CAPÍTULO 8 "EN LA OSCURIDAD"

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La hija de la oscuridad poseía una belleza extraordinaria que las propias diosas envidiaban pero aquella reluciente piel y labios carmesí eran resultado de su dieta basada en almas y sangre demoníaca de su propio creador.

Ocultó la llama del infierno en sus ojos para mostrarse a él sin aparente maldad en su primer encuentro formal. A la vista de cualquiera ella era simplemente una joven hermosa que lo encontró por mera casualidad en la fría noche.

En su andar se reflejaba su elegancia y decisión para llevar a cabo el primer paso para vengarse del hijo favorito de la Luz.

Arruinarlo desde la mente y robar su corazón parecía ser la mejor idea para ver caer al próximo líder de un reino que prosperó sobre las bases de la guerra y el sacrificio de otros.

Tal como un depredador, Mikasa se acercó a su presa lentamente para iniciar la cacería.

Levi se encontraba al calor de la fogata mientras afilaba un par de cuchillos tácticos y al escuchar los pasos de Mikasa, él no dudo y arrojó uno de los cuchillo al árbol.

-Por favor... no me haga daño- dijo inocentemente.
-Le ruego perdón, señorita - estaba atónito - no esperaba encontrar a nadie aquí.
-Lo sé, diría lo mismo - se acercó - los viajeros experimentados son los únicos que se atreven a entrar en este bosque que sólo conduce a un lugar.
-Ya veo. Me extraña encontrar a una señorita en tierras tan peligrosas. ¿Puedo saber quién es usted?
-Me haría sentir más cómoda si evita las formalidades, soy Mikasa. ¿Y tú?
-Levi Ackerman. Perdón, no escuché su apellido.
-No tengo. Y bien, ¿Cuál es tu motivo para estar aquí?
-Me dirijo al territorio de los demonios de sangre.
-Eso es obvio... me refiero al motivo.
-Uff señorita, no puedo darle muchos detalles a una desconocida.
-Yo sé bien quien eres... tu emblema me lo dice todo, eres de la realeza.
-¿Y tú? - la miro con la misma determinación - ¿Acaso eres una ninfa del bosque?
-Soy humana al igual que tú, sencillamente me gusta pasear en este bosque, encuentro flores hermosas aquí.
-Me sorprende que una dama no tema a la oscuridad.
-Majestad... hay cosas peores que la oscuridad.
-Lo sé - bajo la mirada.
-Levi... ¿Tienes miedo a la oscuridad?
-No, no siento miedo es más bien preocupación.
-¿Uhm?
-Tengo un reino al cual proteger de todo aquello a lo que temen, incluyendo demonios, la peores criaturas sobre la tierra.

Levi quien por mucho tiempo guardaba aquellas preocupaciones, de alguna manera se sentía cómodo compartiendolo con la dama que se acercó a él de la nada. La bendición de la Luz lo protege de ataques y hechizos mortales pero nunca nada podría defenderlo del encanto de una mujer como ella.

-Sé a lo que te refieres, ahora entiendo mejor tu razón para entrar al territorio de los demonios.
-Necesito un material especial después volveré.
-Eres valiente, Levi. Espero que logres tu objetivo.
-Gracias. A propósito... ¿Quieres comer?
-Sí, tengo demasiada sed.
-Bebe esto.
-Gracias, que generoso.

Ambos compartieron la cena y hablaron por un rato antes que Levi comenzará a notar con mayor fuerza la belleza de la mujer que lo acompañaba. No sentía temor por ella, confiaba en la bendición que lo resguarda y la esencia de ella era provocativo para él, un joven que jamás había visto a una mujer como ella en toda su vida, si bien estuvo rodeado de hermosas jóvenes, Mikasa era distinta, tenía labios deseables, un aroma dulce y ojos que hacían estremecer a cualquiera. Hablaba con seguridad y su comportamiento era demasiado audaz. Él nunca se sintió así por alguien, no comprendía como la compañía de esa mujer le resultaba tan buena a pesar de que salió de la oscuridad en un lugar desolado.

La hija de la oscuridad era una súcubo experta en seducir mortales e incluso Levi podría caer ante su encanto. Después de todo sólo es un hombre.

-Mikasa... ¿De dónde eres?
-Al Este de este lugar. ¿Es tarde para decir que también tengo un reino?
-Así que eres tú. Realmente no puedo creer que te encuentre en un lugar como este y no digas que sólo por las flores.
-Podría decirse que también soy una hechicera, necesito materiales.
-¿Dominas ese arte?
-Sí. ¿Quieres ver?
-Por favor.

