Joel Pimentel
Martes. Los días habían pasado rapidísimo. Me encantó que mi madre y mi hermana vinieran antes: esos días dormí abrazado a Erick, vimos películas acostados en su cama, hablamos de cosas pequeñas y grandes, y lo mejor de todo fue poder disfrutar de su carita cerca de la mía tantas veces.
-Me robas toda la cama -le reprocho en broma.
-Mala suerte, es mi cama.
-¿Así tratas a tus invitados?
-Ok, ok, ven más para aquí.
-Así me gusta -susurro, sonriendo.
-¿Tú tiras fuegos artificiales? -me pregunta de repente, con curiosidad en los ojos.
-No, tengo un perro y sé lo horrible que puede ser para ellos... y para los niños con autismo.
-Me parece bien. Yo tampoco lo hago. Pero me gusta tirar linternas voladoras, quedan hermosas.
-En este barrio, todos tiran de esas y verás lo bonito que se ve. -comento.
-¿En serio? Donde yo vivía casi nadie lo hacía. Necesito que sea de noche para verlo.
-Te aseguro que te encantará.
-No lo dudo.
-¿Vamos a desayunar? -pregunto.
-Quiero seguir acostado, descansando un rato más.
-Eres un vago, Erickin.
-Mmm, no, no... estás equivocado.
-Iré a preparar el desayuno -me levanto y me pongo una camiseta-. Te lo traigo a la cama.
-¿En serio? -pregunta, con la cara iluminada de alegría.
-Sí, pequeñín.
-Hablando de "pequeñín", dile a Jay que venga.
-Ah, sí, porque entenderá. -digo, soltando una risita.
-Obvio que entiende.
-Erick...
-¡En serio! Dile "anda con Erick" y sabrá de qué hablas.
-Si, claro.
-¿Quieres apostar algo?
-Sí, amo las apuestas.
-Lástima que la perderás.
-¿Qué apostamos? -pregunto con una sonrisa traviesa.
-Como iremos a un lugar frío, quiero que todos esos días tú prepares el desayuno y me lo traigas a la cama, para mirar películas juntos.
-¿Qué? ¿En serio?
-Sí -responde sonriéndome con esa seguridad que me derrite.
-Ok... yo quiero un beso tuyo.
-¿Qué? -responde con los ojos abiertos como platos.
Necesito besarlo.
-Sí, un beso.
-Ok, total ganaré yo -dice restándole importancia, aunque puedo notar que también le late un poco más rápido el corazón.
Ya vestido, salgo del cuarto y voy a la cocina, donde encuentro a mi madre, hermana y tío.
-Joelito, saldremos a hacer compras de los regalos.
-¿Irán los tres?
-Sí, siempre dejamos todo para último momento.
ESTÁS LEYENDO
El ruido del amor - Joerick
FanficErick nunca pensó que alguien pudiera desordenarle la vida con una simple sonrisa. Había aprendido a vivir entre reglas, horarios y silencios impuestos, hasta que conoció a Joel, el tipo que le enseñó a mirar el mundo con otros ojos. Pero amar no si...
