18

322 20 2
                                        

Erick Colón

Esa llamada de Joey de ayer me dejó hecho polvo... completamente mal. No puedo dejar de pensar en su voz, en cómo sonó preocupada, y en todo lo que decidió hacer por mí.

-Hoy mismo podrás irte a casa -me dice Rich, con los ojos cargados de preocupación.

-¿Y cómo será todo ahora? -pregunto, sintiendo un nudo en la garganta.

-Tu padre quiere que vivas con él.

-No quiero. -La palabra se me escapa sin pensar.

Rich suspira, comprendiendo sin juzgar.

-Lo sabemos. Joel arregló todo antes de irse.

-¿Cómo?

-Te dejaré hablar con alguien que está afuera de la sala.

Rich sale y segundos después entra una mujer mayor. Me quedo helado. Es idéntica a mi madre.

-Hola, Erick. Soy Josefina, tu tía, hermana de tu madre.

Mi pecho se aprieta. ¿Qué hace aquí?

-Tu madre se fue hace mucho, y tu padre nos separó por completo. Yo quise traerla de nuevo a casa, pero no pude. No sabía incluso que estaba embarazada, pero cuando me enteré, luego de su muerte. Te busqué durante años, hasta que Joel me encontró. Ahora estoy aquí por ti. Viviremos en este país con tu primo, tu prima de tres años y mi esposo.

Me tiemblan las manos. No sabía nada de esto. No sabía que había alguien que realmente se preocuparía por mí.

-Pude conseguir la custodia a tu favor, pero sólo se concretará si firmas -dice con suavidad.

-Lo haré. -No hay dudas en mi voz, aunque mi corazón late con fuerza.

-Sé que nuestro vínculo demorará en formarse. Pero no dudes que nuestra familia, de la que tú formas parte, está aquí y te ha esperado hace mucho. -dice, y me sonríe con dulzura-. Tu padre, después que firme, no tendrá ningún derecho sobre ti. Además, falta poco para que cumplas tu mayoría.

-Él dejó de ser mi padre cuando me secuestraron... cuando su culpa provocó la muerte de mi mamá. No hay vuelta atrás.

-Lo siento tanto, Erick. Lamento todo lo que has pasado.

-Está bien... Pero quiero vivir solo, independizarme, trabajar en paz, lejos de todo. Iré a visitarlos, sí, pero necesito mi espacio. -Siento cómo algo en mi pecho se rompe y se reconstruye al mismo tiempo.

-Está bien. Pagaré tu apartamento, pero debe estar a nombre de alguien mayor.

Es un alivio extraño, sentir que por fin puedo elegir mi vida.

Horas después, camino hacia la casa de Lucas. Sé que Joel no está allí, pero necesito recoger mis cosas. Afuera, mi familia materna me espera en el auto.

Al entrar, un dolor intenso me aprieta el pecho. Cada rincón me recuerda momentos felices... momentos que ahora parecen imposibles de revivir. Subo a mi cuarto, hago mi maleta y, al salir, mi mirada se detiene en la puerta del cuarto de Joel.

No puedo evitarlo. Entro. Todo está ordenado, limpio... y hay un sobre sobre la cama. Lo tomo con manos temblorosas.

"De: Joel Pimentel
Para: Erick Colón

Hola, pequeñín, si estás leyendo esto es porque entraste al que era mi cuarto. Quiero decirte que siempre serás una de las mejores personas que pasaron por mi vida, y espero poder verte nuevamente algún día. Ya sea solo o con alguien más, deseo que seas feliz y que disfrutes de tu vida.

Sabes que Jay y yo te extrañaremos mucho, y nunca te olvidaremos. Te dejo la llave de un departamento mío; quiero que vivas allí tus momentos tristes y también los felices. Que sea un lugar tuyo, donde mis canciones te acompañen, aunque yo no esté físicamente.

Te quiero mi pequeñín. Cuídate mucho, canta, disfruta de tu familia y vive."

Agarro la carta y la llave, las guardo en mi bolsillo, y no puedo evitar que las lágrimas caigan. Bajo las escaleras, miro la casa una última vez, y en la cocina, un segundo papel.

"De: Joel Pimentel
Para: Erick Colón

Pequeñín, en esta cocina compartimos desayunos y charlas que nunca olvidaré. Te dejé dos cosas en la heladera, espero que las disfrutes."

El papel está húmedo, parece que lloró mientras lo escribía. Mi corazón se estruja. Abro la heladera: panqueques, jugo de naranja... y en el congelador, helado de menta granizada. "Disfrútalo, bebé :)".

Salgo con mis cosas, llevo lo que Joel me dejó.

-¿Preguntar si estás bien? Es absurdo, ¿No?

-Sí, llévame a esta dirección -digo, mostrando el papel con la dirección del departamento que Joel me dio.

Al llegar, me despido de mi familia. Subo al piso 10, abro la puerta del departamento. La luz entra por la ventana, y todo es acogedor: cama, sillón, televisión, cocina. Una guitarra sobre la mesa con un papel:

"Mi primera guitarra. Con ella descubrí que tocar y cantar se convertiría en algo que amo. Como levantarme y verte ahí... otra de las cosas que comencé amar".

¿Por qué me hace esto? ¿Por qué me deja todo y a la vez se va?

Me siento en la cama. Tomo papel, lápiz y la guitarra. Las notas fluyen, y escribo:

"Aún tengo en mis recuerdos
La noche en que te conocí
No sabía que te volverías todo para mí...

Todo pasó como lo imaginaba
Fue como el sueño que tanto esperaba
Lo que buscaba yo algún día tener, en ti, yo lo encontraba...

Y de repente todo se nubló
Mi mundo se apagó y ya no estabas tú
De qué me sirve hacerte esta canción
Si el destino ya nos separó..."

Cuando termino, la guitarra queda a un lado. El silencio del departamento pesa, como un recordatorio de su ausencia. El tiempo se arrastra, y solo puedo pensar: ¿qué hago ahora? ¿Cómo sigo sin él?

Me pongo a ordenar el departamento, limpiar, darme un baño. Luego escribo a mi primo, a mis amigos, y a Amalia, que siempre estuvo ahí, incluso cuando todo parecía perdido.

Pero en mi corazón, el vacío que dejó Joel es profundo. Cada objeto, cada carta, cada nota de guitarra... me recuerda que el amor puede ser a la vez el regalo más hermoso y la herida más grande.

____________________ ● ______________________

¿Que les parece? :)

Editado.

El ruido del amor - JoerickHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora