Capitulo 2: Hoy quiero creer

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Todo en mi vida se ha basado en creer en las cosas, creer que tendré un mejor futuro, creer que seré feliz algún día. Siempre he creído en maravillas, pero justo me doy cuenta de que no existen. Estar en un lugar como este suponía mejores cosas para mí. Apenas empecé y ya estoy decepcionado, supongo que no debería hacer planes, ya que nunca terminan como deben. Si yo soy el dios de mi propio mundo, ¿Porque nada funciona?
Ya soy el raro, ya di mi impresión en la gente, aquí y ahora empieza mi reinado. Me dije a mi mismo mientras buscaba mi uniforme, claro, después de haber corrido de los baños. Soy alguien diferente, no tengo dinero, nadie me conoce. Soy el raro... Soy el raro... Me conocerán por ello... Repetí y repetí.

-No dejaré que nadie más me lo diga, lo verán con sus propios ojos -dije al colocar mi saco y mis zapatos negros.

Encamine al comedor, la hora del almuerzo se acercaba y no iba a quedarme con hambre. Las lágrimas caían por mis mejillas mientras las más largas goteaban al suelo. Antes de salir del edificio de mi dormitorio, limpie mis ojos. Sin ver que justo atrás de mi estaban los chicos que anteriormente sentían temor por mi, y ahora, sonríen y carcajean.

-Que bien -pense al limpiar mis ojos- por lo menos se han olvidado de mi.

Por fin tuve un sentimiento de libertad, creí, creí y creí, como siempre lo hago, que ya no recordarían. Lo que sea que hayan hecho seguramente era mejor que yo.

-Buen saco, te queda perfecto -dijo uno de los chicos, acercándose y tocando mi hombro.

-Lo raro a lo raro, ¿Verdad? -respondio el otro a su amigo.

No sabía que hacer y la furia subía por mis venas, estaba calentando todo mi cuerpo, mi espalda se había quedado fría. Queria arrancarle los dedos y dejarle sangrando. Yo era mucho más alto que ambos, fácilmente podría deshacerme de los dos.

-¿No hablas? -pregunta el que sostiene mi hombro.

¿Que debería hacer?, ¿Cuál es la respuesta correcta?. Mil cosas pasaron por mi mente en unos segundos, pero recordé mi fe. Creer en un mejor futuro, le daría una oportunidad más al destino...

-Si hablo -dije entre dientes, tome su mano y la removí de mi hombro- pero esa era la intención, ser diferente.

Ser diferente, un concepto que llegó ahí y se quedó ahí. De una forma u otra no necesitaba ser el raro, ¿Porque no? Ser el diferente.
Si soy diferente no soy especial, si soy diferente todos lo somos. Una lógica sencilla, cada quien es de sus cualidades. Y yo mostraría las mías al mundo. Ahora tenía lágrimas, pero no las dejé salir, mejor guardar mis sentimientos, si los demás lo hacen yo también, pero a mí manera.
Mientras caminaba, baje la manga de mi saco y con mi uña marque una "x" pequeña, cada vez que lloraria haré una en mi piel. Así, nunca tendré que llorar y mejor demostraré mi dolor en mi mismo. Así, seré como los demás, guardando lo que sienten, de una u otra manera.
Después de mi descubrimiento llegué al comedor y estaba sorprendido. Es muy grande, lleno de todas la especies que pueda imaginar, se sentía como un mundo pequeño, donde todo coexiste entre si. Carnívoros hablando con carnívoros y herbívoros hablando con herbívoros y en ocasiones, herbívoros y carnívoros. Un mundo mágico, pero si, esto es un comedor y no un bosque, ya no estamos a nuestras forma primitivas. Pensamos y razonamos, somos concientes de nuestra propia existencia, caminamos en dos pies y usamos utensilios para comer.
No tarde mucho en conseguir mi desayuno, la mayoría ya había llegado antes, así que las filas estaban vacías. Tenía que encontrar un lugar para comer, decidí la comida en plato, aunque también daban la opción de llevarla. Sabía que si salía a comer me perdería por la escuela ya que el mapa era muy confuso y habían olvidado darme una introducción. Más y más, me daba cuenta de la realidad de las cosas. La escuela no era atenta de nadie y nadie le importaba otra cosa que si mismos. Al menos, eso es lo que obtenía del ambiente.

-La mayoría de las mesas están llenas, vamos a comer arriba -dijo una pareja de amigas que pasó a mi lado.

Sin percatarme también ya me encontraba arriba, desde ahí podía ver lo inmenso que era el lugar, con al menos unas cien mesas rectangulares dónde comían veinte alumnos en cada una. En la parte de arriba estaban las mesas más pequeñas y había una apertura en el centro donde podía ver el piso inferior. Tan rápido como ví una mesa sola camine a ella. Me senté y sentí nuevamente la presión sobre mis hombros ¿Que era en esta ocasión?
No lo sabía, voltee a todas partes y la ansiedad llegó a mi cabeza, empecé a cuestionar mis decisiones otra vez. ¿Que hago aquí? ¿Porque no llevo el uniforme como todos los demás?

-Baja la cabeza, todo estará mejor -dijo una voz que escuche distorsionada.

-¿Quien dijo eso? -voltee a los lados pero no había nadie.

Quise llorar otra vez pero tenía que cumplir lo que acordé. Me quite el abrigo y lo deje en la silla, hice la manga de la camisa para atrás e hice la marca.

-No es posible que en el mismo día ya haya hecho la segunda -dije mientras la sangre corría por mi brazo- ¿que haré de mi?.

Volví a subir la manga otra vez dejando la camisa manchada. Me decepcionó saber que mi uniforme ya estaba sucio. Quería perder el apetito pero no funcionó, jugué con la comida un poco pero no parecía desagradable y realmente tenía hambre. Yo quería perder mis ganas y dejarme ambriento, como castigo por mi estupidez.

-Tendre que gastar el dinero de mis ahorros para lavar esto -pensé al momento de dar mi último mordisco.

-Si tuvieras amigos, podrías pedir un favor -menciono la voz que no logré reconocer.

Rendido ante mi sufrimiento no me moleste en ver está vez, no me importaba quien era. Dije que iba a ser alguien diferente, por mi estaría bien si fuera algo con mi cabeza, más para agregar al plato.
No tengo más hambre y ya estoy a mi segunda marca, no tengo más que hacer en el lugar, así que me dirigí al hangar de teatro, donde prodia liberar mi mente un poco, me metí a estudiar arte de cualquier modo. Abrí la puerta y ahí está, Legoshi. Se me hizo raro ver a alguien media hora antes de la ¿Clase? ¿Práctica? Ya no tenía idea de que era y con menos ganas de averiguarlo, solo saludé.

-Legoshi... Hola -saludé nervioso.

-Ah, Kris, te ví en el comedor, pero no quería molestar, te veías muy interesado en tu comida - respondió sonriendo.

Si podría decir que estuve con la cabeza abajo la mayoría del tiempo, pero no contaba con que pareciera que me encantaba la comida.

-Bueno, no me hubieras molestado... -conteste raspando mi oreja.

-Siempre se necesita de un amigo, yo sé eso más que nadie -dijo- me hubiera gustado comer contigo, pero solo pasaba por ahí, siempre desayuno antes de que termine la clase antes del receso ¿Que le pasó a tu manga?

Había olvidado el saco en el comedor, sin saberlo se lo dije a Legoshi, me estaba lastimando yo mismo.

-Tuve un accidente con un tenedor -respondí.

No sabía que decir, preferí no mirarle y solo cubrí las manchas con mi mano. Mi rostro claramente era de pena, se notaba que no estaba cómodo con decirle lo que en realidad ocurrió.

-No te preocupes, iré a lavar la ropa mañana, si quieres puedo hacerlo por ti -Legoshi ofreció.

-No quiero molestar ni causar problemas -dije.

-En serio está bien, solo pondré tu ropa con la mía, no causa más problema -dijo al levantar su playera- ¿Lo ves? Está también está sucia.

Accedí, pero sin evitarlo ya me había fijado en lo poco que se veía de su pecho cuando levantó su camisa. Acaso, solo acaso empezaba a entender lo que la atracción hacia alguien significaba, sin entenderlo solo agradecí y no le di más vuelta al asunto. Hoy, hoy perdí la fe en muchas cosas, pero hoy, hoy Legoshi me hace creer. Hoy quiero creer en Legoshi.

Quiero Ser Un BeastarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora