Erick Colón
Despierto con Jay lamiéndome la cara.
—Che, ¿qué hacés? —digo entre risas, acariciándole la cabeza—. ¿Quién es el perro más lindo? Sí, vos.
—¿Y quién es el chico más lindo? —responde Joel desde la puerta, sosteniendo una bandeja con desayuno.
—Vos —le digo, sonriendo, todavía medio dormido.
—No, vos, mi pequeño. Siéntate, que traje desayuno.
Obedezco, un poco sorprendido por la ternura de su gesto. La bandeja tiene café, pan tostado, fruta. Todo parece hecho con cuidado.
—¿Entonces cumplirás la prenda? —pregunto, bromeando.
—Y aquí estoy —responde con serenidad—. No me molesta, es para vos.
—Igual, un día lo preparo yo. No te preocupes.
—O juntos.
—Me gusta.
—A mí me gustás vos —dice tan bajo que casi no lo escucho.
Mi corazón da un salto.
—¿Qué dijiste? —pregunto, fingiendo que no entendí, porque el miedo me gana.
Él sonríe, ladeando un poco la cabeza.
—Que me gusta cuando cantás. ¿Me cantarías algo?
—Sí, claro. ¿Podés alcanzarme la guitarra?
—Ya vengo.
Vuelve enseguida con esa sonrisa suya, la que ilumina todo. Me la entrega con cuidado, como si fuera algo más que una guitarra.
—¿Qué prefieres? —pregunto, afinando un poco.
—A vos. Pero no hablábamos de eso, ¿no?
Río, intentando disimular los nervios.
—No. —suelto una risita—. Puede igual que ese momento esté más cerca de lo que pensás.
Él me mira, curioso, con los ojos brillando.
—¿Ah, sí?
—Sí. Ahora decime, ¿algún cantante en especial?
—Esperaré con ansias ese momento —dice, sonriendo de costado—. Canta una de Camilo Echeverry.
—¡Me gusta!
Tomo aire y comienzo a tocar:
“Tengo tantas ganas, ay, de besarte en las mañanas,
justo cuando te levantás..."
Cuando termino, Joel me observa en silencio. Tiene los ojos suaves, una mezcla de ternura y orgullo.
—Eres tan perfecto —murmura.
—Joey, no exageres.
—Es en serio… ¿puedo besarte?
—Estoy esperando que lo hagas.
Se acerca despacio, y el beso llega como si el mundo se quedara quieto. Calmo, sincero, lleno de esa electricidad que te hace olvidar todo lo demás.
Después de esos besos de buenos días, terminamos el desayuno y nos pusimos a limpiar. Todo parecía tan tranquilo, tan normal... hasta que un golpe seco retumbó en la entrada.
El ruido me heló la sangre.
—¡Al piso, los dos! —grita una voz.
Joel reacciona antes que yo, se coloca delante para cubrirme. Cuatro hombres con máscaras y armas irrumpen en la cabaña.
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El ruido del amor - Joerick
FanfictionErick nunca pensó que alguien pudiera desordenarle la vida con una simple sonrisa. Había aprendido a vivir entre reglas, horarios y silencios impuestos, hasta que conoció a Joel, el tipo que le enseñó a mirar el mundo con otros ojos. Pero amar no si...
