No sabía si ella iba a llegar, si lo iba a engañar una vez más, pero allí estaba Ketall, esperándola en el bar donde habían acordado encontrarse.
Iban a ser las ocho, y él estaba por terminar su taza de café, cuando la vio entrar, llevando un vestido blanco de unos centímetros por encima de sus rodillas, cuello en v, y hombros al descubierto.
La rubia se acercó a él, y sin decir nada, simplemente lo saludó con un suave beso sobre sus labios, que él intensificó al tomarla de la nuca y hacerla abrir la boca.
Y no se sorprendió cuando ella le correspondió del mismo modo... No por nada habían elegido un vestido "fácil de quitar" al parecer.
—¿Qué quieres hacer entonces? —le inquirió a escasos centímetros de sus labios, sintiendo como su aliento a café, se mezclaba con el de ella a menta.
—Todo.
La miró a los ojos y ella le sonrió, volviéndolo a besar.
***
La primera vez había sido fuerte, ambos deseaban volver a estar juntos, sentirse uno. Ambos estaban deseosos por volver a tener sexo.
Ya para la segunda, y con el frenesí un poco más calmado, habían sido un poco más "suaves", volviendo a reencontrarse, lleno de caricias y besos, y palabras de cariño.
Pero obvio que ninguno de los dos quería detenerse, y Lía debía volver con su hijo, no estaba bien haberle mentido para poder acostarse con Ketall.
Y ya llevaba horas con él.
Lo miró, él estaba con los ojos cerrados y la respiración tranquila, y suavemente quitó su brazo que pasaba por encima del pecho de ella, para sentarse en la cama.
—¿Qué haces? —le inquirió en un tono ronco, estremeciéndola.
—Debo volver a mi casa, Sasha está solo.
Se sentó en la cama, y luego se abrazó a ella, pasando sus brazos por la cintura de la rubia.
—No te irás esta vez ¿Verdad?
—No puedo prometerte eso.
—No lo hagas, por favor —le pidió en un tono bajo, acercándola a él, escondiendo su rostro en la espalda de ella—. Ya no me dejes, Lía.
—Lo único que quiero es que Sasha esté bien.
—Y puede estarlo aquí, con jóvenes de su edad, que están pasando por los mismos cambios que él.
—No lo sé.
Repartió suaves besos por al espalda de ella, subiendo hacia su cuello, y luego la tomó del rostro, para girarla y besar su boca, descendiendo una de sus manos por el vientre de ella, hasta su intimidad.
Acarició suavemente entre sus labios, con sus dedos índice y medio, y Lía jadeó contra su boca, al sentir que la penetraba.
—D-Debo irme.
—Déjame tener una última vez conmigo —le pidió besándola, entre besos cortos—. Quiero soñar toda la noche contigo.
***
De casi las ocho que se había ido de su casa, Lía había regresado pasada las dos de la madrugada a su hogar, encontrando que Sasha estaba bien, pero durmiendo ya.
Y era sorprenderte, ya que el jovencito siempre se quedaba hasta tarde jugando en línea.
Luego de tomar una larga ducha, fue a la habitación de su hijo, para comprobar que estuviera bien. Era algo que hacía todas las noches, hacía diez años.
Se sentaba cerca de su cama, antes cuna, y observaba su pecho, su respiración, su carita pacífica y expresión tranquila.
Lía le acarició suavemente el cabello, la frente, antes de depositar un suave beso en una de sus mejillas.
—Te amo tanto, hijo. Sé que muchas veces no soy la mamá que esperas, que me equivoco, que hubieras deseado otra vida, pero yo no te culpo de nada a ti. Eres lo más hermoso que me pasó, y no cambiaría en nada el pasado. Decidí tenerte, y lo seguiría haciendo una y mil veces, porque tú vales más que cualquier cosa material en esta vida.
Se acostó a su lado, y lo abrazó a ella, recibiendo el abrazo del muchachito, acariciándole suavemente la espalda.
—Ma ¿Qué hora es? —preguntó adormilado, acomodándose.
—Muy tarde, cariño —sonrió.
Sí, siempre sería su bebé, aunque ya fuera igual de alto que ella.
.
..
Éste capítulo no formaba parte de la historia ❤️ el próximo es el final.
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Ketall
Kısa HikayeHistoria corta, libro especial de la serie "Bestias" Inicio 11/02/20
