Erick Colón
"El mayor problema de la comunicación es que no escuchamos para entender, escuchamos para contestar."
No sé de quién es esta frase, pero tiene toda la razón.
Son cosas que pasan, y a veces ni siquiera nos damos cuenta. :)
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...
Por suerte, cuando desperté, Joel ya no estaba a mi lado. Y fue lo mejor que me pudo haber pasado.
Porque ayer al dormir en la misma habitación, en la misma cama, estando tan cerca. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Me gustó, pero al mismo tiempo no... o no debería gustarme.
No puedo permitirme sentir algo así, no por él.
Me levanto, me visto con unos jeans, una remera simple, encima una sudadera —porque el frío está insoportable— y mis Converse.
Camino hacia la cocina y ahí está, apoyado en la mesada, con la mirada perdida.
—Buen día.
—Buenos días, Erick.
Su voz suena tranquila, pero algo en su expresión no encaja.
Hay un brillo apagado en sus ojos, como si hubiera pasado la noche sin dormir.
Prefiero no preguntar, no todavía.
—¿Qué quieres para desayunar? —pregunta mientras abre un cajón buscando algo.
—Cualquier cosa me va bien.
—Panqueques. ¿Con jugo de naranja o café?
—Un jugo de naranja.
Sirve todo en silencio. Deja mi plato sobre la mesa y vuelve a la cocina para preparar más panqueques. El aroma dulce llena el ambiente, pero él no dice una palabra.
Sus movimientos son lentos, casi mecánicos.
—¿Está todo bien? —pregunto, con cuidado.
—¿Por qué lo dices?
—¿No puedo preguntar?
—Estoy bien.
Miente. Y se nota.
Pero si no quiere contarlo, no soy nadie para forzarlo.
Al terminar de desayunar, me ofrezco a limpiar todo. Después arreglo mi cuarto, me cambio la ropa de cama, y me tiro en el sillón de la sala a ver una película, pero Joel no aparece en ningún momento.
Es como si hubiera desaparecido.
Pongo pausa, suspiro, y empiezo a recorrer la casa.
Primer piso: nada.
Subo al segundo. Golpeo la puerta de su habitación. Silencio.
Abro, pero no está.
Bajo otra vez y miro por la ventana del fondo.
Ahí está.
Sentado en la hamaca, mirando al suelo.
El viento mueve apenas la tela, y él no reacciona.
Recuerdo que Lucas me había dicho que cuando Joel era chico pasaba horas ahí.
Salgo despacio, cruzo el jardín y me detengo a su lado.
—¿Qué te pasa? —pregunto, tomando aire.
—Nada, Erick.
—A veces es bueno desahogarse con alguien. Capaz no soy la persona indicada, pero en este momento no hay nadie más.
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El ruido del amor - Joerick
FanfictionErick nunca pensó que alguien pudiera desordenarle la vida con una simple sonrisa. Había aprendido a vivir entre reglas, horarios y silencios impuestos, hasta que conoció a Joel, el tipo que le enseñó a mirar el mundo con otros ojos. Pero amar no si...
