Cuando he dicho que apenas siento atracción por alguien es verdad, nunca he tenido el tiempo de estar con nadie. No sé lo que signifique y no sé lo que hace, por ello no tengo razón en pensar que Legoshi me atrae. Podría solo ser el hecho de que es alguien considerado, pero no voy a preocuparme por algo así.
-Me había olvidado... -susurro Legoshi al tapar su cara con las manos.
-¿Perdón? -pregunte.
-El club de arte está cerrado durante las vacaciones -respondió- no sé cómo pude olvidarlo.
-¿Vacaciones? Yo acabo de entrar -dije totalmente confundido.
-Si, vacaciones, estamos en el descanso semestral, la clase de la mañana fue obligatoria. Durante estos periodos tienes que asistir a diferentes cursos -dijo al señalarme- el programa que te dieron es del periodo vacacional. Puedes elegir entre visitar a tu familia o quedarte en los dormitorios.
No hace sentido para mí, recuerdo que el comedor estaba casi a tope. Pudo ser que la presión que sentí me hizo imaginar las cosas, después de años de no tomar mi medicación me estaba afectando...
-Me ocuparé el resto del día -mencionó- ¿Tendrás algún cambio para llevarme tu camisa ahora?
Cargaba conmigo el uniforme deportivo. No quería desvestirme en frente de él, iba a mentir.
-¿Un cambio? No sé yo... -dije.
-No te preocupes, no pasa nada entre carnívoros -guiñó.
Aunque no soy un carnívoro completo, a mi especie se le cataloga como omnívoros pero de forma general se nos coloca como carnívoros.
Dejé la mochila en el suelo, me sentía juzgado en cada momento, nunca había tenido que desvestirme en frente de alguien. Se me pusieron los pelos de punta, sin saber que era lo que sentía. Moví mis brazos hacia el botón de la camisa, Legoshi se acercó y no reaccione, quedé perpetuo.
-Estará bien, déjame ayudarte -dijo al acercar sus manos a los botones.
-Yo... -dije entre dientes.
Legoshi fue muy cariñoso, apenas y sentí sus manos sobre mi. Tomo cada cuidado para no tocarme y hacerme sentir mal. Movió sus largos brazos y en menos de lo que pude saberlo ya estaba mi camisa en su hombro. El sentimiento que tuve fue muy diferente a lo acostumbrado. Este momento me recordó a los años en los que me medicaba, las cosas eran normales alrededor de mi. Me hizo olvidar mis problemas.
-Te veo luego -dijo Legoshi al salir del hangar cerrando la puerta detrás de si- pasa por tu ropa en el dormitorio 701, mañana.
Nada sobre Legoshi me hace sentir en peligro. La manera en que actúe y como reaccionó solo puede ser el valor de su educación. Me hace muy feliz saber que hay gente como Legoshi en el mundo. Me da serenidad saber que quiere ser mi amigo, algún día espero serlo también.
Un día siguiente...
Las mañanas no son mi fuerte y menos con las últimas clases de ayer que se sintieron innecesarias. Pensé repetidamente en como era un día nuevo, esperaba en que hoy no tendría que 'marcar'. Debía ponerle un nombre antes de salir, en caso de necesidad. Creo que "ocuparme" es muy simple y "dibujar" es muy vago. Lo deje así, "marcar". La gente pensará que tendre una llamada, no importa mientras no lo descubran. Según yo Legoshi no lo notó, incluso después de ayudarme. Solo estoy seguro de que no miró mi brazo después de retirar la prenda, espero que así sea. Nuevamente, la ansiedad llegó a mi cabeza, me cuestionaba la realidad de las cosas y la pena de que alguien lo viera.
-Incluso Legoshi ha juzgado a la gente -grité al golpear mi almohada.
Una lágrima cayó por mi nariz, la tomé con mi dedo y la raspe en contra de mi muñeca. Sentí el ardor de las heridas que no habían sanado y sin titubear marqué. Dejé que la sangre secara en mi brazo y me levanté de la cama. Tengo que pasar por mi camisa antes de ir a clases. Realmente, ir al dormitorio de Legoshi me daba mucha curiosidad, solo de pensar en él la ansiedad se iba como por magia.
