11.
Los dos se encontraban de nuevo solos en el departamento. Sus miradas estaban clavadas en las del otro reflejando todo lo que querían...lo que deseaban. Ninguno decía una palabra al respecto el beso feroz que habían tenido minutos antes. El silencio se apoderó del departamento dejando solo que se escuchara la respiración y ambos y los sonidos de las calles de Nueva York. Las mejillas de Savannah seguían ardiendo y su boca tenía el sabor de Jared.
Joder, aunque tratase de negarlo, le gusto ese beso.
Ella desvió su mirada y se dirigió hasta la cocina. Inconscientemente abrió el refrigerador e hizo que observaba su interior. Eran más del mediodía y no había almorzado. Aunque no tenía muchas ganas de comer en aquel momento quiso buscar una manera de romper aquel incómodo silencio.
-¿Tienes hambre? -pregunto ella suavemente.
Jared no respondió y siguió observándola. Estaba en una especie de trance. El sonido de un chasquido de los dedos de ella hizo que saliera del trance y aclarara su garganta.
-Lo siento. ¿Decías algo? -pregunto pasándose una mano por su cabellera oscura.
-¿Tienes hambre? -repitió ella.
-No. Si quieres come tú. Yo no tengo nada de hambre.
-No te preocupes estamos iguales -suspiro fuertemente y cerro el refrigerador.
Otra vez el silencio domino el lugar y Savannah cogió la bolsa de la tienda de lencería que estaba cerca de la puerta. Jared apoyo los codos sobre la mesa de la cocina y observo la bolsa que ella tenía entre sus manos.
-¿La Senza? -Pregunto divertido. -No sabía que te gustaba esa tienda.
-No me gusta, Luisa me regalo algo. -su mirada se desvió al interior de la bolsa y negó con su cabeza al ver su contenido.
-Mis viejas relaciones usaban la ropa interior de La Senza. Me parecía extremadamente sexy -sonrio y lamio sus labios.
Ella en su mente se imagino usando la lencería regalada por su amiga y modelándola para Jared, mientras él estaba solo en bóxers observándola. Esperen. ¿Acaso estaba fantaseando con ponerse aquella lencería y mostrársela a Jared? Sin duda que ese beso la dejo aturdida. Sacudió su cabeza y saco aquellos pensamientos de ella.
-Creo que debería devolver esto -dijo ella levantando la bolsa y señalándola.
-¿Para qué? Quisiera verte usándolo. Estoy seguro que en ti se vería mejor que otra persona -sonrio pícaramente. Se acerco a ella y le susurro en el oído con una voz ronca- Además, no sabes cuánto te deseo en estos momentos.
Los ojos de ella se abrieron de par en par por la confesión de él y sintió que sus mejillas estaban a punto de explotar. Estaban más rosadas que nunca y nuevamente la fantasía que había tenido paso por su mente. ¿La deseaba? Sintió como una electricidad recorrió su cuerpo entero y se estremecía con su voz. Clavo su mirada en la de él, que estaba solo a centímetros de su rostro.
Después de unos segundos, Jared soltó una carcajada y dejo ver su perfecta dentadura.
-¡Tenias que ver tu cara! -exclamo aun riendo. - ¡Estabas de fotografía, enserio!
La cara de Savannah se volvió amargada y miro a Jared con una mirada asesina.
-No sabes cuánto quiero matarte en estos momentos. -dijo ella entre dientes.
-Ya vale, no tienes por qué molestarte.
Savannah apretó la bolsa en sus manos y camino hasta su habitación. Cerró la puerta de un golpe haciendo que se escuchara hasta en la cocina. Jared se sobresalto y temió que saliera después con un cuchillo o algo afilado y se lo clavara. Sin duda el era uno de los idiotas más grandes del mundo.
El se acerco a su puerta y se recostó en ella. En el otro lado se escuchaba los susurros de Savannah diciendo cosas como: "imbécil" "idi.ota" "patán".
-Aun puedo decir que la lencería de La Senza es sexy -dijo divertido desde el otro lado.
La puerta se abrió de repente e hizo que Jared cayera. Savannah lo miraba de modo amenazante y le lanzo la lencería en la cara.
-Si te parece sexy, entonces úsalo tú. -dijo fríamente ella. Y cerró la puerta haciendo que se golpeara en la cabeza.
-¡Amargada! -grito él y froto su cabeza. Observo la lencería de color negro y alzo una ceja. Sintió una punzada en su entrepierna al imaginarse a Savannah usándola. Dios santo. Estaba más que grave, como podía parecerle una mujer extremadamente fastidiosa. Pero al mismo tiempo extremadamente excitante. Sin duda alguna que él era un caso perdido.
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MULTIMEDIA: Savannah Foster
Esta novela NO es mía. Es adaptada, y le doy créditos a la verdadera autora por haber hecho una historia tan genial, porque la verdad a mi me fascino desde el primer instante en que lei el prologo.
Disfrutenla!
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My fake fiance.
UmorismoAgua y aceite se llevan mejor que Savannah Foster y Jared Hamilton que están sentados juntos en una boda e inmediatamente sienten un apasionado disgusto el uno por el otro. Savannah es una mujer sarcástica e inteligente con una tendencia a gastar to...
