro, cuando el último heredero a la coron...
