Erick Colón
Lo primero que hago al despertar es escribirle a mi amigo. Creo que es lo más importante de hoy.
Richuki:
>Hey hermano, ¿cuál fue tu decisión?
Yo:
>Rich... lamento mucho todo, pero... no nos veremos por ¿años? Supongo.
>Debo agradecerte todo lo que hiciste por mí, por ser ese amigo incondicional, y siempre aguantar todo el mambo en el que vivo.
Richuki:
>No, no, no me podés hacer esto, Erick.
Pero como tal amigo, acepto, con enojo y mucho, tu decisión. ¿Por qué te vas? :( :( :(
Yo:
>¿Cali y el Dandee, con Tini?
Richuki:
>Erick, ¿estás bien?
Yo:
Solo bromeaba, porque en la canción de ellos dice tu pregunta.
Richuki:
>No estoy para bromas.
>¿Salimos esta noche? Tenemos que despedirnos a lo grande, en una fiesta.
Yo:
>Bien. Nos vemos a las 21:00, pasa por mí.
___
-Erick, tienes tu desayuno listo -dice Amalia mientras me llama desde la cocina.
-Gracias.
-Sabes -se sienta a mi lado, acomodando la servilleta sobre sus piernas-, me alegra la decisión que tomaste.
-Eso me alegra -sonrío leve, recordando el maratón de películas de ayer-. Gran maratón, ¿no?
-Sí, me encantó, fue genial.
-Amalia...
-Dime.
-¿Puedo salir hoy? -pregunto, aún ya conociendo la respuesta.
-Ay pequeño... sabes que tu padre no me deja aceptar eso.
-Está bien, lo entiendo. Ya me he acostumbrado a los "no".
-Lo lamento -dice, levantándose de la silla.
-No hay problema.
Al terminar, me retiro a la sala contigua a mi cuarto, mi pequeño refugio para leer. Es la segunda sala con balcón de toda la casa. Salgo y observo el mundo afuera, prestando atención a cada detalle: el viento moviendo las hojas, el sol reflejándose en los cristales, los autos que pasan lejos... me calma.
-Hey bro! ¿Qué onda? -dice Richard al atender la llamada.
-Aquí, mirando el posible escape para hoy de noche.
-¡Genial! ¿Cómo será?
-A las 20:00 me iré a dormir con el pretexto de sentirme mal.
-Es raro, tú nunca te enfermas.
-Lo sé, por eso será que me siento mal... sentimentalmente.
-Buena jugada.
Regreso a mi cuarto, cierro la puerta, me visto. Camisa negra, jeans negros. Mi corazón late más rápido de lo normal. Es hora de saltar al balcón, la distancia es corta, pero cada movimiento me provoca adrenalina.
¡Perfecto! Llego bien. Ahora toca el árbol.
-Ay, maldita sea -suelto al caer al suelo.
Esquivo todas las cámaras y corro hacia la casa de los Lodge. Al estar a un metro, camino con calma, intentando parecer natural.
-¡Hey amigo! Pudiste.
-Sí, por suerte. -respondo.
Llegamos a la fiesta. La casa es enorme, de dos pisos. La música retumba desde la sala principal; la cocina, inmensa, está llena de comida; mesas en las esquinas rodean la pista. Arriba, tres cuartos, dos balcones, tres baños... y todo un mundo por explorar.
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El ruido del amor - Joerick
FanfictionErick nunca pensó que alguien pudiera desordenarle la vida con una simple sonrisa. Había aprendido a vivir entre reglas, horarios y silencios impuestos, hasta que conoció a Joel, el tipo que le enseñó a mirar el mundo con otros ojos. Pero amar no si...