El dormitorio 701 estaba un par de pisos arriba del mío, camine hasta ahí con mis manos en posición de atadas. Quiero olcultar esto, por ello antes de tocar la puerta coloque el historial de llamadas atrás de mi. No tenía nada más con que cubrirme, todas mis playeras eran de manga corta aparte del uniforme, del cuál, no tenía todas las piezas. Toque dos veces y abrió la puerta un perro de color amarillo.
-¿Puedo ayudarte? -dijo.
-Hola... Soy Kris, ¿Está Legoshi? -pregunté mirando al suelo.
- ¡Ah, Kris!, Legoshi está durmiendo, pasa -dijo al indicar que tuviera cuidado con el desastre- ten cuidado, está un poco desordenado.
Fue extraño ver ropa tirada por todas partes. Ya era la segunda vez que juzgue a Legoshi sin anticiparlo. Me avergonzó, justo al despertar dude su manera de ayudarme por mi inseguridad y ahora le crítico por el desorden. Soy un idiota, el solo quería ayudar.
Le ví acostado en su cama, la cortinilla estaba abierta. Yo seguía con mis manos en la espalda, presionaba fuerte sobre mi muñeca, no podía creer en mi estupidez y sin embargo, no deje de mirarle.
-Legoshi llegó tarde ayer, no paraba de hablar de ti. Salió a la lavandería, se preocupó mucho por qué tu camisa estuviera limpia -decia.
No paraba de admirar a Legoshi, le veía con amparo, me sorprendía lo sencillo que alguien de su tamaño dormía. Tan simple como si se tratara de alguien normal, cuando claramente se podía diferenciar su gran dominancia. La mayoría de los lobos que he conocido son de estatura promedio, pero él realmente demostraba los genes de sus antecesores.
-¿Kris?... ¡Ey!, yo sé esa mirada -dijo el perro.
-No estaba escuchando ¿Que decías? -respondí y preste atención hacia él.
-Conozco esa mirada, alguien más también se queda mirando así a Legoshi -decía el perro en un tono juguetón.
-¿Tú? -pregunte avergonzado, creía que eran pareja.
-No, yo no... ¿Sabes? He sido amigo de Legoshi durante mucho tiempo, yo una vez era como tú, no hablaba con nadie. Y también Legoshi se ofreció en ayudarme. Sé que es alguien apuesto, yo no lo dudo, pero él ya se enamoró de alguien más -dijo el perro con una mirada de intriga.
En ese momento comencé a sentir humedad en mi muñeca, las heridas estaban goteando y un poco se derramó en el suelo.
-¡Dios! ¿Estás bien? -preguntó.
- Si, si, es solo una pequeña herida -dije al mostrar la mano sana- ¿Ves?
Llenandolo de sangre, el perro tomo mi otra mano, la que estaba oculta y la movió hacia el frente. Tenía su boca abierta y mis ojos estaban a las lágrimas.
-No le cuentes a nadie por favor, estoy avergonzado de lo que hice -suplique.
-Kris, estas muy herido -dijo el perro al moverse rápidamente para tomar un botiquín- mira, ya estarás bien.
-Lo siento, por favor no le cuentes a Legoshi -suplique otra vez.
-Legoshi no tiene por que saber - respondió al tomar mi mano y vendarla- ya estás bien, sostén mi mano.
Tome sus manos y le mire a los ojos. Su mirada era sincera, podía ver lo que él sentía por mi. ¿Que pasa si Legoshi nos descubre?, ¿Cuáles son las consecuencias?, ¿Siente lo mismo que yo? En esos momentos tomó mi cara y limpió mis lágrimas, se acercó más hacia mi y me acarició la cabeza.
-Sé lo que quiero, pero, no sé lo que quieres -aseguré.
-Entonces déjalo ser -dijo al cerrar sus ojos y acercar sus labios.
Cerré mis ojos y dejé que el momento lo decidiera. Ya no era Legoshi el que creaba magia.
-Ahora eres tú -dije en voz alta- ¿Quien eres?
-Me llamó Jack, mi nombre es Jack -dijo al estirarse, pues quería abrazarme pero era más pequeño que yo.
-Haces magia Jack -respondí y lo cargué hacia mi pecho.
-
ESTÁS LEYENDO
Quiero Ser Un Beastar
FanfictionDe pura suerte nuestros caminos se cruzaron, ahora soy alguien diferente y no puedes estar conmigo. No sé que es lo que te depara el destino pero te deseo suerte Jack. Ahora mismo debo concentrarme en descubrir quién soy, eso es, si logro salir de m...
