Erick Colón
Me levanto sin twittear nada, algo raro en mí. Siempre escribo algo al despertar, aunque sea una frase tonta. Miro el reloj de mi cuarto: las diez en punto. A esta hora normalmente tendría clase de esgrima, pero ya terminé el curso. En un mes comienzo de nuevo.
Bajo hacia la cocina con el cabello revuelto y los ojos todavía algo dormidos. Joel está ahí, sentado, el café frente a él, mirándome con esa seriedad que no suele mostrar.
Su mirada me atraviesa, y sé al instante que algo anda mal.
—Nadie dice que tengas que estar conmigo —dice con voz firme, sin apartar la vista—. Puedes alejarte.
Me freno, confundido.
—¿De qué hablas? —pregunto, frunciendo el ceño.
—“Quiero alejarme pero no puedo...”. —repite mis palabras con ironía—. Nada te detiene, rey.
Mi tuit. Lo ha visto.
Trago saliva, intentando no parecer nervioso.
—No es como lo interpretas —digo.
—Ah, ¿no? ¿Y cómo es entonces? —su tono se vuelve más cortante.
—No entiendes nada, Joel.
—¡Entonces explícamelo! —me grita, golpeando suavemente la mesa con la palma.
El nudo en mi garganta se aprieta.
—¡Nunca me gustó un chico! Nunca. Nunca sentí algo así por nadie. No sé cómo manejarlo. No soy como vos, Joel. Tú eres libre, yo… no lo soy. Y no es fácil para mí.
Por un instante hay silencio. Solo el tic-tac del reloj y mi respiración agitada.
—Entonces aléjate de mí —dice al fin.
Me quedo helado.
¿Así de simple? ¿Eso quiere?
—Eres tan comprensivo —suelto con amargura, dándome media vuelta hacia la puerta.
—No es eso, Erick. —Su voz se suaviza—. Hace mucho que no sentía algo fuerte por alguien, y tú llegas… y me haces enloquecer. Para bien.
Sus palabras me detienen, aunque no me gire.
—¿Sí? Pero si tú sales con todo el mundo.
—No te dejes llevar por los rumores —responde con una sonrisa triste—. Hubo un tiempo que sí, salí con varias personas. Pero hace mucho no lo hago. Ya hace tiempo no me interesa esa vida.
Siento el pecho apretarse.
—Igual puedes hacer lo que quieras —respondo, sin mirarlo.
—Erick, no quiero. Te quiero a ti. Pero sé que no será fácil.
Esa frase me deja en silencio.
Te quiero a ti.
Se me repite una y otra vez en la cabeza, como un eco que no sé si me asusta o me calma.
—Ok… lo siento —susurro, bajando la mirada—. Solo quiero conocerte más, pasar más tiempo contigo, entender qué es realmente esto que siento. Pero tengo miedo.
Joel asiente despacio.
—Está bien, Erick. Solo quiero que seas sincero.
—Es que me da miedo, eso es todo.
—Lo comprendo perfectamente. Sé que no es fácil. —Su voz vuelve a ser cálida, tranquila—. Dime, ¿qué quieres hacer?
—No lo sé…
—Cuando tengas tu respuesta —dice él, cruzando los brazos sobre la mesa—, ya sea si quieres intentar conocernos, ser amigos y ver qué pasa… o si prefieres alejarte, solo avísame.
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El ruido del amor - Joerick
FanfictionErick nunca pensó que alguien pudiera desordenarle la vida con una simple sonrisa. Había aprendido a vivir entre reglas, horarios y silencios impuestos, hasta que conoció a Joel, el tipo que le enseñó a mirar el mundo con otros ojos. Pero amar no si...