La magia era uno don especial, incluso Levi siendo un bendecido de la Luz se asombraba al ver a los magos de su reino y sus propias técnicas.

-De acuerdo.

Mikasa concentró poder mágico en la palma de su mano y entre destellos carmesí los rodeó a ambos para crear la atmósfera más bella posible en un lugar como ese. Ella estaba lista para corromper al futuro rey.

-Whoa... es precioso.
-Lo sé.

Si Levi supiera que es producto de la sangre que Mikasa consume, lo vería de otro modo.

-Levi... ¿Puedo ver tu espada?
-¿Eh?

Ella tomó en sus manos la espada que portaba Levi y se asombró al confirmar el peso que debía cargar.

-Permiteme.

Por detrás sostuvo la espada junto a ella y la levantó lo suficiente para poder reflejarse en el metal.

-Me pregunto a cuántas bestias habrás asesinado.
-Las necesarias para proteger a mi reino.
-Ya veo pero sabes un dragon demoníaco no se compara con nada sobre la tierra. Es lo que quieres. ¿No?
-Lo sé pero rendirme nunca ha sido una opción.
-Espero que lo consigas.

Mikasa se arrodilló sobre la manta que Levi había dejado para dormir y extendió su mano.

-Ven.

Fue con ella sin saber que pasaría después de eso, sin embargo el calor en sus mejillas era genuino y eso provocaba la risa dentro de Mikasa. A pesar de tener una gran experiencia en combate y ser un líder nato, Levi no sabía nada sobre el nuevo mundo que lo estaba provocando con una mirada tan atrevida.

-Estaba por dormir antes que llegaras.
-¿Enserio quieres dormir?
-Sí, necesito descansar para continuar mi viaje.
-Levi... ¿No te parezco hermosa?
-Lo eres... por supuesto que lo eres, nunca había visto a alguien semejante a ti.
-¿Quieres ver un poco más?
-¿Disculpa?

Ella no podía seguir esperando, ansiaba sentir como el supuesto caballero de la Luz era llevado a la perversión sin objeción. Deseaba poseer la mente de Levi y matarlo lentamente.

-No tienes que contenerte, me gustas...

Mikasa reveló su senos frente a un joven que jamás había visto algo igual. Él se quedó totalmente paralizado frente a ella. ¿Qué se supone que debería hacer?

Él acercó sus manos a los brazos descubiertos de ella y tomó su ropa para acomodarla de vuelta.

-Hace frío.
-No te preocupes por eso.
-Lo siento, no es lo correcto.

Él se recostó en la manta y le dio la espalda.

-No me molesta tu presencia, me has escuchado toda la noche y juro por mi vida que eres tan preciosa que me haces sentir nervioso pero no puedo hacer eso contigo.
-¿Por qué no?
-Te respeto.
-Levi...
-Dormiré. Adiós.

Un demonio ofendido lo observaba con rabia pero estaba consiente que no podría hacerle ni el mínimo rasguño a aquel que es protegido por la Luz que la repele. Al final, Levi no sería una presa fácil de cazar.

-Velare tu sueño, Levi.
-Debería ser al revés.
-Es lo menos que puedo hacer por un hombre tan bueno como tú. Me disculpo por actuar así... nunca había sentido la necesidad de hacer tal cosa.
-Mikasa- busco su mirada - no llores, por favor.
-Perdón...
-Quiero conocerte más, una mujer tan divina como tú merece ser conquistada con el corazón.
-¿De verdad?
-Sí.

La abrazo y secó sus lágrimas con delicadeza, su tacto sobre ella era tan gentil que le provocaba comodidad.

-Todavía no puedo creer que seas real.
-Lo soy... me alegra haberte encontrado.

Mikasa fingió quedarse dormida pero en su mente la furia estaba a tope.

El cielo abandonó sus oscuros tonos para revelar el nuevo amanecer después de unas horas sin embargo ellos dos seguían juntos, tan cerca el uno del otro. La luz y la oscuridad en un estado neutral hasta que las perversas intenciones de Mikasa dieran resultado sobre el casto hijo de la Luz.

El camino hacia la venganza demandaba paciencia y mayor dedicación. No podrá cazar a una presa como esa tan fácilmente.

LOVE & WARHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora