—Ketall, Semt te está buscando.
El azabache se giró y miró confundido al oficial que había ido a buscarlo.
—¿Qué pasó? —preguntó preocupado.
No por nada el muchacho dejaría su puesto en la ciudad para ir hasta la selva.
—No ha querido decirnos nada, dice que es confidencial y sólo tú puedes saberlo.
Y aquello sólo lo preocupó más. Se apresuró a llegar hasta el joven rubio, que lo estaba esperando en una de las oficinas del edificio.
—¿Qué ocurrió? ¿Asesinaron a alguien? ¿Alguno macho se salió de control?
—No, no, nada es de lo que puedas imaginar.
—Entonces habla ¿Qué ocurre?
—No sé cómo decírtelo, porque si a mí me dejó perplejo, tu quedarás en shock. Pero en serio, ese muchacho es muy parecido a ti.
—¿De qué hablas?
Semt respiró profundo, y luego miró a los ojos a Ketall.
—Tienes un hijo de diez años.
El azabache pestañeó y luego río.
—¿Qué? Pero que dices.
—La camarera, la humana, tiene un hijo tuyo. No sé cómo se conocieron, o como es posible, eso sólo tú y ella lo saben, pero tienen un hijo. El muchacho se llama Sasha, y en verdad se parece a ti.
Ketall lo observó desconcertado, y no dijo nada.
—Sabes que siempre te juego algunas bromas, pero ésta vez es verdad lo que te estoy diciendo, no jugaría con algo así. Ellos sólo tienen un permiso de seis semanas, y ya le quedan dos, antes de tener que irse. Ella lleva un mes buscándote, Ket.
—¿Y en dónde están?
—En la ciudad, quedándose en un hotel.
—¿Alguien más sabe de esto? —preguntó serio.
—No, nadie.
—Bien, que siga de este modo. Porque yo realmente no creo haber tenido un hijo con ella.
—Creeme, cuando lo veas cambiarás de opinión. Se parece mucho a ti, y tiene orejas como nosotros.
***
—En serio no me importa no conocerlo, ma. Antes cuando era más pequeño sí, porque veía a otros niños jugando con sus papás, pero ahora ya no.
—Y yo en serio lamento haberte privado de a tu padre —le dijo con pesar.
—Tuve al abuelo, y está bien, no me interesa.
—Tu papá es un hombre muy bueno, Sasha, ya lo verás cuando lo conozcas.
—Si fuese tan bueno como dices, él ya estaría aquí ¿No lo crees?
—Tal vez le ha costado asimilarlo, no debe ser fácil de procesar. De no vernos en diez años, a enterarse que tiene un hijo, no cualquiera reacciona bien a eso.
—Tú sólo tenías diecisiete mamá, eras muy joven ¿Cuántos años tenía él?
—Veinticinco.
—¿Veinticinco? ¡Era un degenerado! Casi diez años más grande que tú era, con razón la abuela estuvo tan enojada.
Lía suspiró y luego abrazó a su hijo, depositando un beso en su cabeza. Su madre se había puesto furiosa, hasta el punto de querer obligarla a abortar.
Había sido su padre quien la había apoyado y ayudado con su bebé. Lía tenía muchos miedos, pero quitarse al niño no había sido jamás una opción.
Y ni hablar cuando su progenitor conoció a Sasha, se había transformado en la luz de sus ojos. Amaba al muchacho como a su propio hijo.
...
Lamento demorarme 💔😢 pero me quedé sin batería y luego me puse a cocinar ❤️
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Ketall
Short StoryHistoria corta, libro especial de la serie "Bestias" Inicio 11/02/20
