Capítulo 52 "Despierta"

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—Hola, nerd. —Repetí por quinta vez y mis lágrimas empezaban a salir. —Despierta, abre los ojos.

Me dolía el pecho al verlo conectado a varias maquinas.

—Mi amor, hey, ¿Me escuchas? —Acariciaba su mejilla, Naruto tenía barba de hace unos días. —Despierta. No sabes cuanto deseo volver a ver esos hermosos ojos azules zafiro que tanto me encantan igual que esa radiante sonrisa tuya que tanto amo. —Bese sus labios y pegue mi frente a la suya.

Suspire.

—Por tu bien. Más vale que no te estés haciendo el dormido. —Amenace y después miré a los lados para asegurarme que nadie me escuchará. —Mira lo que me haces hacer, baka. —Le di un pequeño golpecito a su hombro y volví a mi asiento.

Suspire por segunda vez.

—Naruto Uzumaki. Llegaste a mi vida de improviso y sin ningún permiso te volviste parte de ella, eres testarudo, enojon, celoso, pero igual tierno, amoroso, bondadoso... Desde la primera vez que te vi supe que eras malditamente molesto, pero cuando me enamoré de ti supe que deseaba que estuvieras molestándome toda la vida, amo que me hagas reír, amo ver como te rascas la nuca cuando estas nervioso, amo verte dibujar, amo cada gesto tuyo, ¡Te Amo! ¡Con todos y tus defectos! —Pase mi mano por mi vientre. —¿Sabes? Sino fuéramos tan jóvenes no te hubiese detenido aquella noche. Porque realmente deseó un futuro contigo, Naruto. —Dije sonrojada. —Despierta, mi amor. Despierta que prometo hacerte el doble de feliz. —Tome la mano de Naruto que en segundos sentí un leve movimiento. —¿Naruto? —Abrí mis ojos como platos.

Solo fueron breves segundos para darme esperanzas y la suficiente fuerza para venir todos los días a verle.

Venía día tras día a visitar a Naruto a tal punto que ya me conocía a todo el personal del hospital. Bueno, no a todos solo a los del piso en donde estaba su habitación.

—Hey, Akane de nuevo lo hizo de maravilla en la academia. Modela como toda una profesional. —Venia a contarle los sucesos de los que se perdía. —¿Sabes? Faltan dos semanas para volver a clases sino te despiertas perderás tu récord de asistencia. Será tu primera falta. —Dije bromeando y con una sonrisa. —Oies, tienes que despertar porque iremos juntos a la Universidad. —Mis lágrimas empezaban a salir. —Quería que fuese sorpresa. —Dije apretando el sobre que tenía en mis manos. —Despierta, hay que abrirlo juntos.

Pero, ¿Qué?...

Naruto abrió sus ojos.

—¡Naruto! —Exclamé de felicidad y lo abrace pero solo duro mi felicidad nuevamente unos segundos y los volvió a cerrar. —Fue... Un reflejo... —Dije en un susurró de tristeza. —Descuida, tienes dos semanas para despertar todavía. —Le sonreí o intente hacerlo.

Después de unas horas me dirigí a mi casa. Una vez llegado a mi destino apague el motor de mi auto, me miré por el espejo retrovisor, limpie mis lágrimas, me retoque el maquillaje y fingí mi mejor sonrisa.

Baje del auto y me dirigí a la puerta principal para abrirla.

—Llegas temprano. —Me dijo María-san con una cálida sonrisa acompañada de preocupación. Había abierto la puerta por mí.

—Si, estoy en casa. —Le dije con una sonrisa. —Muero de hambre, ¿Qué hay para cenar?

—Albóndigas en salsa verde.

—Que rico, ¿Me acompañas a cenar?

Ella asintió.

Ambas entramos y nos dirigimos a la cocina. Estábamos solas en casa.

—En menos de una semana nacen las gemelas que rápido pasa el tiempo. —Dije mientras tomaba asiento en uno de los asientos de la barra de la cocina.

—Así es, cariño. Seras hermana mayor en poco tiempo. —Me dijo Maria-san de espaldas mientras servía la comida.

—¿Dónde están todos?

—Fueron a comprar unas últimas cosas para la habitación de las gemelas.

—Mamá de seguro tirara la casa por la ventana cuando nazcan. —Dije riendo.

—Ya ha comprado muchas cosas de por sí. —Agregó María-san un tantito molesta.

Y era cierto, mis padres compraban dos cosas de cada una para las gemelas. Hasta bicicletas y apenas van a nacer.

—A todo esto, ya que estamos solas, ¿Cómo se llamaran? —Dije alzando una ceja.

—Buen intentó, Sakura. —Me sonrió. —Sera sorpresa.

Bufé.

—A cenar. —Anunció una vez acomodando la comida en la barra de la cocina.

Terminamos de cenar y limpiamos los trastes, acompañe a Maria-san a su habitación para irse a dormir y baje nuevamente a la cocina.

Fui por una copa de vino, luego en busca de un buen vino para después ir a la sala a ponerme cómoda. Me serví el vino, encendí mi lap y nuevamente me puse a buscar "Milagros" para despertar a un ser querido del coma.

Lo sé es algo loco, pero más loco sería no hacer nada.

Suspire.

Estaba cansada. Me agarre el cabello con ambas manos y tire mi cara a una almohada del sofá para ahogar mi grito de desesperación.

—Dios, si realmente existes y me estas escuchando. —Empecé a rezar después de ahogar mi grito por unos 5 minutos. —Devuelve me a Naruto, haz que despierte del coma te lo ruego, no me quites a otro ser amado, ya no lo soportaría más, ya no soy tan fuerte... Akato... Hermano, ayudame, por favor. —Rogué en un susurro entre lágrimas y abrazando mis piernas al mismo tiempo que ocultaba mi rostro en ellas. —Ayudame, hermano.

Después del accidente de mi hermano en el avión, ya no creía en Dios. Aún así solía rezar algunas veces por mis hermanos, mis amigos, mis padres, María-san y Ryu. Mi familia.

—Dios, Akato, Dios, Akato... —Repetí una y otra vez en susurros hasta quedarme dormida.

No sé cuanto tiempo estuve dormida, quizás solo breves minutos, pero sentí una suave caricia en mi mejilla.

Abrí mis ojos lentamente.

—Princesa, despierta. —Dijo aquella voz familiar en un susurró y con una sonrisa.

Mi visión era borrosa, pero juro a ver visto su sonrisa aunque no su rostro.

Aún así abrí mis ojos como platos y estaba sola.

Completamente sola...

Una opresión en mi pecho se hizo presente y el silencio en mi casa fue interrumpida por el ruido del teléfono de la casa.

Corrí hacía donde estaba el teléfono de la casa y susurré una y otra vez.

—Qué no haya sido una despedida, qué no haya sido una despedida... —Dije refiriéndose de lo de hace un momento.

Tomé el teléfono de la casa con dificultad y respondí la llamada.

—¿H-Hola? —Dije prácticamente tartamudeando mis manos temblaban.

—Sakura...

—¿Kiba?

—Sakura, hubo un apagón en el hospital. Tienes que venir.., ¿Sakura?

¡¿Qué?!

"Hubo un apagón en el hospital"

La Princesa y el Nerd 💖 [TERMINADO]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora