Era de madrugada cuando había llegado a la ciudad, y no le importó irse a esa hora al departamento donde se estaban quedando Lía y su supuesto hijo.
Él tenía muchas preguntas y dudas ¿Cómo estar seguro que era su hijo? Ella se había ido hacía más de diez años, y sólo lo habían hecho unas cuatro o cinco veces esa noche.
Se le hacía imposible de creer.
Lía estaba sentada en el sillón de la sala, leyendo un libro, sin poder dormir, cuando escuchó que tocaban la puerta. Extrañada se puso de pie, y se fijó por la mirilla de quién se trataba.
Su respiración se detuvo por un momento, y sintió su corazón latir frenético dentro de su pecho. Era él, estaba allí, y no lucía para nada feliz.
—Sé que estás del otro lado de la puerta, abre.
Se estremeció por completo al escuchar su tono de voz molesto, y con temor le quitó el seguro a la puerta, antes de abrirla.
—Ketall.
—Quiero verlo.
—No es así como funciona esto, él está durmiendo ahora, y-
—No me interesa —le dijo haciéndola a un lado, para poder pasar.
—No, espera por favor, mañana cuando él esté despierto, lo conocerás.
—No voy a perder mi tiempo contigo una vez más, hazte a un lado —gruñó corriéndola, antes de dirigirse a la habitación de dónde provenía el aroma de aquel joven macho.
Abrió la puerta, ignorando a Lía, y vio entonces a un muchacho dormir plácidamente en la cama. Miró desconcertado al jovencito, y luego a la rubia.
—¿Esto es una broma?
—¿Qué?
—Es obvio que no tiene diez años, debe tener como mínimo catorce años el muchacho que está allí. ¿Qué intentas hacer, Lía? ¿Engañarme de nuevo?
—Sasha tiene diez años, sé que parece un muchacho mayor, pero es un niño, y es tu hijo —le dijo lágrimas en los ojos.
—Quiero una prueba de paternidad, quiero una ADN, no sé cómo funciona esto, pero quiero algo donde diga que es mi hijo.
—E-Está bien, no vine aquí buscando nada, sólo que él pudiera conocerte.
—Como sea —le dijo pasando por su lado, para dirigirse a la sala e irse.
—¿Eso es todo lo que dirás?
—Sí ¿Qué más quieres que diga?
—No eres el hombre que conocí —pronunció sintiendo iba a llorar.
—Oh ¿Y ahora te importa eso? Felicidades, esto es lo que tú me has hecho. ¿Te aplaudo? Odio a los humanos, y odio la maldita festividad en la que te conocí —masculló con rabia.
—¿Ma que pasa? ¿Qué es todo ese... Ruido? —murmuró aturdido la última palabra Sasha, al ver ese hombre serio en medio de la sala.
Ketall lo miró, y luego se giró para abrir la puerta y salir de ella.
—Sasha, no.
El jovencito no escuchó a su progenitora, y salió corriendo del departamento, encontrando a Ketall parado en frente del ascensor.
—Tú eras Ketall ¿Verdad?
—Vete con tu madre, muchacho.
—Eres mi padre —le dijo caminando hacia él—. Desde niño he soñado-
—No soy tu padre —lo interrumpió girándose para verlo—. Hasta que no se demuestre, no soy nada tuyo. Y no te hagas ilusiones de conocer quién es tu verdadero padre, quizás nunca lo hagas. Ha saber con cuanto estuvo.
—¡No hables así de mi mamá! —rugió—. Tú no tienes idea por las cosas que hemos pasado ¡Tú eras el adulto, no ella! —gruñó empujándolo—. Y tienes razón, ojalá no seas mi padre, eres una decepción, un asco de tipo... Y tan idealizado que ella te tenía, que me hizo creer que eras un tipo bueno, cuando la realidad es que no vales nada —pronunció en un tono lastimero, antes de girarse y entrar en el departamento.
Ketall miró la puerta, y luego el suelo... ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué le había dicho eso al muchacho? ¿Por qué lo había tratado de ese modo? ¿Por qué tanto desprecio?
...
Se que a muchas les costará entender la madurez de Sasha, ya que sólo tiene 10 años. Pero recuerden a Sashie, Kumi o Lelíz a su edad. Ellos llegan a la adolescencia y madurez antes ❤️💕
Pd: ¡Qué lindo ver a mis lectoras de siempre aquí conmigo! ¡No sé imagina cuanto las amo! Me llenan de emoción cuando veo sus votos o comentarios 😍❤️💕
(Y ya casi nadie queda aquí ahora...)
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Ketall
Short StoryHistoria corta, libro especial de la serie "Bestias" Inicio 11/02/20
