9

394 23 9
                                        

Erick Colón

Despierto no por la alarma, sino porque me están moviendo.

—¿Mmm?

—Erick, ¿recuerdas que iríamos a la clínica con mi madre?

—Oh, sí. —respondo sentándome rápido— ¿Qué hora es?

—Las diez. A mediodía debemos estar en la clínica para pasar a buscarlas.

—Perfecto. Me daré un baño y luego bajo a desayunar.

—Bien, ya lo estoy terminando.

Cuando Joel sale del cuarto, me levanto, agarro ropa y me doy un baño. En menos de veinte minutos estoy listo y tomo mi celular de la mesita.

—Hoy toca: huevos revueltos con jamón y queso, café, jugo de naranja y tostadas. —comenta Joel al verme entrar a la cocina.

—¡Qué rico! —sonrío agradecido.

Comemos y hablamos de cosas triviales, como dos amigos despreocupados. Pero siento que Joel finge; debe estar nervioso por lo que le dirán a su madre, y me preocupa no ser bueno dando ánimos.

—¿En qué piensas?

—En ti.

—¿En algo bueno?

—Sí…

—Entonces me parece bien. —asiente, sonriente.

Después de un silencio largo, le pregunto:

—¿Cuántas parejas tuviste?

Joel se ríe ligeramente:

—He salido con varias, nada serio. No es que no quiera estar en pareja… es miedo.

—Te entiendo.

—Yo también he cometido errores por miedo, decisiones de las que me arrepiento y que afectaron a otros… pero no me arrepiento de conocerte. Me haces sentir algo que no sentía hace años, y te lo agradezco.

—Me alegra…

—Vamos? —pregunta tras unos segundos.

—Sí.

Durante el camino hablamos de cosas triviales. Joel atiende algunas llamadas, aunque su expresión delata nerviosismo.

Llegamos frente a la casa de su madre. Joel saluda alegre:

—¡Ma, Nat!

—¡Ha venido Erick! —Patricia sonríe— Qué bueno que estés aquí.

—Natalia, te presento a Erick. —Joel nos señala— Erick, mi hermana Natalia.

—¡Hola! Me han hablado muy bien de ti…

—Un gusto conocerte.

—¡Ay! Eres muy lindo, debía decirlo.

—Gracias, Natalia. —sonrío.

Joel abre la puerta para su madre y hermana, y yo me siento atrás. Patricia adelante, Natalia a mi lado.

—Dime, Erick, ¿cuántos años tienes?

—Tengo 17, casi 18. ¿Y vos?

—28, ya estoy vieja.

—Pareces de menos —comento,
sorprendido.

—Me encanta que me digan eso —sonríe.

Cinco minutos después, Patricia entra a la sala donde la van a atender.

—Iré a buscar café, ¿quieren?

—No, gracias. —respondo.

Joel solo mueve la cabeza, nervioso.

El ruido del amor - JoerickHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora