Parte 2 Capitulo 10: Noche de jugo rojo

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Tenía que celebrar mi nuevo 'look' ya me había convertido en la estrella que soñaba ser, y ahora solo se trata de llegar al cielo.
Luego de preguntar en los alrededores con gente del trabajo di con un lugar hecho para mi nueva presencia. Es un club secreto oculto debajo de una cafetería, para poder entrar se necesita una frase especial. Hay que pedirle al mesero un "jugo rojo mezclado", una estúpida combinación para un lugar de altura. Hice tiempo de mi día para ir, moví asuntos y dejé pendientes pero lo logré. Antes de entrar te hacen un cateo y hay unos casilleros en un pasillo donde debes cambiarte la cara, si, la cara. Mi abuelo solía visitar; el suyo es el número 31, dentro hay una máscara y una etiqueta para escribir un alias. Decidí ser Bodoque, aunque me di cuenta de que no importaría mucho.
-¿Tu interés? -preguntó una señorita al verme entrar. Puede tener toda confianza.
-¿Mi interés? -rasque mi nuca.
-Pregunto que es lo que le gusta; no juzgamos por aquí -dijo.
-Solo he tenido un novio ¿Cómo que qué me gusta? -dije.
-Ya te he entendido, te puedo llevar a una mesa para ti o ¿Sientes que puedes andar solo por ti mismo? -alzó su mano, invitándome a seguirla. Te llevaré yo misma.
-Dejame ayudarte, un chico como tú no se vería bien entre tanto donadie -.
-¿Por qué?
-Esa máscara es popular; tú no necesitas un alias -rompe mi etiqueta- y no te preocupes, diviértete; eres el único que puede entrar con un arma que yo te he dejado pasar, déjalo ser nuestro secreto ¿Sí?
La chica me dejó en una mesa lujosa; asientos de piel y bebidas caras la describían.
-Ah... -suspira aliviado el tipo con máscara de león. Nunca hubiera creído verte de nuevo.
-¿Me hablas a mi? -le dije.
-Ya estaba por irme, quedate mi asiento. Diviertete muchacho, ya ví que alguien más te ganó la mirada; suerte -le dice al otro hombre de la mesa y se retira.
-¿Solo tú y yo? -le pregunté al que seguía sentado. Buen amigo el que tienes, eh...
-¿Es verdad lo que se dice, eres él? -preguntó.
-Esta máscara me delata ¿No?
Me senté en la mesa, era de esas redondas con cojines que te dejan muy cerca de los demás; era algo incómodo pero soportable.
-Vamos, toma un poco que yo te lo invito -me dijo, acercándose con la copa.
-Ey, aunque quisiera hacerlo no podría con esta cosa encima.
-Pueda que si seas tú, a tu abuelo no le gustaba tomar en público por eso hizo la máscara de esa manera; sin aperturas para beber y solo para respirar -dijo.
-Ya, pero ¿Para que quieres saberlo? Te puede dar igual quién soy.
-Tal vez a mi, pero no a mi padre pues es casi como si fueras su hijo -dice. Eso sí, uno que te odia y te quiere muerto.
-Bueno, no sería la primera vez que alguien quiere matarme.
-Es tan raro tenerte en frente, he escuchado de ti y tu abuelo tanto que parece mentira verte -dice. Si que tienes un cuerpo hermoso, alto y de buena figura ¿Es  verdad qué tus manos están quemadas, puedo tocarlas?
-¿En serio? No podría importarme en lo absoluto ¿No sabes? Soy intocable, a menos que... No sé, quieras sentirme dentro de ti.
-Tienen cuartos detrás del escenario, vamos y te enseño todo lo que sé de ti.

Quiero Ser Un BeastarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora