6. Lost In The Echo

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Pasó un día desde entonces. Los periódicos que fueron recibidos en el hospital al día siguiente daban la noticia de nuestro fracaso, siendo conglomerado como una victoria para la escuela. La falacia prevaleció sobre la verdad, como casi siempre sucede en los medios. Mara Avellaneda era retratada como una heroina que había salvado a la gente de Kuromorimine de una muerte segura, siendo pronunciada una alianza entre el Consejo Estudiantil de la escuela y el equipo de Panzerfahren, ya que se había dado el dinero que nos fue robado como un regalo.

La tripulación de Liam estaba en un desanimo que durante el tiempo que llevabamos casi habían comido. No podía culparlos, les habían traicionado, la persona que tenía una cohesión excelente en el equipo había probablemente muerto aplastada por el metal del tanque y su comandante yacía en una camilla de hospital esperando que despertara.

Aunque habíamos montado un perimetro con los dos unicos tanques que teníamos no vino nadie por nosotros. El equipo de Abigail Torres se turnaba la guardia del techo junto a mi gente, mientras cargadores y artilleras se mantenían dentro de los tanques por si un posible conflicto en las puertas del hospital daba lugar. Esta tripulación también estaba en desanimo, todos ellos conocían bien a Mikaela Sáenz y a Liam; entre todos, su comandante era la que más se había afectado por la pérdida: pocas veces descansó durante el día, yendo de un lugar a otro junto a mí, organizando las cosas, tratando de que todo se hallara en orden, como si quisiera mantener su cabeza ocupada con algo para evitar recordar los sucesos recientes.

He de admitir que me comportaba como ella en aquel momento. Trataba de no pensar en la condición de Liam hasta que despertara, convenciéndome duramente que estaría bien y que en algún momento sus ojos se abrirían. Pero no pensaba en lo que sucedería después de eso, hablabamos de la pérdida de su mejor amiga, nadie más y nadie menos, la chica que lo había acompañado la mayor parte de su vida, la joven que, junto a su madre, le había dado esperanzas de vivir después de que Mara Avellaneda se las hubiera quitado todas.

—Aún sin movimiento —me inforaba Enju —. Los canales de radio del equipo están bloqueados y no puedo entrar en ellos... Lamento informar que estamos sin oidos en este momento.

—Entonces debemos conformarnos con nuestros ojos por ahora —dije —. Es preferible que estén bloqueados, si llegasemos a escucharlas probablemente sea una trampa.

—Entendido, comandante —sonrió, entonces colocóme una mano en el hombro —. Deberías descansar un poco...

—Eso debería decir yo.

—Todo estará bien.

Ella abandonóme en ese momento. Las palabras de Kagome hicieron que mi alma se tranquilizara de momento, siendo propicias ante el terror que sentía, por el cual me estaba manteniendo ocupada. Fue lo mismo que ocurrió cuando estuvimos separados por ocho meses gracias a la maldad que Erika había hecho en su contra, fue lo mismo que sucedió cuando mi alma se vio afligida en el momento en que no pude proteger a Miho del estilo Nishizumi y la vi derrumbarse sobre sí misma sin poder hacer nada para ayudarla.

Volteé el cuerpo hacia los asientos de la sala. Recorrí el lugar, esperando encontrar un asiento vacío en el cual podía sentarme a descansar, probablemente dormir, si es que lograba consolidar el sueño con la preocupación tomando mis pensamientos. Justo cuando había encontrado el punto, un par de enfermeras y un doctor se dirigieron a una habitación en el corredor. Una de ellas pasó por la sala y al reconocerme acercóseme prudentemente. Me tomó de las manos y dijo en voz baja:

—Ha despertado.

No me agité en alegría como hubiera deseado hacerlo. Asentí con suavidad ante la enfermera y ella guióme hasta la habitación en que habían internado a Liam. Al entrar el corazón sintió un alivio enternecedor; se hallaba mirando hacia la ventana, observando cómo unas pequeñas goticas de lluvia golpeaban el vidrio y hacían un recorrido hacia abajo. Era una mirada perdida, ida de todo conocimiento real y buscando refugiarse en algún lugar.

Serie Fanfic Girls Und Panzer #2: Los Dos SablesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora