¿Egoísta o Amable?

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Durante la noche, el sótano se hacía aun mas frio y oscuro, la pequeña ventana protegida por barrotes dejaba ver el cielo nocturno, las estrellas brindaban una pisca de luz extra en la habitación.

Ya hace como 5 o 6 horas que Río de plata y Chile habían abandonado el calabozo. Nueva España pasaba el resto de su castigo en soledad mientras escuchaba los pasos sobre el techo y murmullos poco entendibles de sus hermanos.

Unos pasos mas limpios resonaron en el suelo del sótano mientras la Colonia continuaba sentado en el suelo, con muñecas y tobillos encadenados. Los pasos se acercaron mas a su puerta y se detuvieron frente a esta.

La puerta metálica rechino con dolor mientras se abría, dejando ver a España en una de sus peores facetas. Desaliñado, como solo un mendigo podría estarlo, el cabello despeinado y la ropa manchada de algun vino que podría haber conseguido.

Ni siquiera Nueva España reconocía a su captor, a su supuesto "padre". Por una vez, la Colonia cerro la boca y no aprovechó la oportunidad para insultar a España, quiza la decisión mas inteligente que podría haber tomado.

El colono abrio los grilletes de muñecas y tobillos para después abandonar el calabozo dejando la puerta abierta. Solo eso, no hubo ningún sermón o un regaño habitual.

"Realmente tiene que estar mal para verse así" Se estiró con mas libertad mientras dejaba salir un bostezo. "Mejor, quiza ya no joda tanto" Se ayudo con la pared para ponerse en pie, sintió un hormigueo en sus piernas y temblo por un momento.

Se quedo de pie dentro de la habitación hasta que sus piernas dejaron de doler, salio sin dejar de apoyarse en la pared. A base de tropezones salio del sótano, llevaba 3 días sin salir y durmiendo en un suelo frio de tierra.

Las escaleras fueron tan difíciles como ponerse otra vez en pie, tropezo y estuvo en riesgo de caer en varias ocasiones. Frente a el se veían las habitaciones de sus hermanos, pero solo una le importaba.

Tomo el pomo de la puerta y sonrió mientras la abría. Era tarde después de la cena, naturalmente estaba todo apagado y en silencio casi total.

Vio a Río de plata durmiendo sobre la cama, un espacio vacío había junto a el. Entro en la habitación, cerrando tras de si la puerta, y se recostó junto a el menor.

Metiéndose debajo de las cobijas, rodeo la cintura del celeste haciendo que este despertara.

Temblo por un momento, sorprendido por el repentino contacto ajeno, volvió a relajarse al recordar esas manos que le tomaban por la cintura.

Había extrañado la sensación de calor y tranquilidad que los brazos de Nueva España podían brindarle. Envolverse en las sabanas que aun mantenían el olor ajeno funcionó por poco tiempo, pues las sabanas perdieron el aroma a los 2 días.

- Hola Platita- Le llamo en un susurro mientras sonreía, la cercanía hizo que el aliento de Nueva España chocara con la nuca del menor. El sonrojo invadió mas espacio en el rostro de Rio de plata a la vez que una sonrisa nerviosa se formaba en sus labios.

"Respira Río de plata" Se dijo mientras daba media vuelta y tomaba por las mejillas a Nueva España dejándole un beso en los labios. - Hola- Y volvió a sonreír.

Ambos durmieron abrazando el cuerpo del otro, envueltos en las sabanas y el aroma que el contrario traía consigo. El calor que compartian en conjunto con los latidos de sus corazones que se llegaron a sincronizar les arrullaron hasta caer en los brazos de morfeo.

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Esa noche la cena se desarrolló en una extraña calma y con el vacío de 3 sillas.

Una de ellas era la silla de Nueva España, la otra era de Chile quien se nego a bajar a cenar argumentando que no tenía apetito. Luego estaba la que siempre iba a la cabeza, siendo la silla mas grande y lujosa del comedor, era la silla de España.

La ausencia de el colono y la Colonia mayor paso desapercibida, o sin importancia, para Perú, ya tendrían sus razones para ausentarse en la cena, uno por castigo y el otro poco importaba.

- ¡Chile!- Describir a Perú podría ser algo difícil, al igual que la mayoría de colonias, peru tenía la bandera del imperio español en el rostro, su cabello era castaño claro ligeramente ondulado, era difícil de diferenciar entre todas las otras colonias.

El peruano toco la puerta de Chile, llevando su pijama puesta y cargando una vela en su mano izquierda. Eran quizás las 8 0 9 de la noche, a esa hora, se supone que todos deben estar durmiendo.

Peru continuó tocando la puerta sin recibir respuesta del chileno, algo mas harto de ser ignorado, abrio la puerta y se encontró a Chile hecho un mar de lágrimas sobre su cama.

- ¿Chile?- Jadeo algo sorprendido al ver a su hermano en tan mal estado. Chile levanto su cabeza sorprendido, mostrando sus ojos enrojecidos por las lágrimas-¿Que paso?-

- No puedo contarte- Respondió, con la voz quebrada, mientras hundía mas el rostro en las almohadas.

A Perú no le gusto nada esa respuesta, entro mas en la habitación hasta llegar a la cama del chileno y después se sento en el borde de esta.

- ¿Porque no puedes? Intento ayudarte, pero si no se que te pasa, tampoco sabre ayudarte- dijo Perú.

- Si te cuento... podria meter en problemas a terceros- Suspiró y se recosto boca arriba- Y no quiero eso-

- Entonces no digas sus nombres y listo- Peru se encogió de hombros y se recargo hacia atrás con sus brazos - Y no sere chivato, lo que digas aquí se quedará aquí-

Chile dudo durante largos segundos, ¿estaba bien? Hablar de lo sucedido quizá le ayudaria a sentirse mejor, pero ¿Que hay de Nueva España y Río de plata? Confiaba en que Perú no diría nada, pero...

- De acuerdo, veras- Se sento en la cama y después abrazo sus piernas- Eh estado enamorado de alguien por mucho tiempo... pero el ya tenía a alguien más, después, ellos terminaron y el quedo solo. Crei tener oportunidad- Se interrumpió por un momento.

- ¿Y entonces?-

- Pero alguien mas resultó tener más probabilidades de estar con el que yo- Sintió varias lágrimas bajando por sus mejillas- Sabes... lo peor es que yo no tenía oportunidad alguna- Su voz volvió a quebrarse entre mas lagrimas- Solo era un estorbo, una piedrita en el camino de su amor-

- Entonces.... ¿porque no puedes decirme quiénes son?- sintió la mano de Perú en su hombro-

- Los metería en problemas- Se limpió las lágrimas con el dorso de su mano- Y ellos se separarian-

- ¿Y eso es malo porque...?- Levanto la cabeza y se encontró con la Perú viéndolo, arrugando la cara confuso- Si se separan, tu podrías tener una segunda oportunidad- y sonrió.

La idea llego a gustarle a una parte de el, realmente se imaginó a si mismo llendo con España y decirle todo, claro, Nueva España y Río de plata serían castigados y también serian separados. Pero, luego el podría llegar y consolar a Nueva España, jugar las mismas cartas que Río de plata.

La idea era diabólica y podria funcionar perfectamente, pero... luego imagino la cara destrozada en dolor de Nueva España. Sabia que era fuerte pero ¿Seria capas de soportar el mismo sentimiento otra vez?

Y ya no se trataba solo de Nueva España, también estaba Río de plata. Lo quería también, caro que si, es su hermano, si lo hacía destrozaria el corazón de dos personas importantes para el.

¿Ser egoísta o ser amable?

El bien sabia que era un egoísta, era una parte de su naturaleza que intentaba controlar y corregir, aunque siempre terminaba callendo. Por una vez se controlaría, dejaria atras sus impulsos egoístas, lo haría por Nueva España.

- No...- Dijo mientras recargaba su cabeza en la pared- Ni siquiera yo puedo ser tan egoísta- Volvió a suspirar.

- Bien, entonces seca tus lágrimas y sigamos adelante- Se levanto de la cama y camino a la salida- Y ponte pijama, debes dormir.

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AAAAAAAAA ME ATRASE UN CHINGOOOOOOOO, VALEN VERGA LAS CLASES VIRTUALES.

DESCARTANDO PRETENDIENTES Donde viven las historias. Descúbrelo ahora