Regresa

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Estaba inconsciente, o en el borde de la conciencia y el desmayo. Apesar de la oscuridad que lo rodeaba, aun era capaz de escuchar lo que sucedía a su alrededor, por lo menos en los últimos minutos.

- Desearía haber llegado antes- Continuaba sumergido en la oscuridad, pero la voz se escuchaba cada vez más clara- Me gustaría poder haberlo detenido...- Sintió una leve caricia por su rostro- Platita...- Se esforzó en abrir los ojos y se encontró con un rostro conocido delante de el, parecía feliz de verlo despertar.

- ¿Nueva España..?- Tan rápido como dijo eso, el brillo en su cara se apagó.

- No, soy Virrey- Suspiro y se acomodó en la silla junto a la cama.

- Lo siento...- Giro su cabeza y entre cerro los ojos, era cierto, su cabello era marron oscuro y no negro.

- Descuida- dijo Virrey.

- ¿Cuanto tiempo llevo durmiendo?- Rio de plata se llevo la mano a la cabeza, sentia un zumbido desagradable.

- Alrededor de un día y medio- Tomo el sombrero que había dejado sobre la mesa de noche y se lo puso tranquilamente.- ¿Que tanto recuerdas?-

- Yo...- Cerro sus ojos haciendo memoria- Recuerdo estar en el sótano y...- Abrio los ojos y se sento de golpe- ¡Nueva España!-

Un dolor punzante le golpeo la cabeza, solto un gemido de dolor cubriendo la zona afectada.

- Acabas de despertar y el golpe fue muy duro. Descansa otro rato- Virrey lo hizo volver a recostarse.

- Pero... Nueva España ¿como esta?- Tomo del brazo a Virrey, viéndolo directamente a los ojos.

- El... esta en una de las habitaciones en el sótano- Río de plata apreto mas su agarre y su rostro se tornó mas preocupado- Aun no lo he visto, pero creo que esta bien- No pareció convencer a Rio de plata.- Escucha, entiendo tu preocupación por Nueva España, pero te pido que entiendas la mia también- Lo soltó y miro hacia otro lado.

- Quiero ir a verlo...- bufo

- Si te descubre España, te castigara también- Acercó su mano a la cara de Río de plata, tratando de acariciar su mejilla.

- Valdra la pena- Se movió, rechazando el roce.

- Jaja...- Apesar de reir, su voz sono algo triste- enserio te gusta mucho, te preocupas tanto por el... yo también- Río de plata se giró para verlo, su cabeza se lleno con demasiadas preguntas.

- Agh ¿Cuánto harem tiene Nueva España?- Se cubrió la cara avergonzado.

- ¡Ah! No es por el...- Le sonrió en un intento de tranquilizarlo- Es por... alguien mas- Quito lentamente una de las manos de Río de plata, descubriendo su cara.

- Pues...- Le regreso la mirada y luego sonrió cerrando los ojos- Ambos tenemos la mala suerte de habernos enamorado de dos idiotas que se lastiman a cada rato-

- Pff si...- Se contuvo la risa- Asi es...- Incluso si quisiera contarle sobre que sus sentimientos iban dirigidos hacia el, no ganaría nada; además de un corazón todavía mas roto. - Ire a buscar a Panamá, dijo que quería hablar contigo-

Salio de la habitación mordiendo sus labios, se dirigió hacia las habitaciones de las mujeres. En todo momento mantuvo la sonrisa tranquila que le caracterizaba, pero sus ojos estaban tristes.

Desde siempre tubo sus sospechas sobre los sentimientos que el celeste tenía por Nueva España y se guardó todo cuando el también comenzó a desarrollar sentimientos por Río de plata, al final jamas seria correspondido.

Toco la puerta de Panamá, peor no contestó nadie. "Si no esta aquí, estara con Colombia" Camino por el pasillo silbando intentando animarse un poco.

- Río de plata despertó- Abrio la puerta de la habitación de Colombia. La dupla de los chismes se levantó como resorte y corrio fuera del cuarto.

Dio media vuelta y salió al patio trasero de la casa, necesitaba aire.

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Nada mas entrar en la habitación Panamá bombardeó a Rio de plata con agradecimientos y disculpas.

- ¡Por mi culpa tu y Nueva España terminaron así!- La chica de cabello azul y rojo apretaba la mano del celeste mientras derramaba lágrimas- Me defendiste de los golpes, te lo agradezco tanto, pero mira lo que te pasó- continuó llorando.

- O...oye tranquila, ya paso- Trataba de tranquilizarla como podia, pero era prácticamente imposible hacer que dejara de llorar- Fue mi decisión ponerme en medio y ya no estoy tan mal...- la situación era demasiado cómica, Colombia contenía su risa tanto como podía. - Solo me preocupan mis deberes...-

- No te preocupes por tus deberes en la casa- Se limpió los ojos con las mangas de su vestido- Yo las haré por ti mientras te recuperas-

Río de plata continuó siendo bombardeado por preguntas durante los siguientes minutos, hasta que consiguió tranquilizar a Panamá convenciendo la de que estaba bien y de que ella debería ir a dormir.

- Esto fue divertido- Colombia se quedo con Río de plata- ¡Pero tu!- puso sus brazos en jarra y le señaló con el dedo- ¿Que te pasó? ¡¿eh!? De pronto te dio un gompe de heroísmo ¿o que?-

- ¡No lo se! Ni siquiera me di cuenta y ya estaba recibiendo la bofetada de España- Miro las sabanas mientras jugaba nervioso con sus manos.

- ¡Y no solo fue una vez! También allá abajo durante el castigo- Se cruzó de brazos.- Jamas habías hecho algo parecido antes-

- Lo se pero... tu viste como lo estaba golpeando- se llevo una de las manos a la boca- Si continuaba así, posiblemente lo habría...-

- Si lo se...- Colombia aprovechó la silla junto a la cama y se sentó- También tenía miedo.-

- De solo pensar que eso pudiera ser posible, me dan náuseas- trago saliva reviviendo todo lo que paso esa noche- Quiero ir a verlo...-

- No puedes- Dijo Colombia- sabes que esta prohibido hasta que termine su castigo-

- Aunque asi quiero verlo-

- ¿Y que vas a hacer?- sonrió de lado- Iras a escondidas en medio de...- Vio un pequeño brillo en los ojos del celeste- No, es una estupidez.-

- Pero podría ir a verlo- Le regresó la sonrisa-

- Te estás desatando- Colombia se puso de pie, riendo- ya de una vez y dale un beso-

- No sería mala idea- Ambos empezaron a reir.

DESCARTANDO PRETENDIENTES Donde viven las historias. Descúbrelo ahora